La República

ANÁLISIS POLÍTICO

La situación del PLD está hoy bajo control danilista

La reunión del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), celebrada el 27 de octubre de 2018, transcurrió dentro de los límites que yo había previsto en mi artículo publicado el día anterior.

Dije que las primarias abiertas serían aprobadas con mayoría aplastante como parte de una tendencia sostenida desde hace más de un año, de acciones coherentes con una muy probable nueva postulación de Danilo Medina para buscar la reelección en 2020.

También señalé que en ese escenario Leonel Fernández tendría que decidir si mantenía la resistencia a la aprobación de las primarias abiertas que él consideraba inconstitucionales y anti-estatutarias, en cuyo caso sería aplastado, o si por el contrario se rendía sin batalla como ya es su costumbre.

¿Cuál fue el verdadero resultado de la reunión del alto organismo del PLD?

Que se aprobaron las primarias abiertas, simultáneas y con el padrón universal de votantes registrados de la Junta Central Electoral (JCE) para ser celebradas el 6 de octubre de 2019.

Que se aprobó modificar los estatutos del PLD para que en lo sucesivo digan, como la Ley 33-18 de Partidos Políticos hecha aprobar por el danilismo, que los organismos dirigentes de cada partido deciden (dentro del menú de opciones de la ley) la modalidad de selección de los candidatos para posiciones de elección popular.

Son dos ganancias netas para las fuerzas de Danilo porque el Comité Central y los estatutos se alinearán con el espíritu de la ley que establece las primarias abiertas, eslabón fundamental del propósito danilista de cara a la reforma constitucional para permitirle a su líder volver como candidato del PLD.

Ese fue el objeto de la convocatoria y el danilismo se alzó por completo, no solo con una aprobación casi unánime, sino que en menos de 24 horas, Leonel, opuesto a ese tipo de primarias -de lo que quedan documentos con su firma y videos con su rostro y su voz- abandonó nuevamente su posición y a sus seguidores, y en horas, cambió su voto y se volvió el abanderado de la posición sostenida por Danilo.

Leonel nos trasnochó a todos el viernes convenciéndonos de que las primarias abiertas eran inconstitucionales y anti-estatutarias en el PLD, pero lo arropó el mal dormir, tuvo pesadilla y amaneció totalmente cambiado y presentando la posición contraria para que todos la aprobaran por aclamación.

Igual se aprobó que la modificación estatutaria sea validada por un Pleno de Dirigentes, que el leonelismo traduce como “una gran victoria” porque a su juicio se va a escuchar a la base, a la misma que todos los dirigentes del PLD ignoraron por siempre en favor de los acuerdos grupales para prolongarse el mando interno y repartirse las posiciones en el Estado.

Leonelistas salieron golpeados De esa reunión del Comité Central, Leonel y su gente salieron molidos políticamente hablando, aunque tras el insomnio que deja una derrota de esa magnitud, han preferido gritar que ahora están fortalecidos. ¿Qué citen un solo factor que mejore su situación al interior del PLD?

Un pintor con destreza pudiese plasmar un cuadro donde se ve a Leonel con las manos en la cabeza y las rodillas en el piso rogándole a Danilo que por favor no ponga en evidencia la debilidad de sus fuerzas y dispuesto a “lo que usted quiera se le apoya con tal de que sea yo quien lo presente y aparezca como el gran imán que no permite la división del PLD”.

Ahora Leonel y sus propagandistas aparecen como los salvadores de la unidad del PLD como si ese hubiese sido su objetivo en la reunión del Comité Central.

Los leonelistas no tenían alternativa: iban a la reunión a ver aprobar las primarias abiertas o serían aprobadas sin que ellos pudiesen impedirlo con el voto o con su ausencia.

Trasquilados en minutos, Leonel y sus fieles seguidores, para tratar de amortiguar el nuevo golpe que los coloca cada vez más lejos del poder, salieron a propalar por todos los medios que los perdedores fueron quienes apostaron a la división del PLD y a que en la reunión volarían las sillas sobre las cabezas de los presentes.

Solo quien nunca ha peleado espera que las sillas vuelen donde quien prometió defender principios, se entregó sin batalla y dejó boquiabiertos a sus propios seguidores. ¿Es así o no Melanio Paredes?

¿Quién iba a tirar sillas si el que pidió aprobar las primarias abiertas, por aclamación, fue Leonel, para quien la noche antes, eran inconstitucionales y anti-estatutarias?

Leonel, el mejor exponente de la posverdad en el país, muy crítico de ese recurso propagandístico en septiembre pasado, en octubre recurrió a ella para tratar de hacer que crean que es el Garibaldi invencible cuando acaban de aplastarlo a la vista de todo el país.

El hecho de que Leonel abandonara su objetivo de oponerse a las primarias abiertas y que Danilo, pudiendo aplastarlo no lo hiciera, revela el interés y hasta la presión que sienten ambos dirigentes de parte de la maquinaria peledeísta para no perder el poder en las próximas elecciones y protegerse de sus eventuales consecuencias.

Y ahora ¿qué puede hacer? Muy difícil que encuentre respuesta a una pregunta tan apremiante. Como van las cosas en el PLD, ningún buen augurio aparece en el horizonte para Leonel.

Acosados por la verdad Y lo digo a pesar de que ya sé por experiencia propia que eso irrita a los “sicarios del honor ajeno” que están en el entorno de Leonel, listos para intentar chantajear y rendir a quienes dicen la verdad.

A ellos les advierto: Nunca me rendirán como se rinden ustedes. Si se deciden a venir por mí, como ya lo iniciaron, aquí los espero para enseñarles cómo es que se resiste con dignidad y al costo de cualquier sacrificio. ¡Piénsenlo bien!

Con cada vez menos fuerzas en los organismos dirigentes del PLD que ahora copa el danilismo -que insisto que no es lo mismo que Danilo-, Leonel está tan acorralado internamente que no aparece por ninguna parte otra salida que prepararse para no oponerse (en los hechos) a la postulación de Danilo para las elecciones de 2020.

Decir y repetir en encuestas que Leonel es el favorito para las elecciones de 2020 no resuelve su problema fundamental qué es cómo llegar a ser el candidato presidencial del PLD.

Más que el mismo Danilo, quienes se observan decididamente opuestos a que Leonel sea candidato del PLD, son los danilistas, que no parecen dispuestos a permitir que, más que Leonel, el leonelismo, se vuelva a asentar en el poder y venga por una revancha que nadie duda.

Los danilistas, que fueron a la reunión del Comité Central listos para aplastar al leonelismo, salieron muertos de risa al ver que ni siquiera tuvieron que enseñarle los dientes, porque Leonel se entregó y bajó sus banderas.

Naturalmente, a adversario que huye, lo lógico es tenderle un puente de plata, y eso ha hecho el danilismo mientras una vez más constató qué tipo de gallo es Leonel cuando tiene un peso pesado al frente.

Contrario al danilismo que no ha recurrido a retaliaciones, el leonelismo ha tirado a sus “sicarios del honor ajeno” a calumniar a cuadros importantes cercanos a Danilo, a funcionarios y a comunicadores y opinantes que no son papagayos de sus delirios de poder.

Más que un pensamiento de ofensiva, con esas acciones los leonelistas están dando una muestra de desesperación mayúscula que solo les augura en el corto y mediano plazo, nuevas derrotas.

Mientras Leonel y algunos de sus compañeros revestidos de la decencia, como el magistrado Radhamés Jiménez Peña, buscan crear confianza con el danilismo, los “sicarios del honor ajeno” calumnian y sabotean esa relación con acciones cada día más descaradas y alocadas.

El problema más serio que tiene Leonel ahora es encontrar la forma de ser candidato del PLD. Y no es para menos, porque parece una tarea casi imposible de materializar.

Cuando pase la tempestad, contaremos las estrellas, que entonces brillarán con más esplendor y serán visibles hasta para los ciegos de hoy.

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