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Para un guerrero no hay excusas

Geraldo Castro, el atleta sordomudo con una discapacidad en uno de sus brazos que irá a los Juegos Paralímpicos de París.

  • Además de la deficiencia para comunicarse, Castro padece de una falta de desarrollo en su brazo derecho. Eso complica más la balanza entre él y otros atletas especiales.

Geraldo Castro se hinca en el tatami poco después de obtener su pase a los Juegos Paralímpicos de París.

Las excusas son para quienes no se esfuerzan demasiado, o para aquellos que no tienen un objetivo claro de lo que quieren lograr en sus vidas.

La mayoría de atletas de alto rendimiento demuestran una gallardía superior a los que se quedan en el camino. Sin embargo, hay un grupo de deportistas especiales que rozan lo asombroso.

Geraldo Castro es un para-taekwondoísta de 24 años, sordomudo, que lidera en su categoría su deporte en la región.

Además de la deficiencia para comunicarse, Castro padece de una falta de desarrollo en su brazo derecho. Eso complica más la balanza entre él y otros atletas especiales.

Realizar sus entrenamientos también es una batalla debido al lenguaje de señas. Castro debe de discernir entre su contrincante y el técnico durante la pelea.

Sin embargo, esto no ha sido un obstáculo para Geraldo, oriundo de Boca Chica, y ganador de dos medallas de plata en Juegos Parapanemericanos.

“Iniciar a practicar fue una de las cosas más difíciles debido a la incómoda comunicación con los técnicos. Todos ellos debieron de aprender la lengua de señas para enseñarme este deporte. Desde los 3 años soñé con ir a unas olimpiadas y hoy se ve el fruto de todo este trabajo”, dijo Castro, a través de Adriel Lamar, intérprete del Ministerio de Deportes, que acompaña a Castro durante sus prácticas y competencias.

Intentó jugar baloncesto y atletismo antes de practicar el taekwondo. Fue en el 2018, en Barranquilla, cuando viajó por primera vez. “Subirme a un avión como deportista cambió mi vida. Hizo que me enamorara más del taekwondo y es lo que hace que me despierte todos los días”, continuó diciendo. Este tipo de enfoque no se logra sin el apoyo social general. Cada uno de los compañeros de Castro han puesto su granito de arena para que éste trille su sueño.

“Aquí nadie me trata como alguien especial, me ponen a hacer los mismos entrenamientos que los demás y es lo que más valoro porque me siento parte”, manifestó Geraldo. “Nunca me he sentido como una persona con discapacidad. Mi mayor intención es que nos traten como seres humanos comunes.

Comprometido con su deporte

Además del talento, Geraldo es uno de los más disciplinado en el grupo de deportistas que asisten a diario al pabellón de taekwondo, que está situado en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.

Su entrenador principal, Rudy Mateo, lo cataloga como guerrero, que da un ejemplo para todos los que forman parte del seleccionado nacional.

“Geraldo es el que más se entrega, no falta y no permite que lo veamos débil. Él ha llegado donde está porque se ha sacrificado”, destacó Mateo, quien también dirige la selección nacional de alto rendimiento.