Congreso

En conflicto

La manzana de la discordia ha sido el tema del aborto

La Conferencia del Episcopado de Dominicano ha sido firme en el rechazo a la aceptación del aborto en el Código Penal por cualquier causa. ARCHIVO

Ramón Pérez ReyesSanto Domingo

La manzana de la discordia ha sido el tema del aborto Los que llevaron la voz cantante en el sermón del Viernes Santo Inspirado luego de sufrir crisis Con una vocación desde la niñez “Destinado a ser un sacerdote”

Las relaciones armoniosas que por años han mantenido las iglesias y el Poder Ejecutivo parecen estar heridas de muerte.

Esas heridas se han originado por la diferencia de criterios que han mantenido las iglesias católica y evangélicas con el gobierno a raíz de la inclusión en el proyecto de reforma al Código Penal del aborto por tres causales, lo que ha colocado a estos dos sectores por caminos diferentes.

El tema de la modificación constitucional para permitir la reelección del presidente Danilo Medina también ha sido un punto de distancia, aunque en el pasado no fue tan intenso como ha ocurrido en esta ocasión

Las relaciones del gobierno con la Iglesia católica volvieron a tensarse en los últimos días, y tuvo como colofón el Sermón de las Siete Palabras, del pasado Viernes Santo.

En el sermón, los sacerdotes expresaron que la Justicia en el país parece ser selectiva, solo para algunos, deploraron la deserción en las escuelas a causa de embarazos en jóvenes y que la justicia no cumple su papel, y a veces se deja amedrentar y manipular por unos pocos.

Personas vinculadas al oficialismo respondieron, unos de manera directa y otros de forma parabólica, como el vocero de la Presidencia, Roberto Rodríguez Marchena, quien reprodujo en las redes sociales una información de que en Estados Unidos, un país protestante, la feligresía se ha reducido.

Otros defensores de la reelección y adeptos al oficialismo empezaron a reproducir informaciones sobre casos de pedofilia en que han estado envueltos sacerdotes.

El Concordato El apoyo del Estado dominicano a la Iglesia católica deviene del Concordato firmado con la Santa Sede, por el dictador Rafael Leónidas Trujillo y el plenipotenciario vaticano, cardenal Domenico Tardini, en 1954. Las partes anticipan “una fecunda colaboración para el mayor bien de la vida religiosa y civil de la nación”.

En noviembre de 2014, durante su anterior período de gobierno, el presidente Medina observó el Código Penal, aprobado por el Congreso Nacional, y lo hizo y consiguió que sus observaciones fueran integradas y aprobadas por los legisladores de mayoría peledeísta; sin embargo, en diciembre de 2015 el Tribunal Constitucional derrumbó el documento al declararlo inconstitucional.

De inmediato, los obispos emitieron un comunicado donde cuestionaban la observación del mandatario y pidieron que fuera leído en todas las diócesis, parroquias e instituciones eclesiales durante las próximas celebraciones de Navidad, el 24 y 25 de diciembre de ese año.

Pero no se quedó ahí, el sacerdote Manuel Antonio Ruiz, quien fungía como enlace entre la Iglesia católica y el Gobierno, con oficina en el mismo Palacio Nacional, renunció.

“En mi caso particular, se me hace imposible hacer silencio, tener un bajo perfil, no pronunciar mi desacuerdo con las observaciones del Ejecutivo al Código Penal, si estoy convencido que niega derechos fundamentales”, explicó el sacerdote sobre las razones que motivaron su salida del Palacio Nacional. “No me parecía correcto seguir dirigiendo una oficina en la Casa de Gobierno y a la vez estar en la calle y en los medios de comunicación pronunciándome en contra de una decisión del señor presidente”, agregó.

“Pero ¿cómo puedo estar callado gozando de esos privilegios mientras se promueve una ley que propicia condenar a muerte a un inocente indefenso por la culpa de otro?”, prosiguió.

El 17 septiembre de 2018 la Iglesia Católica vuelve a la carga, y monseñor Francisco Ozoria, arzobispo de Santo Domingo, advierte a los legisladores dominicanos que no fueron puestos en el Congreso Nacional para “apoyar la muerte”, sino para defender la vida de todas las personas.

“Los hemos puesto en el Congreso para defender la vida. Vinimos a decir no a la muerte y sí al derecho a la vida”, dijo el prelado durante una masiva concentración frente al edificio que aloja el Congreso Nacional

Los evangélicos A la concentración se sumó la Confederación Nacional Evangélica (Codue), diputados, dirigentes comunitarios, de juntas de vecinos, dirigentes populares, entre otros. Tuvo como lema “Salvemos las dos vidas”.

Mientras que en la ciudad de Santiago, las iglesias católica y evangélicas realizaron una extensa jornada de “oración por la vida”, la cual fue transmitida a través de una cadena de radio y televisión. En otro documento y para otra fecha, la Iglesia católica pidió al pueblo defender la Constitución en lo relativo al derecho a la vida “ante la tentativa del Gobierno de despenalizar el aborto en algunos casos mediante un veto al nuevo Código Penal”. “¿Cómo es posible aplicar la pena de muerte a seres humanos inocentes e indefensos? ¿Es que no son gente?”, cuestionaron. ¿Es qué estas criaturas deben pagar el crimen de otras personas? ¿Es que estamos propiciando una sociedad del descarte de las personas que vienen con malformación congénita?”, preguntan los obispos.

República Dominicana es uno de los pocos países de América que reconoce explícitamente el derecho a la vida del nascituro en su Carta Magna y donde la legislación derivada penaliza el aborto sin excepciones. El artículo 37 de la Constitución afirma que “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte

La Conferencia del Episcopado Dominicano ha sido firme en el rechazo a la aceptación del aborto en el Código Penal por cualquier causa. archivo en puntos ¿En exclusión?

¿Es que estamos propiciando una sociedad del descarte de las personas que vienen con malformación congénita?, preguntaron los obispos.

Tags relacionados