Triple Team

Selección que ya no es del pueblo

La "selección del pueblo" es el apodo que en los últimos años ha recibido, con justa razón, el equipo masculino de baloncesto que representa a la República Dominicana.

Se ignora quien fue el primero que la llamó así, pero el cariño, la cercanía y el seguimiento que se le da en cada paso, en cada convocatoria, en cada torneo, en cada ventana, así lo deja evidente.

A parte de la popularidad del deporte del aro y el balón en el país, un aspecto importante para su mote es que muchos de sus integrantes podían ser vistos en uno de otro torneo local, desde la Liga Nacional de Baloncesto hasta Santiago Rodríguez.

Pero esta última realidad ha ido cambiando... para bien.

En el equipo que jugó la ventaja de este fin de semana y ayer lunes frente a México solo tres viajaron desde el país hacia la tierra del mariachi para el primer enfrentamiento.

Los otros nueve llegaron desde España (6, Jassel Pérez, Omar Silverio, Chris Duarte, Joel Soriano, Andrés Féliz, Jean Montero), uno desde Polonia (Ángel Núñez) y dos desde el equipo de ese país norteamericano en la G-League (L.J. Figueroa y Andersson García).

Ya la selección del pueblo es una selección del mundo, no solo por sus tres clasificaciones seguidas a la Copa Mundial, con una cuarta en marcha, si no porque el talento criollo se ha expandido por todos los rincones del mundo.

Y lo que se desea es que el baloncesto dominicano se desarrolle al ritmo que se han desarrollado los baloncestistas dominicanos, que no es lo mismo.

La mayoría pasa por el sistema colegial y universitario de los Estados Unidos, algunos llegan a la NBA, otros se quedan "rondando" por la G-League, algunos prefirieron ser "cabeza de ratón" en el amplio mercado de Europa y otros lo hacen en los torneos de los países de América.

Sin embargo, se percibe que en el denominado "básquet del patio" y con la mayoría de los entrenadores, ese desarrollo todavía está pendiente.

La corta duración de los "torneos superiores" y el costo en la preparación de los directores técnicos atentan contra se puede tener un sistema, una manera, una forma unificada de cómo jugar al baloncesto en el país.

Hay que fomentar más el trabajo en el clubes, el cultivo del talento escondido, silvestre, que de vez en cuando produce "fenómenos" (caso Jassel Pérez).

Para eso se necesita un apoyo firme, coordinado y organizado de las instituciones públicas y privadas que apoyan el deporte, y en especial, al básquetbol.

Ojalá que se pueda delinear una política en ese sentido y que pronto se pueda tener una baloncesto "al estilo dominicano".