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La República domingo, 08 de noviembre de 2020

ENFOQUE

La aberración democrática de las elecciones norteamericanas

  • La aberración democrática de las elecciones norteamericanas
  • La aberración democrática de las elecciones norteamericanas
Ángel Lockward

Como se ha evidenciado en esta semana, en la democracia modélica de Estados Unidos, la gente vota pero no elige; esto último lo hacen los miembros de los colegios electorales en una elección indirecta semanas después: Una aberración que no ha sido posible cambiar y que ha producido – cinco veces -, las ultimas en las elecciones del año 2000 y 2016 que sean ganadores los que perdieron, Bush y Trump en perjuicio de Gore y Hilary.

Esta sin embargo no es la única desviación electoral; adicionalmente es un sistema electoral, indirecto de mayoría, sin proporcionalidad lo que indica que quien gana por un voto California se lleve la totalidad de los delegados que son 55: El perdedor por un voto en un estado que tienen 39.5 millones de habitantes, no obtiene ni un delegado.

La elección indirecta fue una modalidad conveniente cuando nacieron las democracias liberales en el marco de las repúblicas americanas, incluida República Dominicana, cuando el voto era censatario y solamente votaban algunas personas con derechos políticos que no incluía a mujeres ni a los pobres - en Estados Unidos, tampoco a los negros - y, desde luego, cuando no había vías de comunicación ni medios: Mantenerla hoy es un desafío a la razón, un artificio antidemocrático, que vulnera la igualdad del voto y, en particular la famosa sentencia de la Suprema Corte de Estados Unidos, que estableció: Un hombre – ciudadano (a) -, un voto, puesto que los perdedores en los estados no tienen representación, su voto se pierde, no vale nada.

Otra desviación es la cantidad de electores de cada estado que fueron fijados en 1964 – 56 años - después de una reñida contienda en la cantidad de 534; desde entonces la demografía ha variado mucho y ya no se corresponde con la realidad.

Es esta situación la que permitió que Trump con más de 2.5 millones de votos menos que Hilary, alcanzara la Presidencia en el 2016 y que hoy, con más de 3.0 millones menos que Biden, todavía esté constituyendo un peligro electoral para este y para la democracia con intenciones – por sus amenazas – de llevar el asunto a la Suprema Corte de Justicia Estados Unidos, controlada por su partido.  

Al margen de las instituciones desarrolladas a la sombra de las democracias parlamentarias y de monarquías constitucionales, en realidad las instituciones políticas modernas – en su mayoría -  son creación de Estados Unidos, república que por primera vez tiene como jefe del Estado y del Gobierno a un antisistema que basa sus políticas públicas en afear a las instituciones tradicionales norteamericanas y mundiales.

Los Estados de la Unión, celosos de su autonomía y de que el equilibrio de poderes no dé paso a una situación en que los más pequeños resulten poco relevantes, han discutido en el Congreso, varias veces este tema sin resultados: Quizás ya es tiempo de que la sociedad norteamericana – ahora con los demócratas en control del poder – revisen este tema y devuelvan el poder electoral – secuestrado por los colegios - a los ciudadanos estableciendo la elección presidencial de la federación por voto popular.

Si no se establece éste, al menos debía establecerse el voto proporcional a los fines de que los electores del colegio electoral se dividan proporcionalmente en función de los votos obtenidos por cada candidato: Lo otro es un sistema diseñado para violar la voluntad popular expresada por la gente.

Con resultados acumulados que van desde entre 253 a 264 colegios – según todas las cadenas - a favor de Biden y 213 para Trump, quien tenía al viernes tres millones cien mil  votos populares menos: Biden rosa los 270 delegados que requiere para ser declarado elegido; si no los obtuviera, Trump está aún lejos de la cantidad y tendría la palabra para elegir la Cámara de Representantes en donde los demócratas acaban de ratificar que son mayoría.

En Estados Unidos, como se sabe no existe una autoridad electoral nacional, sino que la secretaria de Estado de cada territorio dirige esas funciones y, cuando no se producen resultados, es el Gobernador quien designa a los miembros del colegio electoral y, estos, según la queja del Presidente Trump, son demócratas, con todo, no habrá resultados oficiales hasta dentro de una semana a menos que se concluya el conteo de Pensilvania con 20 votos o de dos que sumen 17 votos a favor de Biden y se confirme Arizona… todo un lio innecesario si se computa el voto directo o se escoge a los miembros de los colegios proporcionalmente.

El ganador para los ciudadanos, en las elecciones de mayor votación en toda la historia norteamericana – que son las de esta semana - y con menor porcentaje de abstención – usualmente es mayor del 37% -, es tan evidente que discutirlo es otra necedad: El Sistema electoral no existe para burlar el derecho de los ciudadanos, sino para garantizarlo y, eso no está sucediendo en Estados Unidos, en donde la gente escoge a un Presidente y el sistema electoral,  con artificios – le pone a otro - y, todo, porque los federalistas – en 1776 - forjadores democracia, no confiaban en la capacidad de la gente para elegir a su “rey” – denominado Presidente-, superen eso ya, sobre todo ahora que el clivaje de estas elecciones ha confrontado a su sociedad y puesto los ojos del mundo en la aberración de su sistema electoral.