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Artistas que se convierten en ídolos de barro, andando en arena movediza y cayendo por sus errores

Malas decisiones, violencia de diferentes tipos, consumo del alcohol o drogas, comportamientos inadecuados y serios problemas judiciales en el camino

Bad Bunny se encuentra en el centro de la polémica por una actitud contra una seguidoras.

Ynmaculada Cruz HierroSanto Domingo, RD

Sus talentos para la música, carisma, aplausos y aclamación popular, entre otros factores, convierten a muchos artistas, de la noche a la mañana, en grandes ídolos de multitudes.

Sin embargo, a la vez que lo logran entran en tierra movediza al ser foco de atención mediática y cuando cometen errores humanos hacen que lo construido caiga en picada con consecuencias nefastas en las que algunos quedan sepultados en el barro para siempre y otros resurgen como aves fénix, aunque quedan marcados para siempre.

En ese juego real de fama, fortuna y peligros de la vida caminan los famosos, que ya no pueden pasar desapercibidos. Y hasta lo que pudiera pasar sin mayores contratiempos para un ciudadano normal, a una celebridad se le convierte en un problema global, como le sucede en estos días al popular urbano puertorriqueño Bad Bunny.

Otras situaciones son peores para los artistas cuando están en su mejor momento profesional. Y van desde el consumo o tráfico de drogas hasta acusaciones de violencia sexual o de género, tráfico de personas, pedofilia y otras reprochables acciones personales.

A los famosos todo tipo de errores personales se le endosa a la carrera y quedan como parte de sus expedientes de vida.

Dominicanos como Fernando Villalona, Alex Bueno, Carlos Manuel (El Zafiro), Sandy Reyes, Martha Heredia, Jimmy Bauer, Omega, Rochy RD, entre otros, cayeron en errores que le costaron dinero, salud, paz... Y aunque hayan podido rehacer sus vidas, ese pasado le perseguirá para siempre por el ojo público, contrario a los ciudadanos comunes que cometen esos mismos errores y solo serán perseguidos por sus conciencias.

Hasta lo que pudiera considerarse como simples errores o situaciones que se pueden arreglar sin mayores consecuencias, afectan a un artista cuando está en pleno goce de su popularidad.

El caso de Bad Bunny es un ejemplo. Este joven intérprete asumió una actitud violenta en contra de una fanática, a quien arrebató el celular y luego lo lanzó al suelo.

Esta acción impulsiva del “Conejo Malo” ha provocado una ola de críticas, comentarios, memes, parodias, análisis de expertos y hasta se afirma que luego del incidente el consumo de su música haya bajado en diferentes plataformas.

"El Conejo Malo" está en la mayor crisis de su carrera de hace siete años, recibiendo un sinnúmero de críticas. Incluso, esta crisis pudo haberlo obligado a filtrar desde el lunes a las personas que desea que entren a su perfil de Instagram. Los usuarios que quieran seguir su cuenta ahora tendrán que pedirle permiso, luego de que decidiera ponerla “privada”.

El precio de la fama puede costar caro. Y parece no quedar más opción que pagarlo cuando se cometen errores. Uno de ellos es que quedará en la hoja de vida de la celebridad, aunque lo haya superado o cambiado radicalmente su forma de actuar, incluso convirtiéndose a cristiano. Y evitar ese futuro doloroso solo se consigue midiendo las acciones personales de cara a la sociedad y a la vida misma.

Las malas decisiones, violencia de diferentes tipos, los excesos en el consumo del alcohol o drogas, comportamientos inadecuados y serios problemas judiciales han sido algunos de los motivos por los que muchos artistas dominicanos y extranjeros hayan tenido que cargar pesado para toda la vida.

En estos días, el nombre de Gloria Trevi volvió a la mirada internacional tras las acusaciones de abuso infantil que enfrenta en una corte de California (Estados Unidos), que datan de los años 90 y por las cuales dice que ya “fue absuelta” en México.

Trevi es perseguida por un pasado triste y oscuro. En enero de 2000,la artista junto a su exrepresentante Sergio Andrade y María Raquenel Portillo, conocida como “Mary Boquitas”, fueron detenidos en Río de Janeiro (Brasil) bajo cargos de rapto, violación y corrupción de menores.

Trevi pasó tres años en la cárcel y fue extraditada a México, donde fue absuelta y recuperó su libertad en septiembre de 2004.

Uno de los casos más mediáticos de todos los tiempos, lo protagonizó Michael Jackson. Solo la muerte en junio de 2009 pudo liberarlo de las fuertes acusaciones de abuso a menores de edad que pesaron sobre él.

A casi 14 años de su fallecimiento, el fantasma de las acusaciones de abusos contra menores sigue rodeando la fama ganada con su ingenio y reinado musical.

En 2005, Jackson fue hallado no culpable de abusar sexualmente de un menor de 13 años. Más de diez años antes, en 1993, había sido investigado por el mismo delito y el caso se resolvió con un acuerdo fuera de tribunales.

Casos dominicanos

En República Dominicana existen casos de artistas que han enfrentado situaciones difíciles, como los de los cantantes Jimmy Bauer o Martha Heredia, a quienes bandas mafiosas del narcotráfico arrebataron sus sueños artísticos.

En noviembre de 2010 el joven cantante Jimmy Bauer fue detenido en el aeropuerto Internacional de Las Américas, con el estómago repleto de drogas, cuando intentaba viajar a la ciudad de Nueva York.

Esta mala decisión arruinó la carrera artística del joven bachatero. Y se le ha hecho difícil recuperar terreno.

En febrero del 2013 y con 22 años de edad Marta Heredia, que en 2009 había ganado el reality Latin American Idol y quien prometía, fue acusada de traficar 1.3 kilos de drogas cuando intentaba viajar a Nueva York por el aeropuerto Cibao.

En 2014 Heredia fue sentenciada a siete años de prisión, condena que cumplió hasta el 2018 cuando logró su libertad a la edad de 27 años.

Después de la desafortunada osadía, la artista ha relanzado su carrera. Al menos no se ha dado por vencida.

Muchos han sido los artistas que han tirado por la borda el éxito por el uso y abuso de las drogas.

O lo han puesto en peligro. Muy pocos como Fernando Villalona y Alex Bueno han permanecido para contarlo. Ambos ya están alejandos de ese mundo, sirviendo de ejemplo y continuando con la pasión de cantar y ganarse el aplauso de su público.