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La República miércoles, 11 de octubre de 2017

HOMICIDIO-SUICIDIO

Feminicidios que terminan en suicidio: asesinos que escapan de sus crímenes y vidas

  • Feminicidios que terminan en suicidio: asesinos que escapan de sus crímenes y vidas
Carolina Pichardo
Santo Domingo

El hecho de matar a una mujer y luego cometer suicidio es algo que se está viendo a menudo en la sociedad dominicana. En la mayor parte de los casos los asesinatos son efectuados por sus parejas o exparejas sentimentales.

En los primeros seis meses de este año, 231 hombres se suicidaron en diferentes circunstancias. También, durante el mismo período, hubo al menos 42  feminicidios, según el informe estadístico sobre Seguridad Ciudadana de República Dominicana.  Mientras que el arma que más se utiliza para realizar ambos crímenes son las de fuego.

Entre 2005 y 2016 hubo mil 166 casos de feminicidios en el país, según estadísticas de la Procuraduría General de la República (PGR).

En los primeros seis meses del 2017 al menos 11 agresores se han suicidado después de cometer el feminicidio, mientras que para la misma fecha del 2016 fueron 19.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, aproximadamente un 35 % de los homicidios contra mujeres son cometidos por un compañero íntimo, y el 5% de todos los asesinatos contra hombres son por sus parejas.

El psiquiatra Rafael Serret explica que no necesariamente cuando una persona comete homicidio se suicida por el sentimiento de culpa. “Hay gente que mata a otros y se comen un (sandwich) completo en un restaurante, porque no tienen sufrimiento, sin embargo hubo una mujer que mató a un perrito mientras conducía y se paró a llorar, porque ahí hay sentimientos”, expresó.

“Los homicidios-suicidios son consecuencia de la falta de comunicación, la falta de preparación que tiene la gente, la falta de educación, la falta de oportunidades y el querer conseguir cosas muchas veces rápidas sin los sacrificios que requiere adquirirlas”, agregó el doctor.

El caso más reciente de homicidio-suicidio ocurrió en Santiago.

Madelin Santana, de 23 años, vino hace varios días de Estados Unidos y fue asesinada de un disparo en la cabeza por su expareja, con quien tenía una hija.

Delvis, como es conocido el homicida, se llevó a su apartamento a la niña de ambos, y en la noche del crimen volvió a la casa de la mujer sin su hija, porque quería que ella misma la fuera a buscar.

Según testigos, minutos después, el hombre la mató y se suicidó en su vivienda.

Luisa Figueroa

El 17 de septiembre otra tragedia sucedió en la zona Norte del país, específicamente en la comunidad de Jima Abajo, en La Vega.

Un profesor identificado como Edward Monegro mató a su esposa Luisa Figueroa a golpes, y luego se ahorcó en unos matorrales de Fantino.

La mujer se dedicaba a la enfermería en la policlínica de la misma comunidad.

Rafaelina De León

En el mes de agosto, una joven de 24 años fue ultimada por su pareja en el distrito municipal Pedro García, de Santiago.

El cadáver de Rafaelina De León fue encontrado con varios impactos de bala en una enramada en las cercanías de su residencia.

Mientras que José Luis Núñez, de 31 años, se suicidó en el mismo lugar.

De León trabajaba en el plan de alfabetización “Quisqueya Aprende Contigo”, y pertenecía a varios grupos comunitarios, y el hombre se dedicaba a labores agrícolas.

Durante su relación procrearon dos hijos, uno de tres y otro de cinco años.

Wilkidia Sena

Dentro de una cabaña a las afueras de Neiba, provincia Bahoruco, Wilkidia Sena fue víctima de feminicidio por el teniente policial y abogado, Ricardo Zarzuela, quien después cometió suicidio en el mismo lugar.

Según versiones ambos tenían sus respectivas parejas pero también mantenían una relación amorosa.

Heidy Martínez

El lunes tres de julio, Heidy Martínez, de 36 años, llegó de su trabajo de la Fiscalía de Santo Domingo a su casa ubicada en Caballona, en Santo Domingo Oeste.

En ese momento estaba soltera, había terminado una relación sentimental con un hombre, solo identificado como Alex, y estaba feliz porque sus dos hijos la visitarían el fin de semana.

Pero esa misma tarde, mientras conversaba con una vecina afuera del apartamento, llegó su expareja y la entró a la casa ubicada en la segunda planta, la asesinó a balazos y luego se disparó en la cabeza.

La mujer era considerada como una persona tranquila y reservaba con sus problemas personales.