vecinos denuncian

No son los ladrones, lo que preocupa es la cañada Chumplun

“El problema de aquí es esa cañada que cuando sube hasta al que menos cree lo deja sin nada. Nosotros lo que necesitamos es que nos ayuden, que intervengan esto aquí", expresó Jhonatan Durán.

La cañada de Chumplun es lo que verdaderamente preocupa a los residentes de este sector de Manoguayabo.

La cañada de Chumplun es lo que verdaderamente preocupa a los residentes de este sector de Manoguayabo.Raúl Asencio/Listín Diario

En la mente de los residentes del sector de Manoguayabo, en Santo Domingo Oeste, el último de los problemas sociales que figura es la inseguridad. A pesar de que en la época navideña el flagelo se incrementa de forma desmesurada, los moradores aseguran que hace tiempo que no corre el murmullo de que una persona fue asaltada o alguna propiedad privada violentada.

Aparentemente, los agentes policiales pasean de forma constante y, aunque para algunos el miedo de ser atracados es permanente, pasean con confianza entre las calles de Manoguayabo con preocupaciones que están más dirigidas a que pasará si llueve, el alto costo de la vida y qué comerán mañana.

“El problema de aquí es esa cañada que cuando sube hasta al que menos cree lo deja sin nada. Nosotros lo que necesitamos es que nos ayuden, que intervengan esto aquí porque cuando eso sube no perdona”, expresó Jonathan Durán, quien vive en la parte de Chumplun, donde la mayoría de los residentes sufrieron pérdidas materiales incuantificables con las lluvias del pasado 18 de noviembre.

La cañada, que supuestamente está en proyecto por la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) para cerrarla y evitar que continúe siendo un peligro, prácticamente rodea a todo el barrio y cuando sube, lo hace a niveles inimaginables.

A más de un mes de los más de 400 mililitros de agua que cayeron en el país el pasado 18 de noviembre, quienes viven en Manoguayabo no se han podido recuperar por la pérdida de electrodomésticos, muebles, camas, ropa, utensilios genéricos del hogar y hasta sus propias casas.

El alto costo de la vida

Además de que tienen que estar completamente preparados para echar a correr cuando llueve, las alertas en Manoguayabo se encienden cada vez que algún producto de primera necesidad sube de precio, porque la obligatoriedad de comprarlo no quita su falta de dinero.

“La economía está terrible. No hay dinero, yo este diciembre no he sentido movimiento de nada y de algo uno tiene que vivir. En la casa hay que comer arroz, hay que comprar pollo y yo puedo aguantar el hambre, pero a mi hijo de cinco años como yo le explico que no hay cuando él me pide”, se quejó José Luis Tapia, padre de familia.

Así como José Luis, los entrevistados por reporteros de Listín Diario en el lugar, remitieron su queja por lo cara que se encuentra la vida en sentido general.

“Carísimo, todo está demasiado caro. No hay dinero y para estas fechas es que uno tiene la esperanza de ver un chin más”, afirmó Dioris Martínez, motorista del sector quien además señaló que ni siquiera la tradicional ropa de estreno para el asueto navideño se ha podido costear.