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La República martes, 08 de junio de 2021

Cuando la muerte de una madre sacude el alma de sus vástagos

  • Cuando la muerte de una madre sacude el alma de sus vástagos

    Hallar consolación ante la muerte de una madre afectada de Covid, es un reto difícil de afrontar. /RAÚL ASENCIO

Helenny Amparo
helenny.amparo@listindiario.com
Santo Domingo, RD

“Ay Dios mío… mi mamá se me fue, me dejó sola”, era la repetida frase que entre llantos y sollozos in­vadió la parte frontal y los alrededores del área para atender pacientes covidpo­sitivos de la Ciudad Sanita­ria Luis Eduardo Aybar.

Este lunes en el que el cie­lo grisáceo anunciaba las proximidades de intensas lluvias parecía reflejar el do­lor de las dos mujeres que al enterarse de que su madre no había logrado superar la batalla contra la virulenta enfermedad inundaron con sus lágrimas y expresiones de dolor los corazones de quienes se encontraban allí.

Su nombre era Juana y la noticia de su partida debili­tó a sus hijas, una biológica y otra de crianza, a tal pun­to que las mascarillas de es­tas quedaron desplazadas de instrumento de protec­ción a un trozo de tela que quedó casi tatuado sobre sus caras producto de la hu­medad.

“Ella estaba muy mal, pero yo pensaba que ella iba a salir de aquí y que se iba a poner bien. Yo creía que ella era fuerte”, expre­só con palabras cortadas y un llanto imparable la hija de crianza, quien en reali­dad era nieta pero había vivido toda su vida bajo las alas protectoras de do­ña Juana.

Cansada de caminar en círculos, de ida y vuelta, la joven fue a parar al suelo y arrimada a una de las columnas de la edificación se le veía mirar a lo lejos con su rostro enrojecido y buscando consolación en familiares a través de su celular.

“Yo le dije que no se fuera y que no me dejara sola, pero me dejó mi mamita. Ay yo quería que ella volviera para la casa conmigo”, contaba a través de una llamada telefónica.

“No le pude decir nada, ni le pude decir que la quiero mucho, ni la pude abrazar, ni le pude dar un beso. Me dejo”, continuó diciendo entre el llanto cada vez más desgarrador.

Mientras, Belkis, la hija biológica, tampoco estaba en condiciones de consolar a su sobrina, a quien considera su hermana, constantemente se recostaba de una pared del recinto médico para mantenerse de pie.

Belkis informó que su madre, de 58 años, estaba aquejada del covid-19 desde hace varios días y que fue ingresada en una clínica, luego en el hospital general Dr. Vinicio Calventi y el pasado sábado fue trasladada al Eduardo Aybar.


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