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La República martes, 12 de marzo de 2019

La Nueva Barquita

Desean zapateársele a la pobreza

  • Desean zapateársele a la pobreza

    Carmeli Pafe vive entre el progreso y la carencia.

  • Desean zapateársele a la pobreza
Escarlin Pozo Guzmán
escarlin.pozo@listindiario.com
Santo Domingo

 Vestida con las arrugas que deja el tiempo, con voz pausada y con pasos lentos, se desplazaba la señora Carmeli Pafe Melandroy, de 87 años, en el interior de su apartamento, ubicado en La Nueva Barquita, en el sector Sabana Perdida, provincia Santo Domingo.

Dentro de su hogar, el silencio se hacía eterno. La oscuridad, por la falta de energía eléctrica, que desde hace dos años les afecta, es el drama que envuelve a esta familia, reubicada el 29 de junio de 2016, desde la ribera del río Ozama.

La escasez de recursos económicos, los ataques epilépticos que han devenido en su delgado cuerpo, al igual que la condición de salud que presenta uno de sus hijos, mantiene a esta familia inmersa entre la penuria y el progreso que significa la entrega de un moderno apartamento.   

“Duramos 40 años sufriendo en la vieja Barquita. Allí no vivíamos en paz, porque cada vez que llovía nos quedábamos sin hogar. Teníamos que irnos a un refugio o a casa de otro familiar o vecino”, recuerda, y agradece al presidente Danilo Medina, vivir en condiciones más decentes, aunque en medio de mucha precariedad.

Durante un recorrido por la nueva ciudad, se observó de cerca la evolución y proceso de adaptación que convergen allí, donde unas seis mil personas fueron reubicadas.  Con una visión más positiva se expresa Eulogia Féliz, de 53 años de edad, quien explica que con las comodidades y facilidades que reciben, cada residente goza de un lugar seguro y desprovisto de contaminación.

“Siempre soñé con tener una casa como ésta. Deseé por muchos años vivir en un lugar digno, sin basura, sin suciedad, olor a pudrición, sin bacterias que nos provocaran infecciones y enfermedades”, indica Eulogia, mejor conocida como Marola, mientras observaba ensimismada su bien ordenado apartamento.

Destaca que solo es cuestión de adaptarse a las normativas que fueron explicadas antes de firmar el Contrato de Comodato, o sea, Préstamo de Uso, pues los apartamentos pasan a su nombre al cumplirse los 10 años.  El proyecto cuenta con instituciones públicas y privadas que brindan servicios sanitarios, sociales y educativos. Algunas intervinieron desde La Vieja Barquita, donde ofrecieron talleres para lograr una convivencia sana entre los moradores.  La encargada administrativa del Patronato, Xiomara Reinoso, informó que los cursos son impartidos por Progresando con Solidaridad, Centro Tecnológico Comunitario (CTC) y el Despacho de la Primera Dama.

Lo que tiene La Nueva Barquita
Luz recargable. Cada hogar posee el sistema de energía prepago, con el que pueden recargar la electricidad a partir de 100 pesos. Este aparato les avisa la cantidad de luz que le queda por consumir.

Empleos generados. Este proyecto ha generado un total de 1,100 nuevos empleos. Los beneficiados han sido las personas que residían a orillas del río Ozama, quienes fueron reubicados en 2016.


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