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La República miércoles, 20 de noviembre de 2019

El agresor de Francisca sufría depresión; Aseguran no era violento

  • El agresor de Francisca sufría depresión; Aseguran no era violento
Adriana Peguero
Santo Domingo, RD

Los exesposos Gregorio Pérez y Francisca de los Santos habían cumplido ya cuatro meses de separados, y eran un modelo para sus amigos, porque continuaron cultivando una bonita relación de amistad.

Sin embargo, todo cambió ayer cuando Gregorio se presentó al colegio San Mauricio, donde Francisca se desempeña como conserje, y cuando esta salió a la acera, le hizo tres disparos.

El hecho ocurrió en la calle Los Cerezos del residencial Los Jardines, frente al centro educativo, y tras la acción el agresor cruzó a la acera del frente y se suicidó con un disparo, porque pensaba que su expareja ya estaba muerta.

La dama, de unos 35 años de edad, fue llevada al hospital Marcelino Vélez, donde se encuentra estable en una sala normal, ya que el disparo que recibió en una de sus axilas, con entrada y salida, no afectó ningún órgano y los demás sólo le rozaron la piel.

Mientras, el cuerpo de Gregorio fue levantado por médicos legista y llevado al Instituto Nacional de Ciencias forenses (Inacif).

La situación

De acuerdo a Genaro Pérez, hermano de Gregorio, este padecía depresión, como consecuencia de la crisis diabética que padecía.

Agregó que los riñones de su hermano habían colapsado, por lo cual era dializado tres veces por semana.

A todo eso se sumó que por su condición de salud, no podía trabajar, a pesar de que era un hombre de apenas 49 años de edad.

“Él y Lulú, como le decimos a Francisca, eran tan amigo que él venía todos los días al colegio donde ella trabajaba a buscar unos juguitos que ella le facilitaba, para ayudarlo con su alimentación”, contó.

Un vecino de Gregorio dijo que este era un hombre tranquilo y que nunca vio ningún comportamiento anormal en él.

“Él era depresivo, pero hacía una vida normal. Esa gente no peleaban y eran muy buenos amigos”, agregó.

Francisca vive en el barrio La Yagüita y no procreó hijos con su agresor.