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La República lunes, 27 de abril de 2020

CORONAVIRUS

El coronavirus ataca con más fuerza a fumadores de hookah y adultos con comorbilidades

  • El coronavirus ataca con más fuerza a fumadores de hookah y adultos con comorbilidades

    Doctor Francisco Ureña, director del hospital regional San Vicente de Paúl.

Juan Eduardo Thomas
Fotos de Leo Santiago
San Francisco de Macorís, RD

Los pacientes jóvenes que fuman “hookah” y los adultos que en promedio tienen 65 años, y que lle­gan con problemas de dia­betes e hipertensión ar­terial, son los que mayor gravedad han presentado ante el coronavirus en el hospital regional San Vi­cente de Paúl, ubicado en la provincia Duarte.

Este hospital, con 146 ca­mas disponibles, trabaja ex­clusivamente con pacientes de Covid-19 desde marzo pasado, cuando la pande­mia que azota el mundo se cebó con San Francisco de Macorís, la cabeza del nor­deste del país.

“Se nos complican los envejecientes, los que tie­nen en promedio 65 años y llegan con diabetes e hi­pertensión. También los jóvenes que llegan con his­torial de fumar hooka”, ex­plica el doctor Francisco Ureña, director del hospi­tal San Vicente de Paúl.

Ayer el Ministerio de Salud informó que las co­morbilidades preponde­rantes en los casos de co­ronavirus en el país eran de 31% de pacientes con hipertensión arterial, un 24% con diabetes y seis por ciento con enferme­dad pulmonar crónica.

El hospital San Vicente de Paúl ha tratado ya cer­ca de quinientos pacientes positivos al Covid-19, se­gún explica su director.

Cuando se le pide al di­rector que evalúe el com­portamiento de las perso­nas en la comunidad frente al distanciamiento social como prevención al coro­navirus, no hay titubeos en su respuesta: “Mal. La gen­te en las calles lo está ha­ciendo muy mal”.

Se refiere a las aglome­raciones en los bancos co­merciales y las filas para entrar a los supermerca­dos, donde se registra un panorama muy similar al  que se ve en la capital domi­nicana estos días: personas amontonadas, sin respetar el distanciamiento pruden­te de los dos metros que pi­den las autoridades de Sa­lud Pública.

Ahora están llegando menos personas al hospi­tal que en el mes de marzo y principios de abril. Al ter­minar la semana pasada so­lo tenían ocupadas 25 de las 146 camas disponibles y la atención en la emergencia por igual había descendido: de 8 a 10 pacientes que lle­gaban solo procedían a in­ternar uno o dos, cuenta.

En esos primeros días de la enfermedad los pacientes llegaban en grandes núme­ros.

El doctor Ramón Mena, de la Clínica Siglo XXI, el se­gundo centro en atención de pacientes de COVID en la provincia, recuerda que esos primeros días era cons­tante darse telefonazos con las autoridades de Salud Pública para ver quien te­nía una cama disponible. Se pasaban los pacientes de un lado a otro hasta garantizar la asistencia de salud.

Pero el doctor Francisco Ureña, justo antes de ter­minar esa idea de que la cantidad de pacientes que reciben ha bajado, inmedia­tamente refuerza otra pa­ra evitar la comodidad de quien lo pudiera leer en es­te periódico: “No quisiéra­mos pero podríamos tener un repunte de la enferme­dad”, lanza como adver­tencia, en caso de que las personas no cumplan de manera debida el distan­ciamiento social.

“Hay que seguir traba­jando, crear estrategias. Mientras más gente se ex­pone (rompiendo el dis­tanciamiento) más per­sonas se van a infectar”, detalla el médico.

Los Aguayo

Música y esperanza suelen recibir los pacientes del centro de aislamiento ubi­cado en Los Aguayo, en la carretera Antonio Guz­mán Fernández, que co­munica San Francisco de Macorís con El Ranchito.

Son las seis de la tarde y un convoy de la Cruz Roja Dominicana y la Defensa Civil se ubican a la entra­da del centro, que ha sido improvisado por las au­toridades el lugar de ais­lamiento de los casos de Covid-19 positivos asinto­mático o ya con bajos sín­tomas.

Tras la puerta enrejada, los internos se unen con oraciones y manos al cielo mientras les suenan músi­ca cristiana.

Normalmente se llega a este centro de aislamiento por referimiento del hos­pital San Vicente de Paúl o por haber sido del pri­mer grupo de diagnostica­dos positivos que pasaban cuarentena en sus propias casas. El Gobierno tomó la decisión de llevarlos allí, en ocasiones casi a la fuer­za de los militares, para evitar que se siguiera pro­pagando el coronavirus, que un momento parecía incontrolable en la tierra del Jaya.