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La República viernes, 02 de julio de 2021

CORONAVIRUS EN AUGE

Un adiós bajo la lluvia

  • Un adiós bajo la lluvia

    En la jornada de ayer los familiares de los pacientes ingresados en el Moscoso Puello se enfrentaron a la incertidumbre de su evolución y a la lluvia que complicaba todo. / LAURA CASTILLO

  • Un adiós bajo la lluvia
Laura Castillo
laura.castillo@listindiario.com
Santo Domingo, RD

Eran las 5:00 de la mañana de ayer jueves cuando dos hermanos acudieron a la unidad de coronavirus del hospital Francisco E. Moscoso Puello en busca de ayuda para su madre, quien habría presentado síntomas del virus.

Ambos permanecían parados en espera de que la doctora que recibió a su progenitora saliera en algún momento de la unidad para informarles sobre el estado de salud, ya que supuestamente no tenía coronavirus.

Al igual que las demás personas, estaban justo frente al árbol que cobija diariamente a los familiares que asisten a ese centro asistencial en busca de los reportes sobre la evolución de sus parientes afectados por el virus.

Uno de los hermanos declaró a periodistas de LISTÍN DIARIO que su madre salió negativa al virus luego de realizarle una prueba PCR en días anteriores, sin embargo, la señora de 68 años de edad seguía presentando síntomas graves muy característicos, razón por la cual decidieron llevarla al hospital.

Pulmones
Inmediatamente le hicieron una tomografía y allí determinaron que sus pulmones “estaban comprometidos”, según le explicó la doctora, al tiempo de informar que los niveles de saturación se situaban en 40, narró el joven que vestía una camiseta color gris.

La especialista también le informó que su madre necesitaba una cama en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pero que en ese momento no había disponibles en el centro médico y tenían que referirla a otro hospital. Más tarde le avisarían del proceso.

“Yo estoy esperando que ella (la doctora) venga otra vez y me diga, pero mi mamá es una mujer sana, no ha sufrido de nada y tiene sus vacunas AstraZeneca”, dijo con expectativas positivas.
Con las manos en los bolsillos delanteros de su pantalón tipo jean, uno de los hermanos, quien no quiso ser identificado, miraba fijamente hacia el interior de la unidad aunque no se lograba visualizar lo que allí ocurría.

Tenía la esperanza de ver caminar a la doctora hacia él ya que no sabía más nada de su madre desde tempranas horas de la mañana.

Horas más tarde,  aproximadamente a las 11:30 de la mañana, la doctora se acercó a la verja blanca que limita el acceso a la unidad Covid-19 e inmediatamente los dos jóvenes se aproximaron hacia ella un poco ansiosos.

Dolorosa noticia
Sin imaginarse lo peor, los dos jóvenes pensaron que la doctora que vestía un traje blanco, doble mascarilla y guantes de latex les daría las instrucciones para llevarse a su madre a otro hospital e ingresarla en UCI. Pero esta no fue la noticia, sino su fallecimiento.

Anonadado se sentó en lo primero que encontró, un muro que queda en los alrededores de la unidad, a llorar desconsoladamente la muerte de su madre bajo el sol resplandeciente de ese momento.

Sus gritos fueron la alerta para que los demás parientes que allí estaban se acercaran a preguntar qué había pasado.

“¿Qué pasó?, ¿Dime?, ¿Qué te dijo la doctora?”, le cuestionaban desesperadamente otros familiares que lo acompañaban, a lo que respondió: “mami dique murió”.

Luego de un silencio y con una voz quebrada por el dolor miró a la unidad y exclamó: “mejor no me hubieran dicho nada y así por lo menos imaginaba que estaba viva”, expresó hundido en lágrimas y lleno de un sufrimiento inexplicable.

Justo ahí la doctora se sintió afectada pero contuvo sus lágrimas para acompañarlo en su momento de tristeza.

Lluvia repentina
Como si el cielo se hubiese dado cuenta de la angustia que sentían los familiares, se nubló, tronó levemente y comenzó a llover fuerte, obligando a todos los presentes a refugiarse debajo del techo de un almacén cerca de allí.

Finalmente los hermanos y unas tres mujeres se consolaban entre sí detrás de una columna del almacén, sin imaginar que sería el último adiós de su madre bajo una repentina lluvia que incitaba a aún más a la nostalgia.

Simultáneamente a este deceso, otras dos familias lloraban la pérdida de otros pacientes fallecidos por Covid.

Esas familias llamaban desesperadas por teléfono a familiares para comunicarles la desgarradora noticia. Todas las camas del hospital Moscoso Puello estaban ocupadas ayer.

Una intensivista expresó que la mayoría de los pacientes que llegan a la unidad del hospital en su mayoría están en condiciones críticas.

“Están viniendo muy tarde al hospital”, indicó la especialista, quien declinó identificarse.

CIFRAS

44 camas.
La unidad de coronavirus del hospital Moscoso Puello, ubicado en la zona norte de la capital, tiene unas 44 camas destinadas para afectados por el virus.

Adicionales
Hay unas 23 en internamiento, 10 de UCI, cuatro de triaje y otras siete de emergencia.