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¿Qué impacto tendrán las nuevas reglas en Lidom?

Reloj de pitcheo. Foto de archivo.

Reloj de pitcheo. Foto de archivo.

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Carlos MoretaSanto Domingo, RD

La afición dominicana ve al béisbol como una auténtica fiesta, por lo que acortar el tiempo de entretenimiento induce al reúso de una parte considerable. Con esto nace la oposición al reloj de pitcheo y otras reglas que la Liga Dominicana buscará aplicar para un ‘mayor dinamismo’, amparados en la ejecución reciente de Grandes Ligas tras experimentar con éxito en circuitos minoritarios.

Los fanáticos que consumen el juego con presencia constante en los estadios son los principales disidentes, aunque para aquellos que disfrutan el espectáculo a través del aura de la pantalla chica una menor duración sería una bendición caída del cielo. Como muestra, los partidos de la serie regular anterior de la Lidom tuvieron un kilométrico desarrollo de tres horas con 32 minutos, según información publicada por Domingo Tavárez, analista de datos de Águilas Cibaeñas y los Toros de Tijuana

Los nuevos reglamentos del béisbol incluyen desde la prohibición de formaciones especiales, reloj entre lanzamientos, límite de virajes hasta las almohadillas cuando estén ocupadas, así como la implementación de bases más grandes.

¿Cómo las nuevas normas estarían impactando la pelota invernal?

El principal punto al que se busca llevar solución está claro: nos guste o no, el tiempo de un encuentro debe disminuir para beneficio de la puesta en escena. Además de que se vuelve cansón el progreso de un juego lento y lleva a la desconexión, las jornadas – sobre todo nocturnas – terminan siendo ‘esclavistas’ al limitarte de poder realizar otras tareas.

Pero no todo se queda ahí, pues son muchas las vertientes a analizar sobre cómo las nuevas reglas pudiesen respaldar el apoyo de la producción, especialmente el lado ofensivo que ha venido en detrimento dentro del circuito.

Con estadios donde conseguir grandes batazos no es un ‘fray al cátcher’, los equipos de la Lidom se aprovechan en alta proporción de un juego basado en la velocidad, aunque el corrido de las bases parece mermar al visualizar lo ocurrido en torneos recientes.

Durante todas las etapas de la pasada edición concerniente al 2022-2023, las seis organizaciones invernales se combinaron para la marca de 312 robos de almohadillas, mientras que otros 133 intentos terminaron con hombres atrapados al intentar conseguir una base extra.

Estas cifras muestran involución al comparar las cosas con la zafra del 2012-2013, en la cual el número total de estafas fue de 378, seguidamente de 123 puestos fuera. En esta temporada se efectuaron seis partidos más que en la reciente.

Recibiendo el impulso de la ampliación de los cojines, así como enfrentándose a lanzadores que únicamente pueden salirse de la caja en dos oportunidades por aparición, los corredores están en posición favorable para aumentar sus registros. Tal como ha sucedido en Ligas Menores.

Y la fiesta no se detiene.

Lograr conducir la pelota con éxito dentro del terreno ha sido otro apartado de descenso en el ecosistema de la Lidom, evidenciando como el Promedio de Bolas Puestas en Juego (BABIP, por sus siglas en inglés) en la reciente campaña fue de .279, una producción veinticuatro puntos menos al comparar con diez años anteriores.

Considerando la eliminación de los ‘shifts’, que en los últimos torneos habían estado emigrando con ímpetu desde la pelota norteamericana, por mucho o poco es probable que lo citado también cambie en vías de la mejoría.

Las nuevas reglas son una realidad en el béisbol profesional, por lo que toca acostumbrarse a esto y empezar a escribir aventuras en su presencia. De nada servirá quejarse.