PERIODISTA

Entre lágrimas y dolor sepultan a César Medina

Oración. La plegaria divina estuvo a cargo de su amigo, Luisín Mejía, quien hizo llorar a los presentes.

Oración. La plegaria divina estuvo a cargo de su amigo, Luisín Mejía, quien hizo llorar a los presentes.

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Carolina PichardoSanto Domingo

Pasadas las 3:30 de la tarde del pasado sábado salió de la Funeraria Blandino de la avenida Abraham Lincoln el carro fúnebre que trasladó los restos del periodista César Medina hacia su última morada: el Parque Cementerio Puerta del Cielo.

Aunque se creía que la lluvia opacaría el entierro, cuando arribó el féretro a las 4:45 de la tarde el sol se había vuelto radiante.

Fue en ese momento que inició formalmente la ceremonia a la que asistieron familiares y amigos del periodista que laboró por alrededor de 50 años en diversos medios de comunicación del país y que falleció el pasado jueves tras luchar contra un cáncer hepático.

Las palabras centrales de las honras fúnebres estuvieron a cargo del ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Vargas Maldonado, quien definió a César como un periodista perspicaz, inteligente y observador.

A pesar de que el Canciller quería tener una actitud fuerte ante la pérdida de su amigo, en ocasiones durante el discurso, de unos siete minutos, su voz se quebró.

GLAUCO MOQUETE/LISTÍN DIARIO “Duele, y mucho, que en un amigo entrañable como César Medina se haga verdad la frase bíblica que dice que polvo eres y en polvo te convertirás”, fueron una de las primeras frases que emitió Vargas Maldonado a los presentes.

Manifestó que lo consideraba no solo como compañero de labores como viceministro de Política Exterior, también como un amigo y hermano.

“Fue la suya una de las voces que más me estimularon para que aceptara la posición pública que tengo.

Desde un principio estuvo a mi lado trabajando en la formulación de los planes que me proponía implementar en la ejecución de la política exterior de nuestro país.

Tenía una gran experiencia como embajador y se manejaba con soltura en los asuntos diplomáticos”, agregó tras una pausa de varios segundos en la que tuvo que secar las lágrimas.

Destacó que lo visitaba constantemente; cuando sufrió un decaimiento físico y a pesar de que se le formaba un nudo en la garganta, la actitud del columnista de LISTÍN DIARIO le consolaba.

“Los desacuerdos no nos impidieron mantener relaciones armoniosas cuando las circunstancias de la vida requerían una opinión apartada de las emociones personales”, agregó Vargas en su emotivo discurso.

Mientras que uno de sus hijos, Oscar Medina, agradeció a los amigos y médicos que se mantuvieron al lado de su padre durante la enfermedad.

“Agradecemos por el padre que tuvimos: un hombre ejemplar, un hombre cabal, trabajador, disciplinado, honesto, emprendedor, luchador, buen hijo, buen hermano, buen amigo”, dijo.

Admitió que su padre fue una figura controversial porque no hablaba ni escribía para complacer nada que no fuera única y exclusivamente lo que pensaba.

Al igual, mencionó sus labores en los medios de comunicación, y de su desempeño como corresponsal de LISTÍN DIARIO desde su ciudad natal, San Cristóbal, lo que le abrió puertas para trabajar en el vespertino Última Hora, en tiempos en los que el periodismo podía significar incluso la muerte.

También, puntualizó su vida empresarial y en los medios de comunicación televisivos, en donde se destacó dentro de programas de opinión.

“Nuestro padre marcó una época. Y la televisión de opinión en la República Dominicana tendría un antes y un después de César Medina”, añadió.

Admitió que su padre tenía defectos como todos los seres humanos, pero era un hombre noble y lleno de bondad. “Como todo ser humano nuestro padre tuvo defectos, pero vista su vida desde una perspectiva integral, sus luces son tantas que las pequeñas manchas de ese sol son al final intrascendentes”, indicó.

Oscar Medina finalizó con una reflexión: “Debo hacerle un reclamo a mi papá. Siempre me dijiste que solo sabría lo mucho que tú me querías el día que tuviera hijos, y cuando los tuve, cuando los cargué en mis brazos, volví a repetir cuánta razón tenía mi papá. Pero a pesar de todos los buenos consejos que me diste, las sabias advertencias que me hiciste y el tiempo que me dedicaste a prepararme para los retos de la vida... Viejo, nunca me advertiste del dolor que se siente cuando uno pierde a su papá”, terminó.

ENTRE LLANTO, UN CIELO GRIS Y GRAN TRISTEZA

Al final de la ceremonia que culminó cerca de la 5:30 de la tarde, los hijos, nietos, compañeros de labores y allegados lanzaron rosas blancas al ataúd, y justo antes de terminar el cielo volvió a ser gris, pero no llovió.

Al acto asistieron personalidades del ámbito político, entre ellos Radhamés Segura, miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana, y Jorge Radhamés Zorrilla, director del Instituto de Estabilización de Precios (Inespre).

El adiós. El féretro conducido a su morada final.

El hijo. Frente al ataúd Oscar lloró y agradeció.

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