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Margarita II, la fuerza tranquila de Dinamarca

Ha atravesado medio siglo sin sobresaltos ni errores

Margarita II. EFE

Margarita II se convirtió en reina de Dinamarca a los 31 años, un día nebuloso de enero. Este viernes celebra su 50º aniversario en el trono, a la espera de las celebraciones populares de septiembre.

Esta soberana artista, siempre digna y bien vestida, ha atravesado medio siglo sin sobresaltos ni errores, lejos de los escándalos de la monarquía inglesa, uniendo cada vez más a su pueblo.

"Cuando llegó al trono, sólo el 45% de los daneses apoyaba la monarquía, no creían que una monarquía tuviera cabida en una democracia moderna", declaró a la AFP la periodista Gitte Redder, autora de libros sobre la casa real danesa.

Hoy en día, la monarquía danesa es una de las más populares del mundo y su monarca, una institución.

En 2018, una encuesta de Voxmeter mostró que más del 75% de la población estaba a favor de la realeza y que menos del 15% quería una república.

"La base de esta popularidad es que la reina no es nada política, une a la nación en lugar de dividirla", dijo a la AFP el historiador Lars Hovebakke Sørensen.

"Consiguió ser una reina que unificó a la nación danesa en una época de muchos cambios: la globalización, la emergencia de un estado multicultural, las crisis económicas de los años 70, 80 y de nuevo entre 2008 y 2015, y la pandemia de covid-19", analizó.

Primera monarca

Esta madre de dos hijos, ya ocho veces abuela, Margarita II fue entronizada el 14 de enero de 1972 a la muerte de su padre Federico IX, convirtiéndose en la primera mujer al ocupar la cima de la casa real más antigua de Europa.

"Tiene un gran sentido del deber y nunca cuestionó su destino", señala el historiador Tom Buk-Swienty.

En un documental, Margarita II confesó que aprendió de su padre a recibir el amor de sus súbditos. "Debes recibir. No debes limitarte a agitar la mano", le dijo Federico IX.

Viuda desde 2018, la reina, conocida cariñosamente como "Daisy" por su pueblo, ha contribuido a modernizar paulatinamente la monarquía sin banalizarla.

Diseñadora de vestuario y escenógrafa, no es reacia a responder con picardía a las preguntas de los periodistas en las ruedas de prensa y recientemente se dejó entrevistar por un grupo de veinte personas en un programa para celebrar su jubileo.

Siempre peinada con un moño impecable -hay muy pocas fotos de ella con el pelo suelto-, a la soberana le gusta pasear por el país y todos los veranos navega en su yate, el "Danneborg", antes de instalarse en Francia en el Château de Caix, que compró con su difunto marido, el príncipe Henrik, de origen francés.

Su erudición y polivalencia la convierten en un ejemplo para los daneses, que siguen religiosamente sus apariciones en televisión.

"Sus discursos son siempre extremadamente buenos. Siempre sienten que están aprendiendo algo", dijo el historiador Hovebakke Sørensen.

Traducciones y pinturas

Intelectual políglota, probó suerte en la traducción, sobre todo en la versión danesa de "Tous les hommes sont mortels" (Todos los hombres son mortales) de Simone de Beauvoir en 1981, bajo un seudónimo y en colaboración con su marido.

Pero destacó sobre todo en el dibujo y la pintura. Margarita ha ilustrado numerosas obras literarias, como la reedición de 2002 de "El Señor de los Anillos", de J.R.R. Tolkien.

Sus cuadros han sido expuestos en prestigiosos museos y galerías, dentro y fuera de Dinamarca.

Y a pesar de tener casi 82 años, no piensa rendirse: "Me quedaré en el trono hasta que me caiga de él", advirtió.

En el país escandinavo, de 5,8 millones de habitantes, no hay tradición de abdicación.

El único gobernante que renunció al trono en la historia de esta monarquía milenaria fue Erik III, coronado en 1137, quien decidió nueve años después cambiar la tiara real por una tonsura monástica.

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