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La República sábado, 15 de agosto de 2020

Leonel en 1996: el cambio generacional en la vida política nacional

Discurso toma de posesión presidencial Leonel Fernández 1996

  • Leonel en 1996: el cambio generacional en la vida política nacional

    Leonel Fernández, foto de archivo. / Listín

Javier Flores
Santo Domingo, RD

Leonel Fernández el encargado de dar el discurso de toma de posesión el 16 de agosto de 1996, al resultar ganador en un torneo electoral en el que por primera, y hasta ahora única vez, que se necesitó una segunda vuelta para definir quién se quedaría con la presidencia de la República.

En esa segunda vuelta, Fernández ganó la Presidencia al obtener un millón 466,382 votos, contra un millón 394,641 sufragios obtenidos por José Francisco Peña Gómez y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

El candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) obtendría la victoria luego de recibir el apoyo del líder reformista y presidente de ese entonces, Joaquín Balaguer, lo cual fue catalogado como el último "pase de antorcha" política de una generación a otra.   

Esos comicios presidenciales del 96 fueron los últimos de los cuatro torneos electorales celebrados en la década de los 90, en donde predominó la crisis política que vivió el país entre 1990 y 1996, con dos líderes políticos luchando por ascender al poder mientras el otro se empleaba a fondo para mantenerse en él

Precisamente en esa inestabilidad política, donde ningún vencedor de las elecciones presidenciales siquiera se acercó al 40% de los votos y las acusaciones de fraudes estaban a “flor de piel” principalmente contra Joaquín Balaguer, enfocaba Fernández la mayor parte de su discurso de toma de posesión.

Teniendo presentes tanto a Balaguer como a Juan Bosch, el primer mandatario del PLD empezaba su primer discurso oficial, compuesto por seis páginas y 4,360 palabras, dándole el crédito a estos por ayudar al “desarrollo” de la democracia dominicana, que a ese entonces con solo 35 años de distancia tenía muy fresca en su memoria la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

“Ese proceso de transición de un régimen despótico a un sistema democrático no ha ocurrido de manera lineal. Por el contrario, ha tenido sus momentos de interrupciones, zizagueo y estancamientos, como lo demuestran hechos recientes de nuestra historia.

Sin embargo, la democracia no solo ha logrado sobrevivir, si no que ya empieza a experimentar signo de madurez y perfeccionamiento”, explicaba Fernández, quien al mismo tiempo exclamaba que “la democracia pudo sobrevivir porque contó con el privilegio de la presencia de los JB: Joaquín Balaguer y Juan Bosch”.

Tratando de alabar ambas figuras políticas, Fernández cuidó su alocución de no poner argumentos en contra de Bosch, quien fuera el líder del PLD y de quien fue el compañero de boleta es las elecciones de 1994; ni de Balaguer, quien le ofreció el apoyo determinante para que este venciera a Peña Gómez rebasando una ventaja de nueve puntos porcentuales del líder perredeista.

Tanto Balaguer como Bosch fueron enemigos y rivales políticos desde el derrocamiento de Trujillo hasta que se sentaron en la mesa de diálogo para formalizar la alianza que llevaría al candidato peledeista a la Presidencia.    

“El doctor Joaquín Balaguer desde el poder, y el profesor Juan Bosch, desde la oposición fueron las dos figuras que las proporcionaron sentido de equilibrio y de estabilidad al sistema político en la República Dominicana”, decía Fernández ante los presentes en la Asamblea Nacional, entre los que destacaban los entonces presidentes de Venezuela, Haití, además del gobernador de Puerto Rico y el príncipe de Austrias.

El entonces Presidente de la República, aprovechaba la ocasión para engalanar a su contrincante, Peña Gómez, otro líder de la oposición política durante la década de los 90.

“Para mayor fortuna nuestra aún, hemos podido contar también con la presencia de otra vigorosa personalidad, perteneciente a una generación más joven que la de los dos maestros antes mencionados, pero que sin duda ha hecho aportes importantes al desarrollo de nuestro sistema democrático. Se trata del Dr. José Francisco Peña Gómez”, expresaba también Fernández.

Un llamado de unidad para retos del nuevo milenio

Con un gobierno que terminaría dentro del nuevo milenio, Fernández externaba la preocupación de que el país aún no estaría preparado para recibir los “cambios” que traería consigo el proceso de globalización mundial que estaba viviendo el mundo mientras se acercaba el año 2000.

“Lo que podría ser motivo de preocupación de esos cambios mundiales para la República Dominicana ha tenido lugar en un momento que todavía no estábamos preparados para recibirlos, con lo cual se ha generado la necesidad de acelerar la agenda del desarrollo nacional con la finalidad de ponernos a tono con la hora que va marcando la hora del mundo”, explicaba el mandatario.

Fernández añadía que revisó todos los programas de gobierno y dijo que encontraba más elementos en común que aquellos que podrían ser elementos de discordia.

El presidente detallaba que tanto los programas de gobierno de él, Peña Gómez y Jacinto Peynado, el candidato del Partido Reformista eliminado en primera vuelta, estaban en la misma página con respecto a lo que había que hacer contra la pobreza e iniciar el tránsito hacia la modernización y el desarrollo.  Se encontraban de acuerdo con que se aprobara la Ley General de Electricidad, la ley general de privatización de la empresa pública, una ley de salud y una ley de educación.

“Eso prueba que las distintas fuerzas políticas que se disputan entre sí el escenario eleccionario nacional tienen un claro diagnóstico de nuestras debilidades actuales y una lúcida de hacia donde debemos encaminarnos como nación… ¿Por qué no trabajar juntos?”, era la cuestionante que planteaba el mandatario.

Fernández le hizo un llamado los diferentes líderes políticos, y a la ciudadanía en general, que estos debían de trabajar “unidos” para salir del “subdesarrollo económico”, lo cual a su entender era el principal reto del país al momento de asumir el poder.

“En muchas ocasiones sostuve que el gobierno que hoy se inicia debería ser un gobierno de unidad nacional, he planteado también una unidad programática y la celebración de una cumbre política con el propósito de garantizar la gobernabilidad del país”, señalaba en su discurso.

Eliminar la corrupción

La primera propuesta planteada por Fernández durante su discurso ese pasado 16 de agosto de 1996 fue la realización de “una profunda reforma y modernización del Estado” cuyo objetivo principal sería contribuir a la eliminación de la corrupción de la administración pública y hacer más eficiente el servicio público que se provee a la nación.

A pesar de esa promesa, fue durante esa gestión que se destaparon las acusaciones con relación al escándalo vinculado al denominado “Plan Eventual Mínimo de Empleo (PEME)”, donde funcionarios públicos de ese gobierno fueron acusados, supuestamente, de estafar al Estado por más de mil millones de pesos. 

“Estamos obligados a gobernar como Dios manda, por lo que en esta hora suprema de mi existencia suplico a Dios Todo Poderoso que al igual que al Rey Salomón nos ilumine y nos provea de la sabiduría requerida para guiar a la República Dominicana por el Nuevo Camino”, con esa frase culminaba Fernández, quien volvería a la presidencia en el 2004, terminaba su discurso de toma de posesión.