DÍAS DE CINE

“Mia madre”

Este film es del italiano Nanni Moretti. Y es tan sencillamente en su producción que pueda dar la falsa idea de que cualquier tarugo podría haberla hecho.

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Armando Almánzar R.Santo Domingo

Mientras por un lado hay todo un reperpero con “The Hunger games: mockingjay”, que es la parte 2 de la tercera “obra” de esta saga con muchas correderas, incendios, explosiones, muertos a granel y hasta unos pajarracos con nombre extraño pero que son lo mismo de siempre, zombies; por el lado de las pequeñas salas de Fine Arts hay cine, y un cine que no precisa de super estrellas archi famosas, de grandes presupuestos ni fabulosas escenografías.

Pero esas dos películas son italianas, esas dos películas tienen intérpretes formidables que no son “bonitos” ni curvas por todos lados.

Esas dos películas son, simple y sencillamenteÖ ¡cine!

La primera de ellas es la mejor: “Mia madre”, del formidable Nanni Moretti.

Y es tan sencillamente en su producción que pueda dar la falsa idea de que cualquier tarugo podría haberla hecho.

Pero, recuerden: en el arte cinematográfico se requiere, por fuerza, producción, pero nadie está obligado ha lanzarse a un “show” huero y hueco como “Titanic” o “Avatar”, para apenas citar dos ejemplos.

Lo que realmente necesitó Moretti fue una historia sensible, hermosa, profundamente metida en los huesos del ser humano.

Es la historia de Margherita, señora bien pasada de los 40, ni fea ni bonita, directora de cine que está metida hasta las narices en el rodaje de una historia sobre un conflicto obrero-patronal, con el agravante de que su personaje central, el nuevo propietario de la fábrica, es un famoso actor yanqui interpretado por John Turturo (excelente, por cierto). Pero ese no es el verdadero problema de Margherita. Porque, mientras está hasta las orejas en los problemas del rodaje y de su extrovertido, vanidoso y necio protagonista, en el hospital yace su madre enferma de gravedad.

Pero, además, ella, que es divorciada y tiene una hija adolescente, acaba de romper con su pareja y hacer hasta lo imposible por mantener una buena relación con la hija que, como toda estudiante, no es buena en eso del latín que, por cierto, es la especialidad de la abuela, maestra durante toda su vida, admirada y querida por muchos que fueron sus alumnos.

En otras palabras, que la mente de Margherita es un torbellino a punto de estallar porque tiene que oscilar entre su pasión por hacer cine y su profundo amor por la madre, amén de sus problemas con su hermano y con Barry Huggins, el endiosado actor.

Destacan la edición y la fotografía, que buscan y encuentran los más recónditos destellos de amor y dolor en los personajes, destaca la hermosa y cuidada musicalización, a cargo del mismo Moretti, eligiendo las melodías, destacan, y mucho, las caracterizaciones, muy en especial las de Margherita Buy (Margherita) y John Turturro (Barry Huggins), aunque todo el reparto, desde los más importantes hasta aquellos que aparecen en una escena (la actriz que baila rock con Barry, por ejemplo), es un perfecto ejemplo de lo que es compenetrarse y comprometerse con una brillante historia cinematográfica.

Nanny Moretti (también actuando, como Giovanni), es un autor, y es brillante.

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