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La República miércoles, 18 de septiembre de 2019

Werkys Brito, de 40 años

Werkys, la no vidente que sueña conocer a su madre que la abandonó y tener su negocio de masajes

  • Werkys, la no vidente que sueña conocer a su madre que la abandonó y tener su negocio de masajes

    La discapacidad visual permitió a Werkys Brito prepararse en el campo del masaje terapéutico. Foto: Doris Pantaleón. 

Doris Pantaleón
Santo Domingo, RD

Fue perdiendo la visión poco a poco. En el momento en que dejó de ver definitivamente pensó que el mundo se le caería encima y  estaría dependiendo para siempre de otra persona, pero el tiempo le demostró que “cuando se cierra una puerta, se abre otra”.

Actualmente tiene dos anhelados deseos: el poder establecer su propio espacio para masajes y el de conocer a su madre, quien la dejó al cuidado de su abuela paterna cuando tenía tres años y nunca más volvió a verla.

 Es la historia de Werkys Brito, de 40 años, no vidente, quien trabaja como masajista  en el Centro Tacto Divino, ubicado en Mirador Sur, oficio que estudió y aprendió luego de  perder la visión.

No sabe con exactitud su diagnóstico, pero sí recuerda que nació con problemas de visión que requirieron someterla a cirugía,  desde muy niña tenía una muy baja visión, que la obligó a dejar la escuela cuando llegó al primero de bachillerato. Los cursos los completaba copiando de los compañeros porque no podía ver la pizarra.

Ante las dificultades económicas en la que se desenvolvía,  laboraba como doméstica en casas de familias y recuerda que en más de una ocasión le llamaban la atención porque rompía algunos platos o no veía donde se acumulaba la mugre.

Hace unos años dejó de ver completamente y por recomendación de una tía política asistió a la escuela donde aprendió las técnicas de masajes terapéuticos, de relajación y cualquier otro tipo, con lo que gana su sustento.

Quiere conocer a su madre

“Mi madre me dejó a los tres años con mis abuelos paternos, no la conozco, y a veces pienso que seguro fue por mi problema de la vista que ella me dejó y me entristezco. No tuve muy buena niñez, tenía que trabajar desde muy pequeña”.

Solo sé que mi madre se llama Altagracia Martínez y me han dicho que tengo cinco hermanos, por lo que uno de mis mayores deseos es poder conocerlos. Mi padre, se llama Demetrio Brito Matos, y  aunque le pregunto, sabe menos que yo de su paradero.

Independiente

Con el propósito de montar su propio espacio de servicios de masajes, Werkys ha tocado muchas puertas en busca de apoyo, incluyendo las del Plan Social de la Presidencia, pero dice que no ha tenido suerte. Su número de contacto es 849-227-0913.

Su traslado

Vive en el sector Capotillo y de ahí acude diariamente al centro ubicado en Mirador Sur, por lo que además de un motor, debe tomar un autobús en el parque independencia y un carro para llegar.

Al principio, dice, le daba mucho miedo salir sola a la calle y se resistía a usar el bastón, pero poco a poco fue saliendo y tomando confianza, sobre todo porque siempre encuentra la solidaridad de personas que la ayudan a cruzar las calles y tomar el transporte.

“Salir sola al principio es difícil, le tengo miedo a los motoristas que andan rápido, y a los hoyos abiertos que hay en la acera, por eso yo camino mejor por la orilla de la calle”, dice.


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