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PRECARIEDAD

Miles dominicanos de Nueva York temen perder sus empleos 

OPCIÓN. EL NÚMERO DE PERSONAS QUE SE PRESENTARON POR PRIMERA VEZ A PEDIR AYUDA POR DESEMPLEO EN USA AUMENTÓ LA SEMANA PASADA A 588 MIL

SANTO DOMINGO.- José Martínez es nativo de Licey al Medio, Santiago, y hace 23 años que trabaja en el departamento de mantenimiento del Banco de Las Américas (The Bank of Americas), en la Sexta Avenida de Nueva York. Desde entonces ha recibido ascensos y reconocimientos y su salario es suficiente para mantener a su esposa y para educar a sus tres hijos.

Su vida transcurría tranquila y disciplinada, pero de repente la familia vive en la incertidumbre de no saber si el trabajo que el padre tiene hoy lo perderá mañana. “Ese es el dilema, la zozobra y la inseguridad laboral, porque trabajas hoy pero no sabes si trabajarás mañana”, repite Martínez, señalando que su mayor temor es que si lo despiden no le será fácil encontrar otro trabajo porque de todas partes están recortando personal.

Esta última semana, del Banco de Las Américas despidió a 700 empleados y se ha anunciado que podrían suprimir otros. “Es difícil, miles de dominicanos están muy preocupados y hasta entran en crisis porque después de tantos años con un trabajo estable los arropa el temor de perderlo”.

Según Martínez, para los que están llegando la situación es más dramática, porque vienen con su residencia pedidos por sus familiares y se pasan meses para conseguir algo que hacer. Citó el caso de Manuel Sandoval, un amigo suyo que hace cuatro meses vino con la familia y no ha conseguido trabajo ni pelando plátanos en un restaurante. Como Martínez, casi medio millón de dominicanos vive esta incertidumbre laboral y varios miles han pasado a recibir “la colecta” del Departamento de Empleo de la Ciudad, que les proporciona alrededor de un 35% del salario que tenían cuando pierden el empleo.

El número de despidos en Nueva York es tan elevado que la ciudad en pocos meses agotó su presupuesto para asistencia a desempleados y ahora paga a quienes “colectan” con préstamos federales, informó Martínez.

Según cifras oficiales, en el primer trimestre del 2008, el nivel de desempleo para los inmigrantes latinos fue del 7.5 por ciento, mayormente por la depresión en la industria de construcción en la que unos 250 mil latinos perdieron sus trabajos. De acuerdo a las cifras, el 52 por ciento de los hispanos en edad para trabajar en Estados Unidos son inmigrantes. En Nueva York se lo dividen los puertorriqueños y los dominicanos, y en menor proporción mexicanos y suramericanos.

Los más vulnerablesLos primeros trabajos en perderse en la presente crisis que afecta a Estados Unidos fueron aquellos que ocupan inmigrantes con pocas habilidades, como en la industria de servicio, de hotelería, en restaurantes y fábricas, una gran parte de ellos indocumentados. La profundización de la crisis ha provocado despidos en todos los niveles, provocando que cientos de miles de dominicanos ganen menos dinero y que no puedan cubrir sus gastos. La situación de crisis se ha reflejado en la reducción de las remesas que envían a sus familiares.

Más de quince sucursales de remesadoras han sido cerradas sólo en el Alto Manhattan durante el mes de enero. Tres cerró Money Gram, dos La Nacional de Envío y dos Consorcio Oriental, entre otras. Las remesas de Estados Unidos son una importante fuente de divisas en la mayoría de los países latinoamericanos.

Crisis hipotecariaCarmen Dilia Tavárez, oriunda de Santo domingo pero de origen mocano, hace un par de años vendió su casa y un solar en Santiago para regresar a la Florida, desde donde vino de retirada en 1998. Compró una residencia en un lujoso condado con un adelanto de 30% sobre una hipoteca de 280 mil dólares. Hace apenas tres años que hizo la compra y ahora quiere vender la casa y sólo le ofrecen 180 mil dólares. Es decir, que perdería 100 mil dólares, que le quedarían como deuda sin tener ninguna casa.

La experta en finanzas Julie Stav, dijo que como ella hay un número desproporcionado de sus compatriotas y de otras nacionalidades hispanas.

DE CRISIS ECONÓMICA A APROBLEMA EMOCIONALAdalberto Domínguez, corresponsal en Nueva York de un diario dominicano, tuvo que suprimir todos los gastos que no estime absolutamente necesario para poder cumplir con sus obligaciones con la familia.

Tiene tres hijos, dos son hembras y estudian en distintas universidades de la ciudad. “Por ahí comenzó nuestro mayor problema, porque de repente el Estado recortó el 50% de las becas que otorgan las universidades, entonces tuvimos que buscar dinero para cubrir el faltante y las niñas sigan estudiando”, dijo.

Citó que para otros padres con hijos en universidades el golpe fue mucho peor, porque en muchos casos les quitaron totalmente el subsidio estudiantil que otorga el Estado y la ciudad a los estudiantes. “Algunos perdieron el semestre y otros creen que no podrán continuar costeando los estudios de sus hijos”, afirmó.

En Nueva York además aumentaron muchos productos de consumo básico, que no subían de precio desde hacía 20 años. Domínguez dijo que el aumento desproporcionado de la gasolina provocó una inflación en todos los renglones, principalmente el pasaje en tren, autobuses y taxis. “La gasolina bajó a su nivel normal, pero los pasajes siguen igualmente altos y se espera un nuevo aumento del tren en el mes de julio”, se quejó.

Lidia Vega, esposa del periodista Félix Grant, dijo que la crisis no podía ser peor y que ha obligado a todas las familias de la ciudad a limitar cualquier actividad fuera de la casa.

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