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reflexión

Ventiscas en el deporte

El béisbol es uno de los deportes más practicados en el mundo.

El béisbol es uno de los deportes más practicados en el mundo.

El deporte, originalmente más que una competición, fomentaba la interacción, la creación de comunidades y los sueños, especialmente entre los jóvenes. Sin embargo, en los últimos años, ha sido transformado por intereses económicos que han desplazado los valores fundamentales que antes lo definían.

En mis más de cuarenta años en el béisbol, he sido testigo de cómo la esencia del deporte ha sido alterada por presiones externas, dando paso a un entorno donde la honestidad, la entrega desinteresada y la solidaridad han cedido ante la obsesión por el dinero y el reconocimiento personal. Este cambio no solo ha afectado al béisbol, sino a muchos otros deportes.

El deporte, como señala el papa Francisco, "modela la vida cotidiana de muchas personas" y ha sido un vehículo para cultivar valores como la disciplina y el respeto. Sin embargo, con el tiempo, los intereses económicos han tomado el control, desplazando la esencia de la competencia genuina. La presión por generar ingresos ha llevado a priorizar el dinero sobre la pasión y el esfuerzo, convirtiendo el deporte en un negocio centrado en contratos millonarios y derechos televisivos.

El papa Francisco destaca la importancia de educar en los "valores genuinos de la competición", como la honestidad, el respeto y la solidaridad. Sin embargo, las presiones económicas han opacado estos principios, dominando hoy el entorno deportivo.

El béisbol, ejemplo claro de este fenómeno, ha pasado de ser una actividad basada en la pasión y el compromiso a convertirse en un negocio. Las decisiones ahora se enfocan más en la rentabilidad y el rendimiento financiero que en el bienestar del deporte y el desarrollo de los atletas.

Juan Francisco Puello Herrera

Juan Francisco Puello Herrera

Estamos viendo una deshumanización del deporte, donde la competencia, que debería ser de crecimiento personal y colectivo, se ha visto reemplazada por la búsqueda de lucro y fama. El verdadero espíritu de la competición ha perdido autenticidad, ya que los intereses personales y económicos predominan sobre los valores fundamentales del deporte. Las ventiscas de estos intereses han oscurecido la esencia del deporte, que debería ser un espacio genuino de crecimiento y colaboración.

Es vital educar a los jóvenes en los valores humanos del deporte, no solo en lo técnico. La integridad, honestidad y entrega deben prevalecer para mantener la esencia genuina de la competencia, libre de intereses ajenos que la desvirtúan.

El deporte debe ser un medio para cultivar lo mejor de nosotros mismos. En un mundo donde los intereses económicos lo desvirtúan, es esencial restaurar sus valores fundamentales para que siga siendo un espacio de crecimiento personal y colectivo, donde lo humano prevalezca.

//BOTON TEMPORAL FLIPPAY