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La República domingo, 30 de mayo de 2021

¿Qué se sabe sobre el plan que acabó con Trujillo?

  • ¿Qué se sabe sobre el plan que acabó con Trujillo?
  • ¿Qué se sabe sobre el plan que acabó con Trujillo?
Yadimir Crespo
Santo Domingo, RD.

Hace 60 años del fin de un cruento régimen en República Dominicana. El 30 de mayo de 1961, siete hombres ajusticiaron al dictador Rafael Leónidas Trujillo.

¿Qué se sabe sobre el plan que acabó con Trujillo?

El atentado, planeado durante meses, se produjo el 30 de mayo de 1961, en la avenida George Washington cuando el dictador se dirigía a la hacienda Fundación en su natal San Cristóbal.

Quienes participaron del complot contra el sátrapa eran hombres de su círculo cercano, hastiados de los excesos de poder y crímenes del dictador.

El llamado grupo de acción o de la avenida, responsable del ajusticiamiento, estuvo formado por Antonio de la Maza, Juan Tomás Díaz, Antonio Imbert Barrera, Modesto Díaz, Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sadhalá, Roberto Pastoriza, Huáscar Tejeda y el teniente Amado García Guerrero, que formaba parte de la Guardia Presidencial.

Además de los ya mencionados, estuvieron implicados en el complot Luis Amiama Tió, Luis Manuel (Tunti) Cáceres y el general José René (Pupo) Román, jefe de las Fuerzas Armadas en ese entonces, y a quien acusaron más delante de traidor. Pero ninguno de estos estuvo presente la noche del atentado.

El plan era secuestrar y hacer preso al dictador, para luego comunicárselo al ministro de las Fuerzas Armadas, quien se encargaría de dar un golpe de Estado la misma noche del hecho. Pero nada resultó como lo planificaron.

Cotidianamente, el Generalísimo viajaba los miércoles desde la entonces Ciudad Trujillo, hoy Santo Domingo, hasta San Cristóbal a tener encuentros con mujeres jóvenes, pero en esa ocasión fue un martes.

Su acostumbrado uniforme militar para esta clase de salidas fue la bandera verde que marcó el inicio de la exterminación.

El dictador se dirigía en un Chevrolet color azul conducido por el fiel chofer Zacarías de la Cruz. Parte de los conjurados lo siguieron en otro auto, también Chevrolet, pero de color negro; el resto, esperaba en otros dos vehículos.

Cuando se encendieran y apagaran tres veces las luces del carro que perseguiría al Generalísimo, los demás se adelantarían para bloquearle.  Pero la señal esperada no sucedió.

Al notar que ya uno de los vehículos perseguía al tirano, el resto se adelantó para hacer el bloqueo pautado.

El Chevrolet de los conjurados rebasó el vehículo que trasladaba al denominado “benefactor de la patria” y en medio de la maniobra sonó un primer disparo, el cual hirió al sátrapa en un hombro. El chofer de Trujillo frenó, a la vez que sonaba el segundo disparo.

Ante el acorralamiento, Trujillo prefirió luchar y morir en combate. Abrió la puerta y salió disparando su revólver. Falleció sobre el asfalto, acribillado a balazos.

Cerca de 60 disparos impactaron en el vehículo, seis en el cuerpo del dictador y siete a su chofer que sobrevivió a la emboscada, resultando en un cabo suelto que le costó la vida a la mayoría de los ajusticiadores.

Entre Antonio de la Maza y Antonio Imbert Barreras estuvieron los últimos disparos y antes de que el sátrapa expirara, Imbert exclamó: “Este guaraguao ya no come más pollo”.

Tras ser arrestado, Pedro Livio Cedeño dijo durante un interrogatorio que los fusiles automáticos M-1 que utilizaron habían sido suministrados por personal cercano a la embajada de Estados Unidos en el país.

Pedro Livio Cedeño fue el primer herido durante el enfrentamiento y primero en ser capturado por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM). Mientras recibía atenciones médicas, fue torturado en la clínica por Johnny Abbes.

De acuerdo a registros periodísticos, el doctor José Joaquín Puello testimonió que la única frase que salió de su boca fue: ‘‘Coño, lo matamos como a un perro y ojalá volviera a vivir para volverlo a matar’’.

Aunque no pudieron seguir con la segunda parte del plan, que era realizar un golpe de Estado y conducir al país fuera de las garras trujillistas, estos hombres finalizaron con una era de represión marcada por encarcelamientos, torturas y asesinatos.

La muerte de Trujillo puso fin a 31 años de dictadura, violencia y abusos contra la ciudadanía.