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Primer muerto por cólera en el país es un hombre de 58 años

El Distrito Nacional tiene ahora dos focos de propagación del cólera: La Zurza, con varios casos desde diciembre, y ahora Villas Agrícolas.

Falleció la madrugada del pasado jueves en una de las habitaciones del Hospital Félix María Goico, Lucas Rodríguez, de 58 años, que había sido ingresado el pasado miércoles junto a sus padres bajo la sospecha de cólera.

La información fue confirmada por el mismo centro médico, donde son atendidos los sospechosos y los otros ocho casos de diagnóstico que fueron declarados hasta las últimas horas del día de ayer.

Rodríguez, quien vivía con sus progenitores, una pareja de esposos de 82 y 88 años, en el sector de Villa Agrícolas en el Distrito Nacional, fueron internados los tres a mediados de semana por diarrea y en busca de confirmar que fuese cólera.

Hasta el momento, la información no ha sido confirmada por el Ministerio de Salud Pública.

En Villa Agrícolas

Cuando empezaron a correr los aires de sospecha de tres posibles casos de la bacteria de cólera en Villa Agrícolas, aparentemente la gente comenzó a tener mayor cuidado con lo que ingieren, sobre todo alimentos que necesitan cocción, y el agua, así como mayor delicadeza en la higiene.

Según informaron los mismos comunitarios, se alertaron ante la presencia de la enfermedad y de manera indistinta a la falta de una necesaria llegada del Ministerio de Salud Pública hacia sus hogares para brindar capacitaciones en la materia que sean más asertivas, ellos mismo se han puesto en marcha y prestan mayor atención a todo aquello que pueda ser un foco de contagio.

“Uno se cuidaba antes, pero ahora sí es que uno vive activo. En mi casa solo se usa agua de botellón y si se va a usar la del tinaco, es que se pone delicado. Esa es para bañarse, limpiar y eso, pero el cloro no falta y siempre pendientes de que esa agua se mantenga limpia”, refirió Martín Guzmán.

Igualmente, el Servicio Nacional de Salud se ha mantenido realizando recorridos entre las calles del barrio para orientar desde su cauce a la población, además de regalar insumos necesarios para la atención de la bacteria como cloro y gel con alcohol.

Algunos aún utilizan el agua de la poza o la que llega a sus hogares, muchas veces maloliente y sucia.