Cementerios y tiendas comerciales abarrotados por el Día de las Madres

Los hijos honraron a  sus madres en el dia dedicado a recordar a ese ser querido. LEONEL MARTES/ LD

Los hijos honraron a sus madres en el dia dedicado a recordar a ese ser querido. LEONEL MARTES/ LD

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Lourdes AponteSanto Domingo, RD

Los cementerios de la ciudad capital lucían abarrotados de visitantes y largos taponamientos se registraron en las entradas de esas estructuras, unido a las fuertes lluvias que no detuvieron el movimiento típico por el Día de las Madres en las principales arterias comerciales del país.

Personas con gran variedad de arreglos florales, velones a la mano y lágrimas al borde de los ojos era el panorama general en los camposantos.

Las largas filas de vendedoras de flores y chiriperos con sus habituales picos, palas y brochas de pintura esperaban a quienes iban a visitar las sepulturas de sus familiares.

En el cementerio Cristo Salvador, ubicado en Santo Domingo Este, los visitantes tenían dificultades para encontrar tumbas, lápidas y nichos debido a la tupida maleza.

El envejeciente Ramón Abad estuvo en el cementerio para “llevar su corazón” al sepulcro de quien fue su esposa y madre de sus cuatro hijos por más de 30 años, Regina Florencio.

Abad fue de las personas que se vio en la necesidad de tener el mismo que exterminar la maleza para llegar a su destino final.

Una de las quejas más constantes es la falta de vigilancia en los cementerios.

“Aquí tú no puedes dejar ni un fósforo mal puesto que se lo llevan volando”, comentó Celia Dantés en medio de la ira, ya que había dejado unos floreros de metal a las afueras del sepulcro de sus familiares y en su siguiente visita no los encontró.

Una de las situaciones que causó mayor impacto fue ver a un hombre acostado de una forma que parecía inerte junto a la tumba de su madre y personas con sepulturas aledañas indicaron que en reiteradas ocasiones lo han encontrado en las mismas circunstancias.

“Eso es normal en él, yo vengo aquí y raro es no encontrarlo así aquí”, dijo Lorena Medina. A diferencia de días anteriores, miembros de la Policía Nacional se dieron cita en las instalaciones del camposanto.

El Cementerio Nacional de la Máximo Gómez reflejaba su acostumbrada calma y con el habitual equipo de seguridad y personal de la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN). De los cementerios visitados era el que menos flujo de personas presentaba y aun así mostraba gran cantidad de visitantes.

Allí estaban miembros de la familia Segura orando en las puertas del nicho a su hermana, quien lleva ocho años sepultada en el lugar.

“Hemos venido a visitar nuestros seres queridos, a traerles ofrendas de flores y velones, aquí hay muchas tumbas abandonadas y uno es consciente que eso no depende del ayuntamiento sino de los parientes. La gente ha perdido el amor y no quieren venir ya”, explicó Santa Segura.

Mientras que el Cristo Redentor, entre las gotas de lluvia y los nubarrones, las personas depositaban sus arreglos florales en diferentes puntos del camposanto y realizaron labores de limpieza en los mausoleos.

Tiendas

Largas filas y mucho flujo de cliente en las cajas de pago, fue la forma en la que se desenvolvió el comercio en la fecha conmemorativa del día de las progenitoras.

Neveras, freidoras de aire y abanicos, entre otros artículos del hogar, fueron de los objetos con mayores demandas, al igual que los tecnológicos, como celulares, televisiones inteligentes y computadoras.

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