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La República sábado, 18 de enero de 2020

“La Mocha” impone orden en el Duquesa

Patria Reyes Rodríguez
[email protected]
Santo Domingo, RD

“La Mocha” parece un personaje pintoresco del carnaval dominicano, pero en realidad lo encontramos, en su atuendo original, sobre las toneladas de basura que llegan al vertedero de Duquesa donde trabaja desde hace tres años.

La forma en que lo llaman dentro del vertedero parece responder al machete tipo Rambo que usa en la mano derecha para mantener a raya a los cientos de “buzos” que sacan materiales de la basura para vender y reusar.

José Yendy Mateo “La Mocha”, tiene 39 años y su rostro refleja una edad mayor al que dicen sus labios. Fue nombrado por el Ayuntamiento del Distrito Nacional con un sueldo de RD$16,000 para mantener el orden dentro del vertedero y ayudar a los camiones que llegan a descargar la basura a encontrar el lugar para hacerlo. Entra a las 5:00 de la mañana y se va a su casa a las 2:00 de la tarde.

“Que no me muevan nunca de aquí, porque esta es mi agua, la basura, porque yo sé qué hay aquí; sé buscarme la comida aquí”..
JOSÉ YENDY MATEO Trabajador del ADN.

Confiesa que consigue algo más de dinero ya que los camioneros y los buzos le dan 50, 25 y hasta 10 pesos, dinero que usa para echarle gasolina al motor en el que se desplaza.

Cuando le pregunto que cómo llegó a trabajar a Duquesa dice, “esto es político, esto me lo gané yo”, como si de algún puesto burocrático se tratara. Da gracias a Dios que encontró “este trabajito” porque antes estaba desempleado y se mantenía de trabajos informales (chiripas) que hacía en el mercado.

Manifiesta que no se imaginó trabajando en algo así y sin embargo no quisiera cambiar de trabajo. “Que no me muevan nunca de aquí, porque esta es mi agua, la basura, porque yo sé qué hay aquí; sé buscarme la comida aquí. Sé lo que se mueve”.

Siempre está atento por si se “arma un pleito” mantener a los “buzos” a raya. “Tú sabes que se arman pleitos donde sea y esto es igual que un mercado”, dice parado al sol con su sombrilla en mano, su chaleco de seguridad, un palo debajo del brazo izquierdo, el machete en la mano derecha, gorra, lentes oscuros y hasta protectores para las rodillas.

“Mantener el orden y si arman pleitos, mantener a los buzos a raya, tú sabes que se arman pleitos donde sea, porque esto es igual que un mercado, todo lo que hay ahí (en la basura) es dinero”, sostiene indicando que los desechos que llegan al vertedero se convierten en negocios que mueven millones de pesos.

Al responder sobre si ha sentido miedo ante algunas situaciones que ha vivido en esta labor, dice: “No, yo nada más le tengo miedo a Dios, a nadie, solo a Dios”.

Mientras conversa con esta reportera, refiere que aunque existe una seguridad que impide que los “buzos” entren con armas al vertedero, esto no quita que algunos logren introducir algún tipo de arma y que a la hora del “pleito”, la saquen.

Sus deseos
“La Mocha” conversa de manera animada sobre su cotidianidad. Dice que vive solo en la comunidad de Los Guaricanos, en una cosa que logró adquirir con mucho sacrificio.

Aunque actualmente no tiene esposa, tiene cinco hijos, y cuando le preguntamos si aspira casarse nuevamente indica que no quiere eso ahora, y que cuando vaya a pensar en casarse de nuevo será con una evangélica para convertirse a esa misma religión.

“Cuando yo me vaya a casar será con una cristiana, una evangélica o una pastora, para yo también convertirme ahí mismo”, asegura.

El submundo de la basura
Aunque parezca increíble, en el vertedero la vida se desarrolla como en cualquier industria, los desperdicios no son vistos como algo asqueante y repulsivo que puede enfermar gravemente a las personas. Miles de personas no solo viven sumergidos en los deperdicios sino que estos son la fuente que les da vida.

Datos sobre el vertedero
Muchos haitianos.

Según estima “La Mocha”, en Duquesa trabajan cerca de 3,000 “buzos” y la mayoría son haitianos que vienen de los bateyes cercanos.

Mujeres.
Aunque no participan en igual cantidad que los hombres, muchas mujeres van al vertedero a buscar las ropas que han sido desechadas y comida para alimentar puercos.

Menores.
Se pudo observar la presencia de menores merodeando en la basura, aunque está prohibido.


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