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Celebrando la vida: "Mi amigo Tomás"

Freddy Ginebra.

Freddy Ginebra.ARCHIVO LD

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FREDDY GINEBRASanto Domingo, RD

Llevo ya más de 20 años escribiendo artículos con la única intención de sembrar alegría y esperanza entre los que me leen. 

No soy escritor profesional, es más, a esta edad he entendido que durante toda mi vida he sido un aspirante a todo; la palabra escritor es muy grande para mí y muy respetable. Soy un ser humano que escribe lo que le pasa y lo que le pasa a otros siempre tratando de descubrir algo positivo o que ayude a reflexionar.

Una vez Monseñor Arnaiz en una de nuestras conversaciones y sin estarlo esperando me dijo: - abandona todo lo que quieras, pero jamás dejes de escribir. 

Cada vez que me quedo sin inspiración lo invoco y desde el lugar donde está me llegan sus mensajes.

Mis escritos me han dado grandes satisfacciones que sería imposible enumerar, desde una señora en un avión que al sentarme a su lado me enseñó una colección de mis artículos recortados que llevaba a su hija, hasta la de un portero de un edifico que al identificarme me mostró un artículo mío que según el, le había dado sentido a su vida.

Al Padre Tomás, un sacerdote demasiado joven y valioso, lo conocí por este mismo medio. 

Una mañana estando en un consultorio encontró la revista en la cual escribía en la última página y se dijo a sí mismo que tenia que conocer al autor. 

La historia es larga, llegó a Casa de Teatro, me esperó y con una gran sonrisa me dijo que tenía que venir a darme las gracias por el artículo y que le permitiera darme un abrazo. 

Una gran amistad surgió desde ese mismo momento. Luego el joven religioso me habló de su proyecto. 

Me contó que era de la Orden de la Merced, que trabaja para y por los niños, que quería construir una escuela para educarlos y así sacarlos de la calle. Si Tomás se impresionó conmigo, él provoco en mí un verdadero ciclón de admiración por lo que hacía. Nuestras vidas cada día se hacían mas cercanas y pude apreciar la pasión, el amor, la entrega con las que este curita bendecido por Dios trabajaba en nuestro país. Tomás se ha ido por un rato a su amada España. 

No solo en mí sino en todos quienes le conocimos ha dejado sembrado su amor, su humildad, su locura de Dios, su alegría contagiosa, su capacidad de ver al mundo con los ojos de la esperanza han sido el mayor legado de su obra en la media isla. 

Sé que volverá y aquí estaremos esperándolo con los brazos abiertos. 

Desgraciadamente siempre habrá niños de la calle que necesitarán de su apoyo incondicional. Dios le siga bendiciendo.

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