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UN PUNTO DE VISTA

Radhamés Polanco: "La cultura dominicana anda desde hace mucho tiempo sumida en crisis"

  • Radhamés Polanco: "La cultura dominicana anda desde hace mucho tiempo sumida en crisis"
Carlos Rojas (Colaboración especial)
Santo Domingo

Me encuentro en la plaza España o de la Hispanidad como la quieras llamar, es en la Zona Colonial. El sol de la tarde cae sin piedad, no es un día cualquiera porque sentado a mi lado se encuentra nada menos que Radhamés Polanco, actual director de la Dirección de Drama del Ministerio de Cultura. Actor, director, dramaturgo y pedagogo con un profesorado en Ciencias Sociales mención Historia, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y eso ya lo hace diferente.

Allí veo al doctor en teatro, en su tranquilidad está en la calma de quien sabe pronunciar las palabras sin importar el tema de conversación que le ponga.

Está calmado y se muestra cercano, inteligente, versado y no oculta las opiniones políticas de su país.

El teatro dominicano debe ir hacia su identidad en un contexto global, diverso y multicultural.

Su compromiso con esta disciplina, su inmutable energía de ponerse a conversar fluidamente en cada diálogo coherente.

También durante la amena conversación que mantuvimos aceptó tomarse una copa de vino, conmigo.

Sonríe. Se emociona. Y cuida todas las palabras que salen de su boca. No quiere equivocarse, es muy cuidadoso. Bueno, comencemos por definir:

-¿Quién es Radhamés Polanco?
No me gusta hablar de mí para consumo público, no creo que eso sea importante, incluso, hacerlo me parecería poco decente.
[Por su respuesta. Decido darle un giro a la conversación].

-¿Qué significa la teatralidad de la escritura?
Ahora descubrí el drama de lo anodino y lo anónimo del drama. Descubrí que toda cosa, viva o muerta está muerta o viva, porque en su esencia hay un drama peculiarísimo. Luego, descubrí también al drama, a la teatralidad en el los demás géneros artísticos y en los artistas que componen esas obras; en los géneros literarios que no son teatrales. Descubrí la música y las obras de los músicos, las artes visuales, el teatro, la danza es teatro -claro hecha poesía y movimiento- y descubrí en el hombre simple, en el común, cuando lo vi cargando con su propio drama a cuestas, con su drama discreto, pero sólido, con su trozo de vida comprimida.

-¿Qué es el teatro para RP?
Una forma de pensar historia, de pensar sociedad, de pensar concepto, de pensar filosofía, de pensar generaciones.


¿Consideras que el teatro es necesario para los pueblos?
El teatro es un componente básico de la cultura [de y para los pueblos], una de las formas en que, esa cultura exista y se expresa.

-¿Qué función cumple el teatro en el desarrollo social?
Nosotros sabemos lo que debe hacerse en el teatro dominicano, como hacerlo, para quienes y con quienes debe hacerse.

-¿Cuál es su concepción acerca del teatro para jóvenes?
Intercambios de experiencias, convivencias teatrales productivas, de transferencia de conocimientos y formativas. Un convivio permanente.

-¿Consideras que el teatro dominicano ha dado en los últimos años una mirada extraordinaria a su pasado? ¿Por qué?
El teatro dominicano debe ir hacia su identidad en un contexto global, diverso y multicultural, muy condicionado por la tecnología, lo massmedias y por los desplazamientos migratorios masivos.

-¿Qué buscabas cuando comenzaste a hacer tus obras?
Cuando empecé a escribir mis obras lo hice para decir cosas, que no encontraba en las obras de los demás autores, ya sean dominicanos o extranjeros, necesitaba también descubrir un lenguaje propio, una forma expresiva y teatral, quería crear historias y personajes parecidos a las que estaban en mi realidad, en mi imaginario, en mi universo abstracto, también hablar del mundo vislumbrado, y de aquél que subyace como arquetipo de los colectivos. Quería hablar de lo que me contaron los viejos, mi madre, mi padre, la historia que nos cuenta Dios, de eternidades, divinidades y del universo mismo, la historia que cuenta la tierra, del árbol, y del hombre que se hizo camino al andar.

-¿Cuál consideras que es tu mejor obra?
No tengo la mejor obra aún. Esa estoy por hacerla. Espero que pueda, la busco con vehemencia a diario, soy intenso y pertinaz en ello, y en otras muchas cosas.

¿Qué directores te han influenciados?
Muchos directores me han enseñado, de todos he aprendido mucho, como por ejemplo de Konstantín Stanislavski, Meyerhold, Bertolt Brecht, Jerzy Grotowski; también ha influido mucho sobre mí las ideas teatrales y las profecías de Antonin Artaud, las ideas y las audacias escénicas de Cipriano Rivas Cherif. Es mucha gente la que ha influido y sigue haciéndolo siempre, no paro de aprender, vivo en claves de eterno discente, a veces soy profesor, pero siempre soy un estudiante muy atento, intento atesorar hasta la respiración de todo lo que me rodea.

-¿Eres más actor que director?
En el teatro lo he hecho todo, aun lo hago, no sabría distinguir entre mis intereses por los diferentes oficios y especialidades del teatro; me conforta igual, crear, actuar, dirigir, escribir ya sea ficción o ensayística teatral, dar clases de teatro a gente verdaderamente interesada en aprender, que puedan iniciar y dar seguimiento a un proceso de investigación.

-¿Siempre diriges y escribes, ¿no te da miedo acaparar todo?
Estoy en uno, en otro o en varios de estas expresiones del teatro al mismo tiempo por razones casi siempre circunstanciales, que lo obligan a uno a hacerlo todo.

-¿Estás escribiendo teatro actualmente?
Sí, estoy escribiendo teatro actualmente y pensando en el teatro, que, es también una forma de pensar en la gente, de pensar en el país, de pensar en la vida, de pensar en los tiempos que están por venir.

-¿Qué te motiva a escribir?
Escribir es pensar hacia afuera, es dejar que hablen nuestras múltiples alteridades. Debemos hacer discursos, si estos discursos son verdaderos y tienen esencia, contenidos, embriones de vidas, si no, se morirían dentro de uno y eso, créeme, es muy nocivo.

-¿Qué autores han influido en tu obra?
En mi dramaturgia soy deudor de Juan Bosch, de Gabriel García Márquez, de Federico García Lorca, pero de modo especial recibo y sigo recibiendo permanentemente las luces estéticas y las provocaciones de las obras y el carácter de Ramón María del Valle Inclán, de Yukio Mishima y de Oscar Wilde. Pero si me apuras te diré que tengo conexiones actuales con la lírica de Joaquín Sabina y que me gustaría emular el desenfado y la poética de lo simple, de lo urbano y cotidiano del cantante dominicano Omega, un merenguero de calle, que, si me lo permites, es genial. Y lo digo en serio.

-¿Qué estás leyendo actualmente?
Leo a Rimbaud, a Pedro Salinas, poeta español de la generación del 27, a Rilke, a Machado, a Neruda, a Cortázar, a Tomás Hernández Franco y, a Cayo Claudio Espinal; también disfruto enormemente la lectura de un Rafael Américo Henríquez y las críticas del crítico e investigador teatral venezolano, Carlos Rojas; además leo a diario, la Santa Biblia y El Tao.

-¿Existe una cultura alternativa en Dominicana?
La cultura dominicana anda desde hace mucho tiempo sumida en crisis. Es compleja la cuestión cultural y trabajar desde lo institucional en ello, no es tarea sencilla ni cosa de inmediatismos. La cultura no queda atrapada en la institucionalidad cultural, la cultura de un pueblo es, su gente – todas-, es el conjunto de las acciones humanas y la producción resultante de ello.

-¿Qué cine estás viendo en la actualidad?
¿Cine? Me gusta el arte; si quiero entretenimiento, prefiero los caminos verdes, las montañas y la mar.

-¿Consideras que la presencia inexpresiva de agrupaciones dominicanas en el exterior entra en conflicto con la opinión de que el gremio tiene hoy en día de la actividad teatral en el país?
La institución cultural puede trabajar por ejemplo para elevar la consciencia de los individuos, de los grupos y de los sectores sociales, sobre todo, en asunto de valores, identidad, idiosincrasia y otros tantos. Esto tendría que ser una labor conjunta de varios ministerios, uno, el de Educación junto con el de Cultura, en la vanguardia, por nombrar dos. También se trata de impulsar un cambio fundamental en la gente para que esta cambie su percepción sobre el país, cambie sus hábitos de comportamiento, y sean más impersonales, por ejemplo, menos egoísta, y piensen más en lo que le conviene al país, que la gente construya y refuerce una idea del valor de la condición dominicana, que trabaje y haga lo necesario para que en cualquier circunstancia y en tiempos incluso de crisis, responda convenientemente por esos ideales y sobre todo que los respete. Estoy hablando de un cambio profundo de mentalidad. La institución teatral y el teatro mismo como práctica, aprendizaje, enseñanza, difusión y producción. Tenemos que entender que, es un consumo cultural y que también es, un instrumento de primer orden en el proyecto de reconstruir esa mentalidad conveniente del dominicano respecto a su país.

-¿Quiénes son, en la actualidad, los dramaturgos más destacados de la escena dominicana?
En nuestro país se produce poquísima escritura dramática. Publicaciones, casi nunca. Franklin Domínguez e Iván García son los únicos autores de aquí, que he visto en bibliotecas de Europa, concretamente, en la Biblioteca General de la
Universidad de Bologna, en Italia y, en la biblioteca de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, en España, allí vi a ambos dramaturgos nuestros, en antologías de teatro latinoamericanos. Y, en la biblioteca de la Universidad Carlos lll, de Madrid solo me encontré con la novela "Solo cenizas hallarás", de Pedro Vergés, ex ministro de Cultura y actual embajador de RD, en Canadá. Lo menciono porque me produjo agrado encontrar a un compatriota, en un tan alto lugar del conocimiento, también lo digo, como dato curioso, pues es, una curiosidad la difusión de nuestra producción intelectual en el más allá, de las fronteras locales.

-¿Hay más preocupación por parecer político, que por hacer políticas culturales?
Lamentable es que gran parte de los que se dedican a nuestro arte no entiendan el panorama, solo aquellos que les implica directamente.

-¿Necesita el teatro de hoy historias actuales para ganarse la confianza del público?
El teatro y cualquier otro instrumento sano de la humanidad como podría serlo la política como ideal y la religión auténtica deben atender a las labores concienciación del ser humano, respecto del milagro y privilegio de la existencia libre, de la solidaridad, de la fraternidad, de la equidad y la misericordia, favorable a la convivencia respetuosa del ser humano con el resto de las especies y con el universo. Y claro que todo esto, es altamente divertido, más lo es, en una frecuencia superior y no vulgar de la condición humana, además, el arte, el teatro es la poesía, es la lírica, es la armonía, es la imagen, es la elevación de la consciencia en
la experiencia hermosa de gastar el privilegio de vivir conscientemente.

-¿Cómo se puede complacer al público dominicano?
No creo que el teatro deba gastar sus acciones o diluir sus inteligencias buscando esa pendejada dizque de agradar, de complacer al público en ese ruin ejercicio de atender al estándar de lo mediocre.

-¿Durante tu vida te has tropezado con muchos chacales culturales?
Sí, pero, las autoridades dan las ayudas mínimas necesarias para que puedas colocar al teatro en el lugar preponderante que merece en el país y en la cultura dominicana. Las autoridades hacen lo que pueden, buena voluntad no les falta. Ahora, yo no creo que la institución gubernamental debe ir por ahí resolviéndolo todo. Nosotros debemos ayudar al gobierno a que las cosas se hagan y se hagan con calidad, ayudar por ejemplo a que no se dé mal uso al dinero, poco o mucho de lo que se disponga para el teatro, debemos hacer uso racional de este, multiplicándolo con gerencia y buena administración, siendo estrictamente honestos, aplicando una política teatral descentralizada. Esto se traduce en, que alcance a todos y para todos con sentido razonable de equidad. El gobierno hace lo que puede, pero nosotros estamos obligados a hacer más de lo que se puede, a maximizar cualquier recurso que este destinado para el teatro y, a multiplicar nuestros esfuerzos para comenzar a producir cambios tangibles y verificables, en nuestra realidad teatral nacional como ya se está haciendo.

-Para terminar: ¿Qué es realmente importante para RP en estos momentos?
Quiero ser honesto; ya sé que ello no es políticamente correcto, pero no me puedo traicionar.

 

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