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Deterioro carcome otra vez las juntas de los puentes Duarte y de la 17

El puente Duarte ha sido sometido a varias reparaciones de sus juntas.Jorge Martínez/LD

Por tercera vez en menos de un año, volvió a hacerse evidente el deterioro en las juntas expansivas que rellenan los huecos del puente Juan Pablo Duarte, el cual conecta al Distrito Nacional con el municipio Santo Domingo Este.

Lo mismo, solo que más agravado, pasa en el puente de la 17, con pedazos faltantes de las juntas de hierro, sin embargo, es la infraestructura del Duarte la que ha pasado por varias intervenciones para supuestas mejoras y mantenimiento, supervisadas incluso por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

La última vez que la estructura fue cerrada al paso vehicular con intenciones de trabajo fue en marzo de este año, a causa de la falta de adherencia en los propios compensadores de tensión que habían sido reparados por la empresa contratista, Proyectos Industriales, S. A. (PINSA), mismos problemas que parece evidenciar en esta nueva ocasión.

Esta empresa fue la encargada de los trabajos de restauración iniciales, que fueron concluidos en noviembre del año pasado y la obra fue entregada como “completa”, luego de más de cinco meses de labor y una inversión de aproximadamente 60 millones de pesos.

A poco más de un mes de haber reconocido el inconveniente y haber intervenido el puente Duarte, en el paseo luce la presencia del levantamiento en una de sus juntas expansivas y diferentes grietas y pequeños socavones alrededor de la mayoría que restan.

Inclusive, durante el tiempo que un equipo del LISTÍN DIARIO permaneció en la cabeza del puente, un peatón se acercó y cuestionó que “¿cómo puede ser posible que no hace mucho que cerraron este puente para repararlo y otra vez estamos en las mismas?”.

En el tramo preciso en el que el material se levantó, también es evidente que el bloque de concreto que cubre el área se ha despegado y cada vez que un vehículo pasa con la velocidad con la que tradicionalmente se pasean por ahí, se evidencia en su brinco y el temblor de la estructura.

Puente de la 17

La cabeza del puente Francisco del Rosario Sanchez, también conocido como el “puente de la 17”, recibe a quienes lo utilizan con el descuido en el paso de peatones y la caída de uno de los bloques de hierro que cuidan el recorrido de los transeúntes sobre el río Ozama.

Lo que se vislumbra en este paso vehicular es también un sinónimo de descuido y deterioro debido a que las diferentes juntas que le dan conformidad lucen agrietadas y con extensas roturas que podrían significar un peligro para quienes lo utilizan.

Algunos de los compensadores de tensión, hechos a base de hierro, presentan deficiencias tan graves que es posible observar con claridad la vida que se da debajo de la estructura.

Los pedazos faltantes parecen ser más de un metro y las líneas de la calle y el paso peatonal que conceden las aceras son más que evidentes, además de los múltiples hoyos a lo largo de toda la estructura.