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Análisis

El triunfo de Abel en el PLD muestra que el país toca fondo

Y como era natural, el señor Abel ganó con una mayoría superior a la suma de los otros cinco contendientes y por todos los lugares se repite el estribillo: ¡Papeleta mató a menudo y morocota acabó con to!

Felipe Ciprián.

Felipe Ciprián.

La consulta ciudadana realizada el pasado domingo por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) dejó al descubierto nueva vez la podredumbre moral en que está sumida la política en el país, la soberbia con que actúa la oligarquía para controlar el poder y el aturdimiento de una sociedad donde la mayoría de las personas sale cada día a buscar lo que les ‘regalan’ los políticos para supervivir a la miseria material.

El dineral que corrió antes y durante la votación, no tiene punto de comparación. Con dinero a borbotones, que estuvo a la vista de todos, uno de los competidores logró alinear al cacicazgo local peledeísta y neutralizar y paralizar a estamentos importantes de la cúpula del PLD.

Fui a un centro donde había numerosos puntos de votación y allí encontré a cinco dirigentes del PLD que conozco desde hace años. Conversé con ellos individualmente según iban llegando y como si fuera un coro coincidieron en afirmar que figuras emblemáticas peledeístas, muy cercanas a Danilo Medina, recibieron altas sumas de dinero para que inclinaran la balanza en favor de Abel Martínez.

Conversando luego con amigos, compañeros de trabajo y otros relacionados de distintos lugares del país, el cuadro fue el mismo.

Y como era natural, el señor Abel ganó con una mayoría superior a la suma de los otros cinco contendientes y por todos los lugares se repite el estribillo: ¡Papeleta mató a menudo y morocota acabó con to!

Tengo entendido que el señor Abel es un hombre poderosamente rico, a pesar de que públicamente se conoce que ha sido fiscal de Santiago, presidente de la Cámara de Diputados y luego alcalde de Santiago.

Pero hacia él acudieron con su cuota desbordante sectores oligárquicos que ya están rayando en el descaro, en la desfachatez y en la provocación hacia las grandes masas que explotan, envilecen, instrumentalizan, idiotizan y manipulan para ponerlas a su servicio.

Está claro que en República Dominicana hay “empresarios-políticos” y “políticos-empresarios”, que tienen una cohorte –especie de Club Bilderberg– distribuida en los principales partidos (PLD, Partido Revolucionario Moderno (PRM) y Fuerza del Pueblo (FP), donde ponen candidatos, les prestan dinero, los traquean como los gallos y al final deciden cuál es el que va a ganar.

Este concierto bastardo, sépanlo ellos o no, está poniendo al descubierto la caricatura de democracia y de Estado que prevalece en República Dominicana, donde millones de personas pierden sus derechos ciudadanos y su poder de decidir en libertad porque ellos les compran sus votos y los emboban como pollonas para actuar conforme a sus intereses, nunca contra ellos.

Me equivoqué

Todos los elementos de análisis –aparte de las encuestas a las que no me refiero nunca- daban a Margarita Cedeño como favorita para ganar frente al señor Abel y los demás contendientes.

Además de eso, era la aspirante más identificada con la masa pobre y con menos compromiso con la oligarquía, lo que de ser electa le permitía abrir una amplia concertación de fuerzas populares y de izquierda que se constituyera en una opción progresista para las elecciones de 2024.

Por eso dije en mis análisis que era la ganadora de la consulta y lo que más le convenía al PLD para recuperarse de la derrota, movilizar a las fuerzas progresistas y plantearle cara a la reelección de Luis Abinader y a la de Leonel Fernández.

Está claro que perdió, por las razones apuntadas y por otras, y que el señor Abel es ahora el rey del PLD y su candidato presidencial para las elecciones de 2024.

Y me equivoqué porque me resistía a creer que en el interior del PLD, con tantos dirigentes de experiencia política y con necesidad de recomponer a ese partido después de la debacle de las pasadas elecciones, se podía repetir la “Operación remate” que pusieron en práctica empresarios y dirigentes del PRM para dar el triunfo a Abinader en primera vuelta en julio de 2020.

Todo el mundo sabe que el escenario electoral al 30 de junio de 2020 era que Abinader no ganaba en primera vuelta, aunque era favorito en segunda vuelta con los votos que le aportaría Leonel y otros partidos, que estaban golpeados y hastiados de los gobiernos peledeístas.

Pero no. En una semana se puso en marcha la “Operación remate” que incluyó dinero desbordante de empresarios y de no tan empresarios, encuestas alineadas, una campaña apabullante por todos los medios que confluía en un solo propósito: que Abinader ganara en primera vuelta sin compromisos con Leonel.

Lo que acaba de pasar en el PLD es una especie de “Operación remate II” donde arrasó el candidato de la oligarquía, el único anti-haitiano, el que no expuso ninguna propuesta programática y se negó a conceder entrevistas a los medios para examinar los alcances de sus ideas.

Él no necesitaba eso. Sabía cómo iba a ganar y exponerse a cuestionamientos de periodistas independientes, pondría en evidencia sus graves carencias políticas y su condición de nadador de aguas poco profundas.

Futuro del PLD

Cuando a las bases del PLD se les dio la oportunidad de escoger un nuevo liderazgo que sustituyera el vacío que dejó primero Leonel y luego Danilo, por las razones que fueran, escogieron al más conservador: Abel Martínez.

Con una votación casi de consenso, ya no hay dudas de que al señor Abel corresponde la primacía en las iniciativas políticas, en la estrategia y en las acciones del PLD para tratar de ganar las elecciones.

Es evidente que el traje le queda grande, pero es muy difícil que los dirigentes del Comité Político lo puedan tratar como a un subalterno. Ese tiempo pasó ya en PLD y lo que hay ahora es un partido igualito al viejo Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y al Partido Reformista (PRSC).

De ahora en adelante, en el PLD como en los demás partidos, mandará su dueño, el hombre del billete, el que mueve la grasa y entretiene a la masa.

Llegó la hora en que ser del PRM, PLD o FP da igual porque no tienen diferencias ideológicas y políticas, los dirigen los magnates que han hecho del Estado una industria de ganancias florecientes y el resto de los dominicanos estamos ‘amemaos’.

Votar por Luis del PRM, por Leonel de la FP o por Abel del PLD, da lo mismo. Piensan igual, sirven a los mismos intereses y su desempeño solo depende de dos factores: por cuál de ellos se decidan los empresarios que ahora los apoyan por igual y cuál dispondrá de más dinero para echar a andar la “Operación remate III” el 19 de mayo de 2024.

Prometo a quienes tienen el valor de leerme cada viernes, pese a mis erráticos pronósticos, que seguiré examinando estos temas con mayor cuidado porque de ahora en adelante, nada, por descarado que sea, me sorprende de los políticos dominicanos que solo tienen vocación de hacer del Estado un botín para ellos y sus socios, aunque el pueblo se quede sin educación, sin salud, sin cultura, sin seguridad ciudadana, sin energía eléctrica, sin producción agropecuaria y se destroce en la perversión.

Tengo una sola esperanza. Esta terrible realidad no será eterna. Lo único eterno en la vida es la naturaleza cambiante de la sociedad y algún día, si estamos vivos, nos veremos cara a cara con quienes hoy llenan la política de porquería.

PLD.