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Entretenimiento jueves, 26 de marzo de 2020

DESDE LA ÚLTIMA BUTACA

Harakiri

  • Harakiri
Luis Beiro

Harakiri” es una de las mejores películas de la historia del cine. Su director, Masa­ki Kobayachi pertenece a esa generación de cineastas nipones antibelicistas, surgi­da al término de la Segunda Guerra Mun­dial (Kurosawa, Ozu, Yamada, Mizoguchi, Ichikawa) quienes dedicaron una buena parte de su obra a escri­bir guiones contrarios al autoritarismo de su país y a la ocupación y aniquilamiento del continente asiático.

Más que ningún otro cineasta japonés contemporá­neo, el cine de Kobayashi estuvo marcado por el trau­ma de sus experiencias durante la guerra, con perspec­tivas humanista, pacifista y antimilitarista. También fue un director de muchos géneros, más variado y pe­culiar que algunos de sus contemporáneos.

“Harakiri” es la obra maestra de este gran cineasta. Su primera versión fue protagonizada por el gran ac­tor Tatsuya Nakadai. Entre otras virtudes, este prota­gonista logra convencer en el papel del samurái que busca venganza, desde una doble personalidad que transita rumbos bien definidos entre lo humilde y lo fe­roz. Son esas conmovedoras escenas finales cuando el actor saca su trasfondo profesional para descargar en cada estocada su inmenso desprecio hacia el clan que obligó a su hijo a autosuicidarse por un método inhu­mano.

En 2011, un importante realizador con mirada pro­fesional como Takashi Miike aporta un toque muy per­sonal a esta historia reescrita por una efectiva guionis­ta del Japón de hoy, Kikumi Yamagishi, quien posee una notable hoja de servicios que incluyen, además, remakes como “Zato Ichi” y “Samurái Maraton”, entre otras muchas.

Entre los toques personales que Miike aporta a su versión de “Harakiri”, mucho tiene que ver el mane­jo de los detalles extraliterarios, la narrativa cinema­tográfica lograda a partir de símbolos y, sobre todo, el no abuso del derramamiento de sangre. La espada del vengador en el combate final es de madera, lo que su­pone un castigo moral en vez del espectáculo mortuo­rio.

La cámara se detiene en detalles naturales poco ex­plorados. Sabe entrar y salir del mundo interior de sus personales. El drama del protagonista y su familia po­see coloraciones a partir de detalles simbióticos sobre la decadencia social y la permanencia del amor en cir­cunstancias difíciles.

Ficha técnica

País: Japón. Año: 2011. Duración: 126 minutos. Di­rección: Takashi Miike. Guion: Kikumi Yamagishi (so­bre la novela honónima de Yasuhiro Takiguchi). Pre­mios: Festival de Cannes (Selección Oficial), Premio Especial del Jurado. Festival de Sitges: (Selección Ofi­cial). Reparto: Ebizo Echikawa, Koji Yakusho, Hikari Mitsushima, Munetaka Aoki, Naotro Takenaka, Hiro­fumi Arai y Kazuki Namioka. Sinopsis: Remake de la célebre película de Masaki Kobayashi (1962) protago­nizada por Tatsuya Nakadai. Un samurái empobreci­do que ha perdido a su familia, va en busca de vengan­za al clan Li con el pretexto de practicarse un Harakiri (muerte con hono


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