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La República lunes, 21 de junio de 2021

Una fila muy larga y la espera que no termina

Ante el reclamo de familiares por saber de sus parientes con Covid, médicos de Ciudad Sanitaria optan por informar una vez al día.

  • Una fila muy larga y la espera que no termina

    Familiares y amigos de pacientes afectados del Covid acuden a la Ciudad Sanitaria.

Shaddai Eves
Shaddai.eves@listindiario.com
Santo Domingo, RD

“Están llamando, corran que hay que hacer fila”, es el notable murmullo que se escucha en el área destinada para la espera de los familiares y amigos que desean conocer el re­porte médico de sus pa­rientes con Covid-19 en el Hospital Luis Eduardo Aybar.

Cierran sus sillas pla­yeras, recogen las mantas del césped y se lanzan al es­cape detrás de la informa­ción, luego de haber per­manecido hasta 32 horas sin saber ninguna novedad.

“Lo normal es que al me­diodía o la 1:00 de la tar­de ya te den información”, confiesa Víctor Mateo, “aunque varía el protocolo, unas veces es más tarde”.

“Cuando llevan más de 24 horas y no saben de su en­fermo, la gente se amotina”, contaba Rolanny Matos.

Parte del mecanismo que utilizan los médicos de la Ciudad Sanitaria para ofre­cer información a los fami­liares y amigos, consisten en dar reportes una sola vez al día.

Los familiares inscriben a sus pacientes afectados por Covid-19 en un regis­tro, que luego, dependien­do el orden de ubicación de los enfermos que están dis­tribuidos en 5 niveles y en bloques A, B, C, van bajan­do a notificarles.

En ocasiones pueden ser dos veces los reportes, obe­deciendo al estado y lo que requiera (medicamentos) el paciente.

Luego, cuando la auto­ridad sanitaria ya tiene el avance, sale, anuncia el ni­vel y el bloque al que perte­nece el paciente y se cons­truye una fila.

“El jueves la información del quinto, donde está mi esposo, bajo a la 1:00 p. m. y al otro día eran las 4:00 de la tarde y todavía no me ha­bían dado el reporte”, co­menta Rolanny, quien sale desde Alma Rosa a tempra­nas horas de la mañana, con la ansiedad de saber cuál es el estado de su espo­so todos los días.

“Yo siempre ando con mi sillita al rastro en todos los carros. No es fácil estar el día completo aquí”, narra Rolanny.

Médicos tratan de compensar la espera
“Una videollamada y un re­cuento al día, me gusta”, la frase que utilizó Rolan­ny para destacar que a pe­sar de las largas horas y las filas que deben soportar en la Ciudad Sanitaria, los mé­dicos y enfermeros tratan de compensar la espera con cercanía a través de video­llamadas a los familiares y amigos de los enfermos con Covid-19.