La República

Mejor calidad de vida

Isabel Leticia LeclercSanto Domingo

El vicario general del arzobispado, Abraham Apolinario, defiende uno de los principios fundamentales de la iglesia Católica: velar por los más pobres.

Argumenta que es un deber de ellos estar pendientes de quienes más necesitan y quienes, por el solo hecho de ser seres humanos, tienen derecho a disfrutar de la vida y de todos los servicios que les garanticen una sana existencia.

Esto no significa, según aclara, que sean excluyentes, sino lo contario, que procuran forjar la igualdad de derechos para un grupo que muchas veces es olvidado y discriminado.

“El tema de la exclusión es un tema que nos duele mucho. El derecho humano está por encima de todo”, señala al referirse a que todos los humanos son iguales y una nación está compuesta por sus ciudadanos, quienes deberían tener las mismas condiciones.

Criticó el sentido de nación “restringido” de algunas personas que entienden que solamente tienen derecho a vivir unos cuantos.

“Como iglesia es una responsabilidad, nos mandaron a eso. Somos mensajeros y cuando hay alguien al borde del camino que lo golpearon, el deber nuestro es acercarnos sin importar quién sea el herido”, reflexionó.

Lo recomendable como iglesia es que se indague y se determinen las causas por las que algunas personas caen en situaciones inhumanas, con el fin de aportar soluciones que puedan cambiar esas circunstancias y evitar que otros repitan el patrón, exterioriza Apolinario.

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