la vida en los sectores populares

Pedro Brand no tiene agua y está tomado por la delincuencia

En Pedro Brand hay dos problemas que la gente expresa con singularidad: mucha delincuencia y poca agua.

En Pedro Brand hay dos problemas que la gente expresa con singularidad: mucha delincuencia y poca agua.raúl asencio

El municipio capitalino de Pedro Brand es lo suficientemente grande como para abarcar esquina por esquina y encontrar una problemática social diferente; sin embargo, las vivencias en cada barrio se resumen en dos preposiciones: “la delincuencia nos consume” y un alarmante “¿Agua por aquí? Por favor, dígame dónde”.

Un sinsentido en “Las Mercedes” se impone con fuerza, un “sector militar”, que resguarda entre sus calles el imponente “Campamento Militar 16 de Agosto”, es carcomido día tras día por la violencia, el desorden y todas las ramas que ha parido la delincuencia.

“Da pena y vergüenza que Pedro Brand, teniendo el primer descampado militar, esté pasando por una situación tan crítica con el pico de delincuencia que se está viviendo por aquí. A todo el que tú le preguntes aquí, en Las Mercedes, es hijo, nieto o sobrino de un militar. Esto es un sector de la milicia y aún así”, anotó quejumbroso Noel Núñez, nacido y criado en el municipio.

Entre los muros de la delincuencia

Sucede que los comunitarios no cuenta con que los agentes en formación de las Fuerzas Armadas de la República sean quienes les amparen en la lucha contra los malhechores, pero refirieron que antes la presencia del campamento les servía de resguardo y los antisociales no se atrevían a cruzar por el área; no obstante, el respeto que implica la presencia de la guardia nacional, se ha perdido.

“Eso era antes que uno podía dormir en su casa con la puerta abierta de par en par, pero ya no. Eso se ha perdido, aquí a los tigres les da igualito que el campamento de la primera brigada esté ahí o no”, aseguró Jacqueline, quien es administradora de un mini supermercado en la calle principal de Las Mercedes, en donde abundan los comercios.

De acuerdo con varias declaraciones, aun en el mismo frente del plantel se dan los asaltos a mano armada con mucha frecuencia y los propios guardias son constantes blancos de atracos y robos.

“Lo que está pasando aquí no tiene nombre, En esta misma semana aquí han atracado a tres guardias y le quitaron los motores”, convino un residente al conversar con periodistas del Listín Diario, que además expresó que los paseos de rigor de la Policía Nacional en todo el perímetro están limitados a las visitas ocasionales cada que ocurre algo.

Buscando agua en el desierto

En Pedro Brand, de forma casi literal, en estos momentos la gente clama por agua en lo que han tildado como su propio desierto.

Pese a la declarada escasez de agua que permea en el país hace más de dos meses, entre los diferentes sectores de este municipio de Santo Domingo, la gente culpa a la fábrica de vidrio perteneciente a “Caribbean Glass Industry”, de estar consumiendo “el agua del pueblo”.

“Esa gente tiene agua las veinticuatro horas porque todas esas máquinas trabajan con eso. El agua que le debería de llegar a la gente, se la están dejando a ellos ahí”, afirmó Felix Díaz.

Los argumentos de Felix, y de muchas otras personas más, están fundamentados sobre la idea de que inmediatamente la planta empezó a trabajar ahí, según ellos hace un año, el agua empezó a llegarles cada cierto tiempo y en cantidades limitadas.

Debido a esto, indicaron que han adoptado un estilo de vida en el que sobreviven por la compra de tanques de agua cada cinco días, más o menos, valorados en unos 2,500 pesos, y por la llena rápida de recipiente cada que llegan las pocas cantidades de agua que envía la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Santo Domingo (CAASD).

“Hay que estar acechando eso. Puede llegar hoy, como puede llegar mañana, y es de un minuto para otro y el que no cogió, ya, se lo llevó el que no lo trajo. ¡Las de Caín estamos pasando aquí!”, dijo Ignacio elevando también la súplica a las autoridades de que les abastezcan de agua.

Asimismo, atribuyeron a la fábrica, que suple a la Cervecería Nacional, de ser culpables de contaminación ambiental y auditiva en el lugar.

En Pedro Brand hay basura y los camiones pasan cada dos días, hay espacios completamente rurales y hay disyuntivas con el sistema eléctrico, pero sobre todo hay un pueblo que clama por protección y suministro del líquido más preciado de todos.

“Aquí puede estar todo bien… hasta que preguntas por la delincuencia o el agua”.