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La República viernes, 13 de mayo de 2016

ELECTORAL

Los partidos ya no realizan grandes mítines

ORGANIZACIONES HAN OPTADO POR CARAVANAS PARA MOVILIZAR MILITANCIA LOCAL AL CIERRE

  • Los partidos ya no realizan grandes mítines

    Aspirante. Uno de las marchas que encabezó el candidato del PRD, Jacobo Majluta, en la campaña de 1986. Cum vel ullutpatie velissi blan henim adiam velisisit il duisis alisi.

  • Los partidos ya no realizan grandes mítines
  • Los partidos ya no realizan grandes mítines
Juan Eduardo Thomas
juan.thomas@listindiario.com
Santo Domingo

Los partidos políticos que dominan el sistema electoral dominicano han dejado de lado los grandes mítines y concentraciones de cierres de sus campañas, actos que les servían de última promoción y de arenga a su militancia para el día de los comicios.

La modalidad seleccionada por las agrupaciones para cerrar sus actividades proselitistas ha sido la de caravanas simultáneas en cada municipio cabecera de provincias, lideradas por dos recorridos principales: el gran Santo Domingo y Santiago, consideradas las demarcaciones principales del proceso electoral, y donde sentimentalmente se ganan las elecciones.

La historia política dominicana recuerda las grandes concentraciones del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el “Puente de la 17”, o a la muchedumbre reunida en la John F. Kennedy esquina Máximo Gómez para vitorear a Juan Bosch y su fortalecido Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como acontecimientos culminantes de los procesos electorales.

Esas grandes concentraciones se constituían en demostración de fuerzas entre los partidos políticos, hechos que les servían a su militancia para elevar ánimos y para forjar comparaciones y discusiones sobre cuál organización política llevó más personas al día final de promoción antes de la elección.

Puede que para entender las razones de esos cambios haya que recurrir a la explicación económica, a la transformación urbanística de la ciudad e incluso a las intenciones de hacerse sentir en todo el país con movilizaciones locales y no solo en una, dos o tres demarcaciones.

Roberto Rosario, presidente de la Junta Central Electoral (JCE) le puso números hace unos días al costo de una actividad final de campaña electoral de los partidos políticas. La cifró en “más de 200 millones de pesos en un solo día”. “Las marchas y caravanas generan un gasto descomunal, tanto de la institución política como de cada uno de los militantes de esos partidos”, señaló el presidente del organismo ante la Cámara Americana de Comercio donde desarrolló la exposición “La Integridad Electoral como un Componente de Desarrollo Económico”.

El presidente de la JCE también estima el costo de una fórmula presidencial con posibilidades de triunfo entre 1,000 y 1,500 millones de pesos.

Una idea del costo de las actividades políticas es una declaración del presidente del país, ahora aspirante a la repostulación Danilo Medina, que en enero de 2014, a solo meses de haber asumido el cargo acudió a la Batalla de la Fe, la actividad de oración por comienzos de año de la comunidad evangélica.

Danilo dijo que una actividad como la de los evangélicos, que llenan cada primer de enero el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, con una capacidad aproximada de 50,000 personas, le costaría a un partido tradicional poco más de 50 millones de pesos.

Es parte de la evolución político electoral que ha vivido República Dominicana desde la caída de la dictadura de Rafael Trujillo Molina y la instalación de la democracia en 1962, hasta fraccionarse con el régimen de los doce años y caminar a su fortalecimiento desde finales de 1970 y hasta estos días cuando todos los analistas señalan posibilidades para robustecer la democracia.

Una característica de los grandes mítines de cierre de campaña electoral eran los discursos de los grandes caudillos, capaces de centrar la atención de todo el país y delinear las últimas acciones de los procesos electorales.  

En el caso de las agrupaciones minoritarias sus concentraciones finales tienden a ser más reservadas en atención a sus mismas características y precariedades económicas, obligados a administrar sus escasos recursos económicos con miras al día de las elecciones.

El avance social y económico del país de los últimos 40 años puede haber incidido en los cambios que se ven en el sistema dominicano, con un asedio multimedia de propaganda y promoción en las horas finales al cierre del periodo de promociones.

Pareciera que los partidos políticos se han centrado en sus caravanas y movilizaciones locales, y también en amplias coberturas y programas especiales de televisión y de radio que pretenden mantener los votos seguros, y agregar nuevos votantes de sus adversarios y de las personas que se mostraban con indecisión.

La última gran manifestación al estilo de los caudillos históricos de la historia política lo hizo el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en el año 2004, cuando con Leonel Fernández intentaba retornar al poder en medio de la crisis económica más severa que ha sufrido la nación.


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