La República

La vida con salario mínimo, bajo el umbral de pobreza y el choque con la desigualdad social

Rosmery Méndez VargasSanto Domingo, RD

Los salarios de los funcionarios del Gobierno y legisladores son ostentosos. Y mientras estos disfrutan de una vida de lujos que costean con sueldos de hasta RD$500 mil pesos mensuales, además de otros beneficios pagados del erario, otros viven el día a día sin saber si conseguirán RD$20 pesos para comprar unos panes y un refresco para aguantar el día.

La desigualdad social en la República Dominicana es una realidad que golpea a miles de dominicanos que viven con el salario mínimo: más del 40% de la población vive bajo la línea de pobreza y la pérdida de empleos debido a la pandemia del covid-19 colocó a muchas familias en índices de pobrezas aún más bajos de lo que estaban situados.

Esta es la realidad de los que habitantes del “Quilombo”, un barrio que vive sumergido en la basura en el Vertedero de Haina y que se sitúan en el rango más bajo de la pobreza, totalmente alejados, donde no llegan los políticos ni las promesas de Gobierno, habitando un lugar insalubre, en medio de la miseria.

Allí, los residentes se sustentan de las 120 toneladas de residuos sólidos que son depositados en el lugar cada día, negocio que les genera entre 500 y 3,000 pesos los días buenos.

Reinaldo Estévez asegura que hay días que no hace nada, pero se puede ganar RD$1,000 en promedio casi diario, con los que mantiene a sus tres hijos.

El hedor de los desechos podridos y las enfermedades que pueden contraer no parecen ser obstáculo para los residentes ni los “buzos” que se sumergen entre la basura en busca de plásticos, metales u objetos de valor que venden en el mismo lugar.

Como cualquier otra comunidad, los negocios no faltan. “Vas a querer helado”, pregunta una vendedora a uno de los buzos mientras un pequeño ‘chinchorro’ funciona como colmado al otro extremo.

Los moradores de ese sector y otros aledaños denunciaron que las autoridades les han informado que serán desalojados, pero aseguran que no pueden ser sacados del lugar sin ser reubicados ya que no tienen donde ir.

Víctor Cuevas Díaz, conocido como “Mi coro”, reside desde hace 17 años en el vertedero de Haina y asegura le ofrecieron RD$40 mil pesos para abandonar el lugar pero dice que no quiere dinero sino que lo reubiquen en otro lugar, ya que ese dinero no le alcanzaría para construir otra casa.

Víctor no puede mover los dedos ni la palma de las manos por un accidente automovilístico que sufrió hace muchos años. Su esposa sufre de problemas mentales, por lo que vive de la caridad.

Limpieza del vertedero

Los residentes coinciden en que desde hace tres meses el vertedero se ha mantenido limpio por el trabajo que han realizado las autoridades. “Echan una capa de tierra y una de basura, y así de nuevo”, dice uno de los buzos.

Esperan que el vertedero se mantenga como hasta ahora, y se alegran de no tener que caminar entre la basura, y no vivir con la humareda provocada por los incendios que se han provocado en otras ocasiones, afectando la salud de los ciudadanos.

En marzo del pasado año el vertedero permaneció por alrededor de 20 días encendido, lo que provocó que los residentes del lugar enviaran a los niños donde familiares porque estaban presentando problemas respiratorios.

La Oxfam Internacional indica que la escasa inversión en gasto social en República Dominicana se encuentra entre las más bajas de América Latina y que es el tercer país de la región que menos ha aprovechado el crecimiento económico para mejorar la salud y la educación, manteniendo a un 50% de la población bajo el umbral de la pobreza.

El informe indica que pese a que el país ha registrado desde hace cuarenta años un crecimiento sostenido, ampliamente superior al promedio regional, este elevado crecimiento económico apenas ha logrado mejorar la situación de la población más desfavorecida.

El Gobierno debe eliminar las brechas salariales que existen en el país para ir eliminando la desigualdad social en el país, indica Oxfam en su estudio.

Un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que si aumenta el porcentaje del ingreso total que reciben los pobres y la clase media, la economía crece. Mientras que si lo que aumenta es el porcentaje del ingreso que capturan los más ricos, la economía de ese país se reduce.

El informe “Desigualdad extrema y secuestro de la democracia en América Latina y el Caribe” de Oxfam indica que las políticas públicas de mayor relevancia para reducir la desigualdad económica son la política fiscal, política de empleo, de protección social, políticas para reducir las desigualdades entre hombres y mujeres; y las políticas para garantizar servicios públicos de calidad, principalmente educación, salud y acceso al agua y saneamiento.

Establece que los sistemas de protección social son esenciales en la lucha contra la desigualdad en la medida en que reducen la vulnerabilidad de las personas ante los riesgos del ciclo de vida, como la enfermedad, la maternidad, la discapacidad o la vejez, que pueden significar una pérdida del ingreso.

Detalla que para cerrar la brecha social se debe fortalecer el impulso de políticas que aumenten la cobertura a los trabajadores informales y protejan los derechos de las mujeres. Las pensiones solidarias han mostrado ser efectivas para garantizar rentas mínimas en los adultos mayores y también deben ser reforzadas.