Política

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Diciembre y el toque de quiebre de Luis

Ángel LockwardSanto Domingo, RD

El toque de queda es una medida excepcional que requiere de la combinación de, un hecho real admitido por la población -una guerra, una pandemia fuera de control, un hecho de la naturaleza, etc.-, que requiere de la aplicación de medidas especiales al margen de las atribuciones que en tiempos normales tiene la autoridad y de, una disposición legislativa y una ejecutiva de la Presidencia.

Nadie dudó en marzo que el Presidente requería de esos poderes para enfrentar una amenaza desconocida de proporciones extraordinarias, empero cuando hubo dudas por el aprovechamiento electoral que se intentó, la gente protestó.

Situaciones especiales como las reguladas por los estados de emergencia suelen generar cansancio, tanto en la gente como en los agentes encargados de su aplicación y control y, eso 282 días después, está ocurriendo: La ciudadanía está harta y la Policía hastiada, el resultado es problemas, porque además, la utilidad de la medida en la forma en que se aplica, es discutible y los daños económicos, enormes.

El pánico inicial que generó el Covid-19, como pandemia desconocida y sin tratamientos a principios de año, ha pasado a temor cauteloso: Teníamos al viernes 2,270 fallecidos desde el inicio de la Pandemia; desde el 10 de octubre hasta el 11, los fallecidos por Covid-19 pasaron de 2,167 a 2,272, para un promedio de 3 muertos por día, menos de los que fallecen en accidentes de tránsito o por gripe.

Por otra parte el efecto en el PIB que mide la economía, es devastador, caeremos más de un 7% este año lo que implica que volvemos a los niveles de vida del 2010 con la suspensión temporal de un millón trescientos mil empleos, de los cuales más de 500 mil, serán definitivos, porque un porcentaje importante de pequeñas y medianas empresas cerraron y muchas grandes, tardarán dos años en operar a plena capacidad, si las cosas marchan bien: No caben ni el fundamentalismo médico, ni el económico, porque la economía siempre mata más que las pestes, aunque se crea lo contrario.

Este año la crisis de salud y sus derivaciones económicas vieron consumir el último capital político de Danilo –quien no lo hizo mal en relación con la salud– y, pueden diluir el capital político inicial de Abinader y dejarlo en punto de quiebre a inicio de año.

El PRM es un partido –aunque surge de uno viejo- estructural y culturalmente nuevo que tras 16 años fuera del poder desconoce la organización y funcionamiento del Estado, que dirige con gente sin experiencia, situación que se agrava porque ha elegido una democracia de audiencia con altas expectativas de transparencia: El PLD había abandonado hace tiempo el camino de la legalidad y la ciudadanía no la esperaba –su costo de violar la ley era bajo- el PRM se comprometió con ella y los errores le saldrán caros.

El PRM es una organización que en su mejor momento alcanzaba 35% de la población, el 17% adicional con que ganó las elecciones se los proporcionaron dos hechos, que Leonel dividió al PLD, haciéndolo abatible y la necesidad de un cambio que solo podía concretizarse con Luis: No veo que haya políticas públicas para mantener esa mayoría.

El espacio del Gobierno no alcanza para todos los partidarios y amigos que apoyaron a un candidato, nunca… se venden esperanzas de más adelante y en la cultura de que cada proyecto política busca reelegirse, algunos se quedan, siempre que haya un trato y esperanzas que los mantengan en el redil: El PRM al no tener una estructura política con raíces, carece de esa identidad partidaria. Ya va teniendo y tendrá pérdidas sensibles.

En la otra acera el PLD que aún no termina su etapa de desgaste a favor de la FP, a pesar de su imagen corrupta, tiene 16 años de grandes realizaciones, de prosperidad y al final, la necesidad de bienestar se impone a una cultura ética ajena a la tradición, sobre todo si no se evidencian mejoras económicas que en este momento, son difíciles.

Pensar hoy en una eventual concurrencia de Danilo y Leonel, para algunos es tan impensable como una de Balaguer y de Bosch: Pero el Frente Patriótico se dio y no por razones patrióticas, sino por el temor que tenía el primero a la llegada del PRD al poder por los abusos en contra de Jorge Blanco y las humillaciones a Fernando Álvarez.

Para que el diputado al Parlacen, Danilo Medina, con jurisdicción privilegiada ante la Suprema Corte de Justicia que él designó, coincida con Leonel Fernández, solo falta que los interés de ambos –que ya no es la candidatura- coincidan: Esa situación pueden crearla la persecución a personas cercanas a ambos.

El Presidente Abinader no debía jugarse su capital político basado en el cumplimiento de la ley y en actuaciones legítimas –no abusivas- cada semana como viene sucediendo: Inapa, Impuestos, Junta Central Electoral, Segunda Mayoría al CNM, jugar a prolongar el toque de queda en la forma en que está más allá de diciembre y otras medidas en el margen de lo aceptable o de lo legal, pueden acercar un punto de quiebre que es mejor alejar.

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