La República

PANORAMA POLÍTICO

Partidarios le piden la reelección a Danilo Medina

Quienes buscan una eventual reelección están tratando de reelegirse ellos en el Congreso y los municipios, insaciables si se recuerda que fueron beneficiados en una elección especial con mandato de seis años que les ha garantizado estabilidad y privilegios en los puestos.

Por el récord de su primer año al frente del gobierno, algunos partidarios del presidente Medina están reclamando su reelección, cosa que solamente podría hacerse mediante un referendo, pero al parecer el gobernante está lejos de esa idea y más bien concentrado en cuatro años. Algunos estrategas de Medina comprenden que el entusiasmo de la población con el régimen haya llevado a dirigentes partidarios, principalmente congresistas, a pedir públicamente que el gobernante se postule en la elección del 2016, pero las experiencias del pasado no ayudan. Esos estrategas creen que lo que tiene que hacer el gobernante es ocuparse de su programa de gobierno, seguir cerca de la población, cosa que ha sido muy valorada en su primer aniversario, eliminar el analfabetismo, reducir la pobreza y resolver el problema eléctrico de aquí al 2016. Quienes buscan una eventual reelección están tratando de reelegirse ellos en el Congreso y los municipios, insaciables si se recuerda que fueron beneficiados en una elección especial con mandato de seis años que lo que ha garantizado es estabilidad y privilegios de los puestos. La reelección del doctor Fernández en dos oportunidades fue lo que permitió a los legisladores y munícipes tener asegurados sus posiciones puesto que el gobernante fue generoso en eso de postular a sus partidarios y dejarlos largo tiempo en los puestos por decreto. El tema de la reelección ha resultado desagradable para muchos dominicanos. La vigencia de ese empeño de reelegirse comenzó desde el gobierno que siguió al derrocamiento del profesor Bosch en 1963. Cuando se produjo la revolución en 1965, se encontraron en el Palacio Nacional los afiches del presidente del Triunvirato, Donald Reid Cabral, para su elección. Desde 1966 cuando se celebraron las elecciones que supervisó la Junta Electoral bajo el gobierno del doctor Héctor García Godoy, todos los jefes de estado subsiguientes trataron de reelegirse o lograron la reelección, como fueran notablemente los casos de Balaguer y el doctor Leonel Fernández. Era de BalaguerA su llegada al poder en 1966 casi nadie creyó que el doctor Balaguer agotaría solamente un período de gobierno. Ya para el año siguiente, sin que su régimen hubiese alcanzado logros relevantes, los alabarderos lanzaron la consigna de “Balaguer 1970-1974”. El repudio a la reelección aún en un partido que como el Reformista estaba integrado mayormente en su dirección por los antiguos miembros del Partido Dominicano, provocó que el vicepresidente, licenciado Francisco Augusto Lora se distanciara del doctor Balaguer. Lora, un hombre distinguido de Santiago al parecer creyó en la palabra del doctor Balaguer cuando el gobernante le dijo “siga adelante”, en referencia a su aspiración a sucederlo en el poder, lo que se presentó en esa época como un pacto no cumplido por el caudillo. Tras desavenencias públicas y la presentación de discursos enjundiosos que tenían como blanco atacar la reelección, Lora se retiró del Palacio Nacional y retornó en pocas ocasiones para cumplir compromisos protocolares o dar seguimiento a su correspondencia. Años después, en la tranquilidad de la elegante y espaciosa embajada dominicana en Washington, D. C., confesaría su ingenuidad al creer en el viejo caudillo, y hasta decepción por haber aceptado el puesto de embajador que le ofreciera el presidente Guzmán, y en el cual duró poco más de un año. La Cancillería lo hizo salir de la capital norteamericana en medio del azote del huracán David, para darle paso a un nuevo embajador, por lo que el viejo dirigente reformista y exvicepresidente tuvo que quedarse con su familia en Miami, Florida, con su dignidad maltrecha, hasta que pasara la tempestad. La historia recoge que el doctor Balaguer se reeligió en 1970 y 1974. Quiso hacerlo en 1978 cuando enfrentó al candidato Antonio Guzmán, del PRD, decidido a derrotarlo en las urnas con el favor de las calles y de un sector militar llamado internamente “Movimiento Renovador”. Ese grupo militar lo encabezaba un distinguido general, Rafael A. Valdez Hilario, fallecido hace pocos días, quien por ser respetado en las Fuerzas Armadas pudo congregar a un grupo considerable de oficiales. El doctor Balaguer, con las encuestas en sus manos sobre la situación de la candidatura reeleccionista, no quiso correr el riesgo de poner en retiro al general Valdez Hilario. La toma de posesión del general Valdez Hilario como secretario de las Fuerzas Armadas del nuevo gobierno (1978-82), se produjo bajo una tensión enorme, como también la de los jefes de estado mayor del Ejército Nacional, Marina de Guerra, en San Soucí y Fuerza Aérea, en San Isidro. En este último enclave hubo amagos de resistencia a acatar los decretos. (+)LA DEBILIDAD DEL PRD INCIDE EN LOS AFANESEs sorprendente que el partido fuerte que dominaba las calles en 1978 y que se mantuvo en el poder hasta 1986, que logró la simpatía de un sector militar para poder instaurar su primer gobierno y sacar de sus puestos a los generales balagueristas, ahora esté en franco descalabro. La debilidad del PRD, que lucha por el control entre los sectores del ex presidente Hipólito Mejía y de Miguel Vargas Maldonado, presidente partidario, depende, según se comenta del presidente Medina y del expresidente Fernández, por la capacidad de ambos líderes y la acumulación de poder. Medina ha tenido la previsión de democratizar las construcciones de obras públicas en todo el país, mediante concursos en los cuales no se ha tomado en cuenta el partidarismo, por lo que muchos constructores del PRD que no lo tenían han conseguido trabajo. El valor de tener las llaves del presupuesto no se puede subestimar. Pese a todo, el presidente del PRD, ingeniero Vargas Maldonado declaró recientemente durante el Desayuno del LISTÍN DIARIO, su interés de que su partido asuma un rol opositor tras una consulta programática que hará a la militancia en los próximos días. Vargas Maldonado planteó que en un par de semanas comenzaría la matriculación para atraer nuevos militantes, en un partido cuyos locales mayormente cerrados a nivel nacional dan evidencia de la crisis y el desánimo general que hace al PLD pretender un largo ejercicio del poder.

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