La República

Cansancio hace estragos entre médicos que luchan contra virus

El síndrome de Burnout constituye un tipo de estrés laboral que se observa en profesionales. /LISTÍN DIARIO

Adriana PegueroSanto Domingo, RD

La falta de in­dumentaria adecuada pa­ra tratar a los pacientes po­sitivos con coronavirus, la escasez de pruebas diag­nósticas y protocolos de manejo actualizados, la dosis elevada de entrega, la incertidumbre de con­tagiar a sus familiares al regresar a sus casas y jor­nadas laborales largas con más de 24 horas sin des­canso, han abierto un hue­co emocional entre mé­dicos y enfermeras que trabajan en la línea de fue­go de los centros asisten­ciales Covid.

Un número considera­ble de ese personal tam­bién enfrenta la frustra­ción de que a pesar de los ingentes esfuerzos que realizan, las personas si­guen muriendo, el des­gaste emocional que ge­nera no tener respuesta ante un problema de es­ta magnitud y un siste­ma de salud colapsado, lo cual crea un malestar que los expertos relacio­nan con el síndrome de Burnout.

Así lo describen cua­tro expertos del Departa­mento de Investigación, Epidemiologia y Estadís­tica Asociación Institu­to Dominicano de Car­diología (AIDC), sobre el impacto psicológico en médicos y enfermeras que luchan contra el Co­vid-19 y su relación con el síndrome de Burnout en el país, realizado en­tre marzo y agosto del presente año.

El estudio revela que ese personal ya presenta agota­miento emocional, desper­sonalización y abandono de realización personal, esta última se manifiesta cuan­do el trabajo pierde el valor que tenía para quienes lo realizan.

Indica que de igual for­ma que esa cualidad se manifiesta en los senti­mientos y pensamientos inadecuados de ese per­sonal, los cuales pueden volverse crónicos, dejan­do en evidencia debilidad, impaciencia, intolerancia, hostilidad, baja tolerancia a la frustración, sensación de fracaso, desesperanza, tristeza, agotamiento, al­teración en el control de los impulsos, enojo, mie­do, poca confianza en sí mismos, dificultad para expresar sentimientos y dar afecto y disminución de la necesidad de tener éxito.

El síndrome de Burnout constituye un tipo de es­trés laboral que se observa en profesionales, en este ca­so, del área de la salud, que mantienen contacto directo y constante con otras personas.

Los responsables del estudio

De acuerdo a los doctores Er­nesto Díaz Álvarez, cardiólo­go-mph; Juanita Reyes, epi­demióloga; Yomaly Almonte, psiquiatra y la licenciada Yu­milssy Hernández Reyes, de los 420 médicos y enfermeras encuestados y que trabajan en los 10 hospitales y centros pri­vados, el 84.6% presenta ago­tamiento, 82.4% despersona­lización y el 81.5% realización personal.

“Queremos señalar que a pesar de que solo el 57.21% de los médicos y el 42.79% de las enfermeras reunieron los criterios de las tres dimensio­nes que conforman el síndro­me, con una puntuación signi­ ficativa, debemos reseñar que el grado en término porcen­tual de agotamiento emocio­nal, tanto del personal médi­co como de enfermería, debe tomarse con la mayor serie­dad posible y esto guarda mu­cha relación con la sobrecarga laboral e incertidumbre que encierra la enfermedad y su ambiente laboral”, precisa el estudio.

Los expertos explicaron que el objetivo de esta inves­tigación radica en valorar el estado emocional del perso­nal que labora en primera lí­nea con pacientes afectados de Sars-Covid-19 en Uni­dad de Cuidados Intensivos (UCI) y emergencia.

El estudio explica que los aspectos evaluados en el síndrome de Burnout en­tre las 193 enfermeras de los 10 centros asistenciales, se observa un nivel alto en los aspectos de agotamien­to emocional y despersona­lización y un nivel extrema­damente bajo en el aspecto realización personal.

“En base a estos resulta­dos, se filtraron las respues­tas que tenían una valora­ción alta en el agotamiento emocional y en la desperso­nalización, e igualmente los que tenían una valoración baja en la realización per­sonal, lo que dio como re­sultado que 229 de los 420 médicos y enfermeras con­sultados, cumplieran esas condiciones, las mismas que determinan que sufren del síndrome de Burnout”, explica el estudio.

Explica el estudio que de los 420 encuestados, 227 fueron médicos los cuales mostraron niveles altos de agotamiento emocional, en un 84.6%, 82.4% en des­personalización y baja rea­lizaron personal un 81.5%.

“Las enfermaras fueron 193 encuestadas, las cua­les también presentaron ni­veles altos en agotamien­to emocional en un 76.7%, 77.2% en despersonaliza­ción y baja realización per­sonal con un 82.9% lo que nos dicen que hay indicios de burnout”, explica.

Los centros asistencia­les que participaron son los hospitales General Plaza de la Salud, Regional Cabral y Báez, Cecanot, el de la Po­licía Nacional, Metropolita­no Santiago, Doctor Ramón de Lara, Regional San Vi­cente de Paúl, Centro Médi­co siglo XXI, Centro Médico UCE y Hospiten.

Razones

Explica el estudio que los factores que se citan y que son los que dan lugar a la situación del personal de salud y enfermería, actúan directamente sobre el in­dividuo y el grupo de tra­bajo, provocando que sus labores sean cada vez más estresantes y frustrantes.

“Este malestar puede manifestarse en fuertes cargas negativas”.

DATOS Definiciones

Cansancio o agotamien­to emocional. Se presen­tan síntomas como pér­dida progresiva de ener­gía, desgaste y fatiga y como resultado de la in­vestigación los exper­tos pudieron evidenciar, en relación con el agota­miento emocional den­tro de los médicos, que hubo 85 % alto, 14.5 % medio y 0.9 % bajo; mientras que, en las en­fermeras, 77 % alto, 21 % medio y 2 % bajo.

Despersonalización. Con­siste en la construcción, por parte del sujeto, de una defensa para prote­gerse de los sentimientos de impotencia, indefini­ción y frustración.

Revela el estudio que la despersonalización mos­tró en los médicos 82 % altos, 17 % medio y 1 % bajo, mientras que en­tre las enfermeras hubo, 77% alto, 20 % medio y 3 % bajo.

Abandono de la realiza­ción personal. El trabajo pierde el valor que tenía para el sujeto.

El estudio explica que la realización personal evi­denció en los médicos 7 % altos, 11 % medio y 82 % bajo, en tanto que entre las enfermeras fue de 5 % alto, 12 % medio y 83 % bajo.

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