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Un teatro para el reino perdido

Es la historia de un personaje insólito. FOTOS FUENTE EXTERNA.

Rienzi Pared PérezSanto Domingo

Los sueños se nutren de deseos o pensamientos únicos para alcanzar un objetivo. En el mundo de hoy, las personas no sueñan como antes. Ahora son más realistas, aunque a veces, el ser humano necesita hacer una pausa y soñar aun con los ojos abiertos. Sin embargo, a veces hay sueños que pueden llegar a la locura como sucedió en el siglo XIX en plena selva amazónica cuando Carlos Fermín Fitzcarraldo trasladó por la selva un barco con la ayuda de nativos para construir un teatro y presentar funciones de ópera, su obsesión.

En la ilusión de este personaje de construir un teatro en la selva de la amazonía, y de llevar un navío por las laderas de las montañas, subyace un deseo patológico y de enfrentamiento entre el individuo y la naturaleza. El ser humano siempre quiere traspasar esa barrera que los límites imponen; pero a la vez, ansía y desafía los retos para escalar y lograr la montaña hacia el éxito. Así ha sido a través de la humanidad donde evoluciona y se adapta a los cambios para sobrevivir.

Sí, la película “Fitzcarraldo” del año 1982, plasma esta locura de cómo un excéntrico empresario del caucho quiere erigir un teatro para que Enrico Caruso llegue a cantar en él. La odisea que pasó el director y el elenco de la película fue abrumador y asfixiante. Comenzando que el protagonista principal iba a ser el actor Jason Robards; pero el mismo se enfermó de disentería y fue reemplazado por Klaus Kinski que había trabajado con el director previamente en la película “Aguirre, La Ira de Dios” en 1972. Sin embargo, las confrontaciones, dimes y diretes entre Kinski y Warner Herzog fueron intensas y desproporcionadas durante todo el rodaje.

La fuerza que emana del protagonista principal hace que nos sintamos pequeños ante la odisea de este hombre y su intento de llevar a cabo sus ideas.

Las críticas se fueron en alabanza por la audacia y el heroísmo central del personaje; pero sobretodo, de un director que nunca desmayó en terminar su obra, aun con todos los problemas que presentó.

“Fitzcarraldo” será para una capa de cinéfilos, un universo de imágenes surreales que inspirarán a aquellos que siempre buscan algo alternativo dentro de su mundo; pero a la vez, es un proyecto firme en la calidad del producto exhibido. Es por ello, que sugerimos una película muy distinta de lo convencional para que puedan apreciar, que a veces, la locura es parte esencial de muchos individuos para conseguir un objetivo específico y seamos cómplices de ello.