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TEATRO DOMINICANO

“A la garata Romeo y Julieta”, la deconstrucción urbana de un clásico de la literatura universal

En el elenco de “A la garata Romeo y Julieta”, figuranMarcos Grullollón (Teobaldo), Madison Díaz (Julieta), Isaac Núñez Medrano (Romeo) Iyidra Valera (Lucía), Jacobo Carrasco (Baltazar), Mariel Sención (Cristina), Luis Santanmoret (Benvolio), Pol Craker (Gregorio y Calizán (Rubirosa, Fefita y Sansón).

La hermosa e hidalga ciudad de Verona, en Italia, dejó de serlo, para convertirse en el bullicioso, marginal, violento y convulso sector de La Javilla, en el Distrito Nacional. 

Los Montesco y los Capuleto ya no se enfrentan por grandes extensiones de tierras, ahora la lucha es por mantener el control del punto de droga y las grandilocuentes y fastuosas fiestas ya no se organizan en lujosos castillos, ni con antifaces, ahora son “teteos” y “privities” atestados de hookas, bocinones y, como único disfraz, un “balaclava” o pasamontañas.

Así se ha manifestado el crossover del clásico “Romeo y Julieta”, que escribiera el inglés William Shakespeare en 1597, para dar paso a la versión libre, urbana y nada ortodoxa de Isen Ravelo, al que han llamado “A la garata Romeo y Julieta”, en una puesta en escena musical, dramática y trepidante, dirigida por Albania Peña y Francisco Vacu, bajo la producción del colectivo Tira Piedra Teatro.

El primer reconocimiento va dirigido al ingenio creativo de Ravelo. Joven, actor, director y dramaturgo dominicano, quien durante los últimos 10 años se ha convertido en uno de los más prolíficos autores de la escena teatral, con aciertos y desaciertos que le han ayudado a crecer, mejorar y limpiar cada texto que produce.

Con esta versión libérrima de un clásico tan cuidado y respetado por varios siglos, Isen logra una deconstrucción total del romántico texto, para adaptarlo a las realidades urbanas de los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad, incluyendo en la trama la violencia el machismo, las drogas, la corrupción del poder policial, económico y político; las desigualdades sociales y los dramas humanos que viven a diario nuestros barrios.

El segundo reconocimiento, por supuesto, es para Albania y Francisco, quienes logran poner en escena cada cuadro de la obra, interpretando el entusiasmo del autor, para lograr una teatralidad vanguardista, disruptiva, contestataria y lo más alejada de los convencionalismos y los prejuicios sociales o morales que tanto limitan la creatividad artística.

Seguimos reconociendo, ahora corresponde el turno al elenco: un grupo de jóvenes actrices y actores, músicos, escritores, en fin, una pléyade de artistas multidisciplinarios, de gente que aún no ha logrado reconocimiento mediático, que se han formado principalmente en la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD) y que paso a paso van forjando un camino en este mundillo difícil y apasionante al que llamamos teatro.

Marcos Grullollón (Teobaldo), Madison Díaz (Julieta), Isaac Núñez Medrano (Romeo) Iyidra Valera (Lucía), Jacobo Carrasco (Baltazar), Mariel Sención (Cristina), Luis Santanmoret (Benvolio), Pol Craker (Gregorio y compositor musical de los temas interpretados a ritmo de dembow de la pieza) y Calizán (Rubirosa, Fefita y Sansón) demuestran talento, disciplina, entrega y compromiso con cada uno de los personajes que les tocó representar, desde la psicología de estos, hasta el concepto social que debían transmitir.

“A la garata Romeo y Julieta” es calle, es dembow, es barrio, es marginalidad, es saoco, es actualidad, es una bofetada en el rostro a quienes se niegan a ver una realidad que nos envuelve, que nos arropa, que está ahí, creciendo, germinando, multiplicándose y avasallando. Es poner los ojos a las desigualdades, abrir puertas a nuevas oportunidades.

“A la garata Romeo y Julieta”, también es un grito de desesperación social, una olla de presión que explota de a poco, sin que los llamados a rescatar de la pobreza a las sociedades hagan nada por mejorar los entornos y mientras esto pasa, se les hace más cómodo rasgarse las vestiduras y acusar de delincuentes o maleducados a quienes no tuvieron las oportunidades para cambiar las realidades que les tocaron vivir.

Al teatro alternativo, como el que ha presentado recientemente el colectivo Tira Piedra en Casa de Teatro, hay que aplaudirle el coraje de presentar una obra como ésta, de salirse de los convencionalismos y desafiar con su arte el “stablishment”. ¡Enhorabuena!

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