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Peligro

Aparcamiento vehículos pesados en islotes crea otro temor en carreteras

Las unidades son vistas aparcadas en el islote central, bordes y calzadas de carreteras.

Tras ser sometidos a fuerte presión pública y oficial, muchos conductores de vehículos pesados han optado por cambiar su manejo agresivo en autopistas y carreteras, reflejando una baja en el número de accidentes, muertes y otros daños colaterales, aunque ahora están creando otro problema que envuelve riesgos: el aparcamiento en espacios prohibidos.

El cambio de proceder de estos conductores en los espacios viales de dominio público es evidente, específicamente en el uso reglamentado del carril derecho. De un viaje de chequeo en ida y regreso, desde la salida del peaje de la carretera 6 de Noviembre, siguiendo la ruta de la Sánchez hasta la comunidad Escondido, en Baní, se observó que una mayoría de conductores de unidades pesadas acoge la resolución 0001-2019 del Instituto Nacional de Tránsito Terrestre, que trata sobre el uso del carril derecho.

Hasta ahí todo estuvo bien, pero a la vez apareció otro problema preocupante en esas carreteras. Se trata de los aparcamientos peligrosos en el islote central y otros espacios de carreteras convencionales como las 6 de Noviembre y la Sánchez, conectadas por medio de accesos a ambos bordes, con pasos y cruces continuos que dependen de la voluntad individual de los conductores para dar paso a otros.

Cuando el conductor de un vehículo pesado detiene su marcha, y en lugar de estacionarlo en un espacio que los reglamentos de tráfico aprueban para estos casos decide usar los arcenes u otras partes de la calzada no autorizados, establece una situación de riego en las vías que, como ya ha ocurrido en el pasado, y aún sigue hoy en pie, pone en riesgo la vida de gente que viaja a través de esas rutas de desplazamiento terrestre, o bien de peatones que cruzan hacia otros extremos.

En el caso de estas vías sureñas, cuya plataforma está formada por dos carriles, norte y sur, con frecuencia aparecen unidades pesadas averiadas en una calzada, o bien moviéndose, o estacionadas en sus arcenes o costados inmediatos que no están destinados a circulación, aunque sí para usos de excepción, como detenciones por avería, o facilitar la circulación de vehículos de emergencia.

También, estas unidades pesadas cruzan o estacionan en plena franja mediana o islote central, marcado por una línea de desagüe, y próximo a las zanjas localizadas a los lados de la vía, donde se reciben las aguas pluviales con destino a lugares donde no provoquen daños o inundaciones.

En la Sánchez, estos vehículos son estacionados hasta en la faja de dominio, un espacio de terreno destinado a la construcción, mantenimiento y futuras ampliaciones de la vía, aprovechando la destrucción de estructuras de seguridad, como las barreras destinadas a reducir el riesgo de salida y de vuelco de vehículos.

Un facilitador de estas irregularidades es la escasa presencia de oficiales de los entes de tránsito, para fiscalizar estas unidades en esas vías.

Falta fiscalización Un facilitador de estas irregularidades es la escasa presencia de oficiales de los entes de tránsito, para fiscalizar estas unidades en esas vías.

Respetando el carril El cambio de proceder de estos conductores es evidente, específicamente en el uso reglamentado del carril derecho.

Eso es peligroso. Con frecuencia aparecen unidades pesadas averiadas en una calzada, o bien moviéndose o estacionadas en los costados inmediatos.