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La República domingo, 31 de mayo de 2020

Efeméride

Celebración del Día de las Madres

  • Celebración del Día de las Madres
Manuel Mora Serrano

La palabra llegó a nuestra lengua desde el latín mater, matris, en 1074, según el Breve Diccionario de la Lengua Española de Joan Corominas (1905-1997).

Hoy haremos homenajes: a la madre en general, a la soltera, a la adoptiva y a la muerta. Por la brevedad del espacio, solo ofreceremos gotas líricas que de alguna forma resuman lo irresumible del amor de los hijos por sus madres y las de estas por sus vástagos.

Iniciamos con algunas frases de personalidades de la historia y la literatura:

“La más bella palabra en labios de un hombre es la palabra Madre y la llamada más dulce: Madre mía”. Kalil Gibrán (1883-1931); “Dios no podía estar en todos lados y por tanto, hizo a las Madres”. Rudyard Kipling (1865-1936); “Ningún hombre que tiene una madre piadosa, es pobre”. Abraham Lincoln (1809-1865);

“Siempre se puede dudar de una mujer, pero nunca de una madre”. Henry Lacordaire (1802-1861); “El corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontramos el perdón”. Honoré de Balzac (1799-1850); “Una Madre es la que puede tomar el lugar de todos los demás, pero cuyo lugar nadie más puede tomar”. Arzobispo Gaspard Mermillod (1824-1892),

Así seguiríamos recordando a los grandes. Empero, debemos hablar de este día y lo haremos violando reglas no escritas de soslayar la poesía en estos tiempos, ya que si hay una cosa que compendia totalmente la esencia y la realidad poética, es la palabra Madre, y para ella, la avidez por la belleza que duerme en todos los seres humanos siempre está latente.

Felicitamos en este día a las personas dichosas que tienen la suerte maravillosa de tener a quien llamar mami o mamá, con toda la ternura del mundo y felicitaciones a ellas, ya que haciéndolo, rememoramos a las que no están.

Iniciamos hablando de una madre maravillosa: La madre soltera. De la cual una vez dijimos (y perdonen que nos citemos): “Particularmente en este Efeméridepaís, la madre soltera, que ha sido mayoritaria por razones que no vienen al caso exponer, aunque la desigualdad social es la principal o la falta de oportunidades, que la han llevado no solo a trabajos duros sino hasta la misma prostitución, pero como el Fénix renaciendo de sus cenizas, ella, la sufrida, la callada, la humillada a veces, puede levantar la frente y mirar cara a cara a quien sea, a quien alardeé de purezas, que más pura y más noble que ella, no hay ninguna”.

Recordando un poema popular del español Julio Sesto (1871-1960), estas dos estrofas que hablan de esa madre soltera universal: “Las abandonadas: ¡Como me dan pena las abandonadas, / que amaron creyendo ser también amadas, / y van por la vida llorando un cariño, / recordando un hombre y arrastrando un niño!...” “Tienen dos caminos que escoger: el quicio / de una puerta honrada o el harem del vicio; / ¡y en medio de tantos, de tantos, de tantos rigores, / aun hay quien a hablarles se atreve de amores!” En cuanto a la madre de crianza, sea o no adoptiva, quien mejor la ha cantado ha sido Ramón Emilio Jiménez (1886-1976) en “Mis dos madres muertas”. De ese poema extenso copiaremos estos versos: “Dos madres tuve un día y no tengo ninguna: / la que me dio su sangre y me llevó en su seno, / y la que completando la obra que hizo una, / recogió mi pobreza del fondo de una cuna / desde la edad de un año, y me enseñó a ser bueno.” “¿Qué nombre ha de tener / la que no siendo madre por la naturaleza / se eleva a la más alta virtud de la belleza / y es madre por deber? / ¿qué nombre tiene en la moral escrita / esta ofrenda infinita / de dar el alma a la criatura ajena / la que no es madre suya, / pareciendo decirle, ya que Dios me hizo buena, / si te falta tu madre yo seré madre tuya?” Para concluir tenemos dos poetas, del alemán, Johan Heinrich Neuman (1819-1898), un clásico popular: “Si tienes una madre todavía: Si tienes una madre...sé tan bueno / que ha de cuidar tu amor su paz sabrosa, / pues la que un día te llevo en su seno / siguió sufriendo y se creyó dichosa”. // “Mas si al cielo se fue...y en tus amores / ya no la harás feliz sobre la tierra, / deposita el recuerdo de tus flores / sobre la fría loza que la encierra. // Es tan santa la tumba de una madre, / que no hay al corazón lugar más santo, / cuando espina cruel tu alma taladre, / ve a derramar, allí, tu triste llanto!”

Finalizando, para seguir llorando, veamos un soneto desgarrador del cubano Julián del Casal (1863-1893): “

A mi madre:
No fuiste una mujer, sino una santa
que murió de dar vida a un desdichado,
pues salí de tu seno delicado
como sale una espina de una planta.

Hoy que tu dulce imagen se levanta
del fondo de mi lóbrego pasado,
el llanto está a mis ojos asomado,
los sollozos comprimen mi garganta,

y aunque yazgas trocada en polvo yerto,
sin ofrecerme bienhechor arrimo,
como quiera que estés siempre te adoro,

porque me dice el corazón que has muerto
por no oírme gemir, como ahora gimo,
por no verme llorar, como ahora lloro”.

FRASE

“Particularmente en este país, la madre soltera, que ha sido mayoritaria por razones que no vienen al caso exponer, aunque la desigualdad social es la principal o la falta de oportunidades, que la han llevado no solo a trabajos duros sino hasta la misma prostitución, pero como el Fénix renaciendo de sus cenizas, ella, la sufrida, la callada, la humillada a veces, puede levantar la frente y mirar cara a cara a quien sea, a quien alardeé de purezas, que más pura y más noble que ella, no hay ninguna”