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La receta de Cannes en tiempos convulsos: resistir con una buena dosis de fantasía

La actriz y directora de cine francesa Mati Diop (Izq) y la actriz senegalesa Mama Sane asisten a una rueda de prensa para la película "Atlantique" en la 72 edición del Festival de Cine de Cannes. Sébastien Berda/AFP

Política y cine de autor van de la mano y este año Cannes invita a resistir a los tiempos convulsos con una buena dosis de fantasía, a juzgar por las primeras películas mostradas en el certamen.

Ya sea en los Estados Unidos de Donald Trump, el Brasil del ultraderechista Jair Bolsonaro, en los marginales suburbios parisinos o en Dakar, desde donde zarpan las pateras de migrantes hacia Europa, la consigna es unánime: la mejor defensa es un buen ataque.

Los habitantes alzados en armas contra sus verdugos en la brasileña "Bacurau", las jóvenes justicieras en la senegalesa "Atlantique" y las bandas de adolescentes en pie de guerra en la francesa "Los miserables", son ejemplos del heroísmo colectivo al que parecen apelar los cineastas.

"En Brasil ahora tenemos que estar juntos, para soportar la locura que se está dando" bajo Bolsonaro, según el codirector de "Bacurau", Kleber Mendonça Filho.

"Quería que mi película abordara dos dinámicas: la juventud desaparecida en el mar, pero también la que se rebela", resumió por su parte la franco-senegalesa Mati Diop, directora de "Atlantique".

Su filme arranca con la partida de un grupo de trabajadores en busca de una vida mejor en España, mostrando el dolor de quienes se quedan, ilustrado en la joven Ada, que pierde a su novio.

"Hace 20 años que somos 'chalecos amarillos', que reivindicamos nuestros derechos, que sufrimos la violencia policial", denunció por su parte el francés Ladj Ly, originario del suburbio parisino Montfermeil, cuya pobreza y sufrimiento filma en "Los miserables".

Películas de género Pero si bien estos relatos están anclados en la realidad, la fantasía viene a recordar en algunos casos que se trata también de cine: los resistentes de "Bacurau" se vuelven sanguinarios con un psicotrópico, las luchadoras de Dakar se transforman en fantasmas nocturnos y en "Los muertos no mueren" de Jim Jarmusch, los zombis atacan salvajemente una apacible ciudad defendida a capa y espada por dos policías (Adam Driver y Bill Murray).

La cinta del estadounidense, con una lectura política contra Trump, es junto a "Bacurau" una muestra de que el cine de género también tiene cabida en el Festival de Cannes, que hasta ahora mostró 7 de las 21 películas en liza por la Palma de Oro.

"El pudor se ha desvanecido: ahora se puede reivindicar a la vez haber hecho una película de género y de autor", dijo a la AFP Philippe Rouyer, crítico de cine de la revista francesa Positif. Son directores que "utilizan el género para alimentar su creación", abundó.

Aunque otros, como el británico Ken Loach, se apegan a su característico lenguaje realista en "Sorry we missed you", cuya fuerza reside en la verosimilitud de la vida diaria de Ricky y Abby, padres de familia que pese a matarse trabajando no consiguen salir a flote.

La autoridad, desacreditada Si a Loach le preocupa la "uberización" de la economía, que condena al trabajador de hoy a "explotarse a sí mismo", la austríaca Jessica Hausner advierte de los peligros de la manipulación genética y de una sociedad embaucada por las grandes empresas en "Little Joe".

Loach, Jarmusch, Mendonça y Juliano Dornelles, Ly... Todos ellos se hacen eco igualmente de la creciente desconfianza global hacia las autoridades, encarnada en "Los miserables" en un alcalde egoísta y en "Bacurau", en un responsable municipal corrupto.

La séptima película mostrada hasta ahora es "Dolor y gloria", de Pedro Almodóvar, basada en la vida del director español.

Quedan por mostrar 14 cintas, incluidas lo último de Quentin Tarantino y Terrence Malick. La Palma de Oro será anunciada el 25 de mayo por el jurado presido por el director mexicano Alejandro González Iñárritu.

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