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Cine

Anécdota es la chispa para la pelicula dominicana "Miriam miente"

  • Anécdota es la chispa para la pelicula dominicana "Miriam miente"

    Gente. La historia de Natalia Cabral (en la imagen sobre estas líneas) y Oriol Estrada comenzó con una anécdota de juventud que ella le contó a su pareja y él identificó "una posible película debido a que la anécdota era política y socialmente terrible".

  • Anécdota es la chispa para la pelicula dominicana "Miriam miente"
Rubén Peralta Rigaud
(Colaboración especial para Listín Diario)
Miami

Los nombres de la dominicana Natalia Cabral y el español Oriol Estrada tal vez no son conocidos por la mayoría del público dominicano que asiste a las salas de cine. Sus previos trabajos son documentales que desgraciadamente tuvieron poca presencia en las carteleras dominicanas.

En el presente año presentaron su primer trabajo en el mundo de la ficción, “Miriam Miente”, estrenado con éxito en el Festival Karlovy Vary en la Republica Checa.

Natalia Cabral y Oriol Estrada se dieron a conocer con “Tú y yo” (2014) y “El Sitio de los Sitios” (2016). Sin temor alguno, son de los mejores trabajos dentro de la industria dominicana y sin dudas, de lo mejor presentado en los años correspondiente.

Ambos, se conocieron mientras estudiaban cine en Cuba en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños (EICTV) y luego de su graduación, fundan Faula Films donde dan origen a los trabajos mencionados.

“Miriam miente”, su historia: Miriam (Dulce Rodríguez) entra en contacto por internet con Jean-Louis, un joven con el que empieza un idilio virtual asumiendo que es francés y lo invita a su cumpleaños, mientras su madre se entusiasma por conocerlo imaginando que es hijo de un diplomático. Poco antes de la fiesta, los novios virtuales acuerdan conocerse cara a cara, pero cuando Miriam lo ve llegar de lejos se percata de que es negro y no va a su encuentro, lo que genera situaciones difíciles para la adolescente, que comienza a mentir. La película presenta una visión diferente acerca del racismo y los prejuicios que abundan en la sociedad dominicana.

La película fue financiada en parte por capital dominicano, gracias a la Ley de Cine, y por el programa Ibermedia, que surgió por un acuerdo del gobierno español y países latinoamericanos.

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LA ENTREVISTA

> ¿Cómo describirías tu infancia con una película?
Natalia Cabral: Quería ser escritora de adolescente, tenía una máquina de escribir y era atea en un colegio católico, así que, para hacerlo divertido, yo diría “The Shining” de Stanley Kubrik.

Oriol Estrada: Mi película sería “The House that Jack Built” de Lars Von Trier. La recomiendo, muy tierna.

> ¿Por qué deciden dirigir juntos?
Natalia Cabral: Los dos estudiamos dirección de cine en Cuba, allí nos conocimos y desde entonces, seguimos siendo pareja. También solemos ir juntos al cine, así que creo que esto de codirigir estaba destinado a surgir de manera natural, o al menos, era inevitable plantearse la idea en algún momento de esas 24 horas que cada día compartimos juntos. En general, nos llevamos bastante bien, claro que como toda relación a veces tenemos desacuerdos, pero de momento, trabajar juntos funciona y nos vamos repartiendo el trabajo en la productora según nuestros intereses, talentos naturales o las necesidades del proyecto en concreto. 

¿Cómo se ponen de acuerdo al momento de plasmar una idea en pantalla? ¿Quién hace qué?
Natalia Cabral: Depende del proyecto y del momento. Como no contamos usualmente con los presupuestos necesarios para hacer nuestras películas ni con una plataforma de equipo humano constante de trabajo, un día podemos estar haciendo DVDs en la cocina, otro día diseñando afiches en la computadora, otro día editando una escena de nuestra película, otro día tratando de conseguir dinero con un inversionista o en una institución de cine y así vamos trabajando, un poco a la merced de los proyectos y sus necesidades. Esa es la cotidianidad en nuestra productora, se resuelve como se puede, pero es cierto que, por ejemplo, a Oriol le gusta más la fotografía que a mí, y a mí me gusta más escribir que a Oriol, o para los números y presupuestos, Oriol es mejor y para el tema de comunicación y relaciones públicas, yo suelo estar más activa. Nuestra productora es como un negocio familiar donde casi todo lo hacemos nosotros y las películas van surgiendo según vamos trabajando y entendiendo nuestros intereses. 

> ¿Por qué elegir documental para sus primeros proyectos?
Natalia Cabral: El documental también fue algo que se dio de forma natural. Teníamos muchas ganas de rodar algo cuando realizamos “Tú y Yo” y ya teníamos el guion de “Miriam Miente” pero nos costaba mucho conseguir el presupuesto para hacerla, así que empezamos Oriol y yo, él con la cámara y yo con el sonido, a buscar un proyecto más factible, sin la necesidad de mucho dinero ni muchas personas y así fue como empezamos con “Tú y Yo”. La premisa era la siguiente: dos personajes, un espacio físico, Oriol con la cámara, yo con el sonido. Y así fue. Permanecimos 3 meses filmando “Tú y Yo” y luego trabajamos la postproducción, la edición, la imagen y el sonido por un año. Luego, cuando ya teníamos la película lista, decidimos mandarla a festivales a ver qué pasaba, sin ninguna gran expectativa. En unos meses, nos escribieron del festival suizo Visions du Réel, querían la película, así que tuvimos que ponernos a trabajar de nuevo y juntos hicimos todos los materiales, el tráiler, el afiche, etc., y viajamos al festival a presentar la película. Aunque el festival era sólo de cine documental, nos dimos cuenta que hay como clases sociales dentro de los tipos de documentales, había grandes producciones de grandes directores presentándose, con una plataforma publicitaria bastante potente versus gente como nosotros, que, con una camarita y un pequeño equipo de sonido, rodaron su película. Yo recuerdo que en la primera presentación de “Tú y Yo”, cuando nos tocó hablar con el público, las manos me temblaban y el micrófono bailaba. Yo estaba muy nerviosa y agarraba el micrófono con una mano y con la otra agarraba la otra mano. Sólo veía como el micrófono se movía de un lado a otro a lo Mr. Bean, fue muy gracioso.  

> ¿Qué es “Miriam Miente”?
Oriol Estrada: Nos gustan las películas que tratan los grandes temas de una manera sutil, pero sin concesiones, esas películas de lo cotidiano en las que parece que no esté ocurriendo aparentemente nada importante, pero que en la atmósfera se siente esa amenaza y desequilibrio en constante crecimiento. De la misma manera nos gustan las historias donde los personajes no son buenos ni malos y donde los protagonistas a veces se comportan moralmente de forma más bien cuestionable, creo que es la mejor manera de que los espectadores se identifiquen con el “héroe” ya que, como seres humanos, es obvio que es prácticamente imposible que tengamos una conducta o experiencia de vida ejemplares y eso seguramente es lo que hace al ser humano tan interesante. Creo que al final eso es lo que resulta atrayente del arte, la posibilidad de vernos reflejados en él con todas nuestras complejidades.
A partir de esa forma de entender el cine que compartimos nació “Miriam Miente”. Todo empezó con una anécdota de juventud que me contó Natalia, yo identifiqué una posible película debido a que la anécdota era política y socialmente terrible, pero a la vez muy humana, común, y natural, así que la animé a realizar una película juntos partiendo de esa anécdota. Ella empezó a escribir a partir de recuerdos y yo le iba dando forma al relato, buscando los puntos fuertes y eliminando los débiles. Poco a poco fueron apareciendo otras subtramas y los personajes empezar a tomar forma y a hablar por ellos mismos. Sin darnos cuenta, la realidad se fue volviendo una trama de ficción con todo un mundo creado.

Natalia Cabral: El punto de vista de Oriol ayudó a la anécdota a convertirse en guion y lograr una perspectiva más amplia. Él tiene una gran sensibilidad y curiosidad por República Dominicana. Escribimos el guion juntos, tal vez una anécdota de mi juventud fue el punto de partida, pero mientras escribíamos y producíamos, la película se convirtió en una codirección de una manera muy natural y muy bella.
“Miriam Miente” es un proyecto que lleva 8 años intentando hacerse realidad. Se dice rápido: ¡8 años! Y luego tuvimos sólo 3 semanas y media de rodaje para poder realizarla, sin el dinero necesario y con un montón de problemas de producción qué resolver mientras dirigíamos a los actores y técnicos. Fue una locura, mucho más estresante que hacer un documental, o al menos, los documentales a los cuales estábamos acostumbrados a hacer nosotros. 

> ¿Qué expectativas hay con este proyecto? 
Natalia Cabral: Creemos que, hasta la fecha, “Miriam Miente” es nuestra película más emocional y narrativamente más lineal, así que suponemos que, para un público menos especializado, la película va a llegar con más fuerza e interés que quizá nuestros anteriores trabajos, los cuales tuvieron bastante éxito en festivales, pero sin mucho éxito de público. De todas formas, eso de saber qué piensan y sienten los espectadores es siempre un misterio, y nuestro encuentro con el público es siempre una aventura llena de reflexiones inesperadas. 

Oriol Estrada: Hasta la fecha, “Miriam Miente” es nuestra producción más ambiciosa: es una coproducción con una productora de cine de autor de mucho renombre en Barcelona que se llama Mallerich Films Paco Poch; es la primera vez que trabajamos con un agente de ventas, Latido Films, que han llevado películas de directores como José Campanela y Arturo Ripstein; es la primera vez que estrenamos nuestra película en un festival clase A, el Karlovy Vary International Film Festival. Con todos estos nuevos y prometedores elementos a nuestro favor, esperamos que la película tenga un buen recorrido y que a la gente le guste, o que por lo menos, les incite a tener alguna reacción, que no les deje indiferente. 

> ¿Cómo fue el proceso de casting para los actores de “Miriam Miente”?
Oriol Estrada: Lo primero que hicimos antes de rodar fue el casting de las niñas protagonistas. Sabíamos que la clave de la película, o una de las claves, era encontrar a las niñas ideales para interpretar estos papeles. Necesitábamos a dos niñas, de clases sociales distintas, una mulata y otra blanca, y que en pantalla fueran grandes amigas. Como sabíamos que debido al tema racial y de división de clases sociales en Dominicana esto iba a resultar difícil, tuvimos la idea de hacer el casting mucho antes del rodaje y una vez tuviéramos las niñas, trabajar con ellas durante meses, para que se conocieran y se fueran creando lazos entre ellas y con nosotros, para que una vez llegados al rodaje, ellas estuvieran cómodas y pudieran sencillamente ser ellas mismas y enriquecer a los personajes con sus propias personalidades.  
Vimos más de 500 niñas, de todas las formas posibles. Hicimos casting por las redes sociales, fuimos a los colegios, visitamos los centros comerciales… Al final resultó que Dulce Rodríguez, la niña que finalmente interpreta a Miriam, la protagonista, fue una de las primera niñas que vimos y realmente supimos que ella era Miriam en la primera entrevista. La que tardó más en aparecer fue Carolina Rohana, la niña que interpreta a Jennifer, la mejor amiga de Miriam; desde que conocimos a Dulce y hasta que no conocimos a Carolina, pasaron casi 3 meses.
Dulce no tenía ninguna experiencia ni en cine, ni en teatro, y de hecho ella no quería ni quiere ser actriz, por lo menos hasta ahora. Ella se apuntó al casting por una apuesta con su hermana, que vio por las redes que estaban buscando una niña de sus mismas condiciones físicas y la retó a apuntarse al casting. Desde que la conocimos, Dulce nos atrapó porque se parecía mucho al personaje de Miriam, era una niña muy inteligente, sensible, muy segura de sus capacidades y algo rebelde. También, comparte conflictos familiares similares al personaje de Miriam y lo que nos interesó más era esa capacidad e inteligencia emocional que posee para racionalizar todos esos problemas y sacar sus propias conclusiones. En esa primera entrevista nos habló con mucha seguridad sobre las contradicciones de su vida, y ya en las pruebas siguientes con las primeras escenas de guion en mano, ella entendía mejor que nosotros qué es lo que puede pasarle por la cabeza al personaje de Miriam. Incluso nos sugería comportamientos o reacciones de Miriam que no habíamos pensado, pero que parecían totalmente lógicos. Ella siempre nos decía que Miriam era ella. 
Con Jennifer fue lo opuesto en cierta medida, necesitábamos una niña muy risueña, pícara e inocente a la vez, un poco traviesa a veces, pero al mismo tiempo muy amorosa, que se hiciera querer y que no fuera repelente.
Creíamos que el perfil de Jennifer sería más fácil de encontrar que el de Miriam y resultó que fue mucho más complicado. A la hora de actuar, muchas niñas que vimos que se parecían mucho al personaje exageraban sus actuaciones y les costaba entender lo que queríamos debido a la influencia de las telenovelas y el cine artificioso que estaban acostumbradas a ver. Con Carolina fue todo lo opuesto. Carolina realmente es muy buena, porque ella a veces parece que no esté actuando, ella juega mucho, y en las improvisaciones es tan natural que a veces parecía como si no se acordara de lo que tenía que decir y de repente lo decía a su manera, con un estilo muy suyo y completamente inesperado. Una vez las tuvimos a las dos, Dulce y Carolina, quedábamos una o dos veces por semana durante un año, de esta manera logramos que se fueran acostumbrando entre ellas, que fueran creando lazos y nosotros las fuéramos conociendo. Al inicio, solo jugábamos y así de manera inconsciente se iban creando los roles; ya más Adelante, empezamos a improvisar situaciones inventadas y luego a improvisar sobre guion; todos esos ejercicios fueron tan productivos que, llegados al rodaje, hubo escenas que están en la película que fueron completamente improvisadas y salieron completamente de su imaginación.

Natalia Cabral: En un inicio queríamos que, al igual que las niñas, los adultos fueran actores naturales, pero no tuvimos tiempo de castear a actores naturales adultos así que intentamos con actores profesionales del cine, el teatro y la televisión de República Dominicana. Hicimos el casting con ellos con la premisa de que, aunque fueran actores profesionales, algo de sus personalidades se debían parecer a los personajes de la película. Así fuimos encontrando a la familia de Miriam, a la familia de Jennifer y a los demás personajes. Tenemos en el elenco a un actor brillante e impredecible como Frank Perozo, a una actriz sensible y curiosa como Pachy Méndez, a un actor muy intuitivo y encantador como Vicente Santos, a una actriz deseosa de nuevos retos como Georgina Duluc. 
Como el método de improvisación resultó ser tan efectivo y emocionante con las niñas actrices, también lo empleamos con los actores profesionales.  Queríamos que entendieran la intención de las escenas en el guion, pero que luego se dejaran llevar por las acciones y reacciones de los demás actores. Buscábamos algo orgánico, una cierta verdad que pudieras identificar en el momento del rodaje, eso era más importante para nosotros que respetar el guion o seguir los diálogos palabra por palabra. Las palabras tenían que venir de las personas vivas que eran los actores y todos ellos aportaron algo de sus vidas a su personaje. 
Cuando los actores profesionales y no profesionales estaban juntos, les dábamos a ambos las armas de la imaginación y la improvisación, y un espacio de libertad para que pudieran impresionarse y retarse entre ellos.

> ¿Qué directores puedes decir son tus directas influencias?
Oriol Estrada: Nuri Bilge Ceylan, Chantal Akerman, Luis Buñuel, Luis García Berlanga, Victor Erice, Eric Rohmer y Aki Kaurismaki. 
Natalia Cabral: Robert Bresson, Yasujiro Ozu. 

> ¿Qué películas siempre recomiendas y no te cansas de ver?
Oriol Estrada: “Azul” de Krzysztof Kieslowski, “Barry Lindon” de Stanley Kubrik, “Había un Padre” de Yasujiro Ozu y “Policía, Adjetivo” de Corneliu Porumboiu.
Natalia Cabral: “El Espiritu de la Colmena” de Victor Erice, “Primavera Tardía” de Yasujiro Ozu, “El Desencanto” de Jaime Chávarri, “¿Dónde Yace tu Sonrisa Escondida?” de Pedro Costa, “Tokio Ga” de Win Wenders.   

> ¿Qué es lo próximo para “Miriam Miente”?
Natalia Cabral: celebramos el estreno mundial de “Miriam Miente” en la competencia oficial del Karlovy Vary International Film Festival, un festival que nos trató muy bien y del cual estamos muy agradecidos de haber participado. La película fue bien recibida por el público y la crítica, ganó un premio del jurado y ahora creemos que le espera un muy interesante y largo recorrido por festivales. Estamos muy contentos. 

 

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