Justicia

Presidente Suprema advierte el peligro de jueces con miedo

Dinamismo. Henry Molina dijo se está trabajando mucho por una justicia en que los jueces sean valorados positivamente por la sociedad, así como por su independencia e integridad.

Luis Henry Molina Peña habló en un encuentro navideño con los periodistas.

Ramón Cruz BenzánSanto Domingo, RD

El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina Peña, advirtió ayer que en un país donde los jueces tengan miedo no hay democracia posible, por lo que instó a que la sociedad en su conjunto, valore y respete la labor judicial y el debido proceso, como única forma de garantizar que se imparta justicia.

El también presidente del Consejo del Poder Judicial, dijo que se está trabajando mucho por una justicia en que los jueces sean valorados positivamente por la sociedad y donde puedan decidir sin presiones, con total ecuanimidad.

Resaltó que el Poder Judicial ha trabajado para que mejore la independencia y la integridad de los jueces y juezas y que tiene un sistema de integridad que ha sido actualizado y mejorado, con un código de comportamiento ético que aporta a la prevención y un reglamento disciplinario que le da fuerza al régimen de consecuencias. “Cuando hay faltas penales están las leyes dominicanas y la Constitución”, agregó.

Seguridad jurídica

Sostuvo que la justicia se encuentra en una franca transición basada en su rol en todos los ámbitos de la sociedad, lo que a su entender impactará en el clima de negocios, la seguridad jurídica y el dinamismo que necesita el presente y futuro del país.

“Estamos logrando una justicia que ofrece seguridad jurídica para la inversión y los negocios, que previene conflictos, mejorando la convivencia armónica, lo que es garantía para un desarrollo sostenible”, señaló Molina Peña, durante un encuentro navideño con los periodistas que cubren la fuente judicial.

“Hemos revisado, fortalecido e implementado los sistemas de carrera y escalafón. Los movimientos de traslados y ascensos de jueces y juezas se hacen de acuerdo al escalafón judicial y objetivamente. Mientras menos discrecionalidad mayor es la independencia de los jueces”, enfatizó el presidente de la Suprema Corte.

Casos desde 1987

Expresó que si se habla de justicia oportuna, cabe destacar que en la Suprema Corte de Justicia encontraron casos que databan del año 1987, de gente que perdió toda su esperanza de recibir respuesta a sus reclamos.

Destacó que en los últimos tres años, con el esfuerzo de los jueces, juezas y servidores, el Poder Judicial redujo casi totalmente la mora o retardo judicial en el alto tribunal judicial del país y que en este año el cúmulo de expedientes en la Suprema Corte se ha reducido en un promedio de 81%, en la primera sala y en la segunda sala.

Manifestó que gracias al uso intensivo de la tecnología la nueva cultura judicial de mora cero está impactando en los demás tribunales del país, ofreciendo mayores garantías a todas las partes.

Molina Peña señaló que la implementación de Cámaras Gesell en todas las materias, en todos los distritos judiciales, evita que las víctimas (de violencia de género o delitos sexuales, por ejemplo) revivan su dolor en largas entrevistas e interrogatorios repetidos, al considerar que no se puede revictimizar, es necesario respetar la dignidad de las personas. Manifestó que en el caso del sistema de justicia penal, el que más a menudo ocupa los periódicos, el objetivo es solucionar conflictos mediante la evaluación de lo que presenta el Ministerio Público y lo que presenta la defensa.

Presunción de inocencia

Sostuvo que el debido proceso implica asumir, bajo la presunción de inocencia, que se evalúan hechos presentados con pruebas legales y en los plazos establecidos por las normas, al señalar que de la evaluación jurídica de los elementos probatorios surge la decisión y que en este proceso, los jueces son árbitros imparciales y sus decisiones responden a su mirada del Derecho.

Dijo que gracias a la entrada en vigencia de la Ley de Uso de Medios Digitales, desde el Poder Judicial se trabaja para una justicia conectada, con una infraestructura funcional, eficiente y accesible, con las condiciones de una justicia del presente, que brinde alternativas a los más vulnerables, que sea gratuita, atendible y confiable.