Caso Benzema: caprichos y trapicheos que degeneran en un chantaje

EN LOS INTERROGATORIOS APARECE LA LÍNEA DE COLISIÓN ENTRE LOS CAPRICHOS DE UNOS Y LA BÚSQUEDA DE RECOMPENSA DE LOS OTROS

Este boceto judicial realizado el 20 de octubre de 2021 muestra al futbolista francés Mathieu Valbuena ante la corte de Versalles durante el juicio de su excompañero internacional Karim Benzema y otros cuatro acusados de complicidad en un intento de chantaje en un caso conocido como el "asunto del ‘sextape’". Foto: Benoit Peyrucq/AFP.

Este boceto judicial realizado el 20 de octubre de 2021 muestra al futbolista francés Mathieu Valbuena ante la corte de Versalles durante el juicio de su excompañero internacional Karim Benzema y otros cuatro acusados de complicidad en un intento de chantaje en un caso conocido como el "asunto del ‘sextape’". Foto: Benoit Peyrucq/AFP.

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Luis Miguel Pascual/EFEVersalles, Francia

Cuatro oportunistas que orbitan en torno a futbolistas encumbrados por la fama, sus caprichos y excesos, un vídeo sexual y la oportunidad de obtener beneficios, un presunto chantaje y la rivalidad entre dos internacionales.

El juicio por presunto chantaje con un vídeo de contenido sexual a Mathieu Valbuena, en el que Karim Benzema está implicado por complicidad, está sacando a la luz un mundillo sórdido en el que el lujo cohabita con el trapicheo.

Solo así puede explicarse cómo Valbuena o Benzema, ambos de origen modesto -el primero de padres españoles, el segundo argelinos- y enriquecidos por el fútbol, se relacionan con Axel Angot, Youanes Houass, Mustapha Zouaoui o Karim Zenati, todos ellos sin oficio conocido y con antecedentes judiciales y estancias en prisión.

En los interrogatorios aparece la línea de colisión entre los caprichos de unos y la búsqueda de recompensa de los otros.

Hasta que la cosa descarrila, se va demasiado lejos y aparece la policía, que saca a la luz lo que parece un chantaje. Los acusados se defienden asegurando que solo querían buscar su generosidad. La Fiscalía considera que querían forzarla.

"Los futbolistas pueden ser muy generosos, pero también muy exigentes", desvela Zouaoui, considerado por la acusación como el cerebro de la operación, el hombre que manipuló a todos los demás para embarcarles en el chantaje.

Zouaoui, apodado "Sata", conoce el juego. Lleva años poniéndose al servicio de futbolistas de Marsella, su ciudad, a cambio de sus favores. "Nunca he pedido nada", afirma el hombre que viste un chándal de marca y que asegura que llegó a tener un barco.

Un "follódromo"

Asiste a sus fiestas, les acompaña en viajes, pulula entre sus vicios. "Si hubiera querido habría podido tener muchos vídeos sexuales. He ido a fiestas en casa de Valbuena, he visto a cuatro jugadores sobre la misma chica", describe.

La casa de Valbuena era "un follódromo", relata con lenguaje vulgar, callejero, el único que conoce, según confiesa al tribunal.

Su mejor contacto era Djibril Cissé, que jugó varios años en la ciudad mediterránea y a quien, dice, hizo varios favores. Entre ellos, intermediar para que un vídeo sexual del futbolista no saliera a la luz.

Favores de todo tipo. "Ni se imagina las veces que le mandamos chicas a Grecia. Yo le decía: 'Djibril ¿sabes que tienen 15 años?'".

"Sata" conoce el tema, sabe a quién llamar, con quién reunirse. Describe una escena sórdida, un sótano oscuro, unos intermediarios enmascarados y una cantidad de dinero por destruir las imágenes de Cissé.

Él, dice, no pide nada a cambio, pero Cissé es generoso y le recompensa con 15,000 euros, le invita a su casa, le sienta en su mesa. "Nos divertíamos, bebíamos, era la buena vida", asegura. Tiene viento en popa e incluso le da para comprarse un barco.

¿Por qué no repetir la fórmula? Cuando Angot le asegura que tiene un vídeo sobre Valbuena, "Sata" piensa que pueden convertirse en los hombres de confianza del jugador, internacional con Francia. Cissé ya está mayor.

Por eso, asegura, no hay chantaje. Solo un intento de agradar. Tienes un problema, yo te lo resuelvo. Y me siento en tu mesa.

Madre Teresa

Houass es el intermediario, uno más, otro que tampoco pide nada. "Bueno, lo que quieran darme", describe este musulmán practicante que dice que se describe como "un amante del fútbol que quería ayudar a un jugador". "Usted es la madre Teresa", le dice, entre sonrisas, el presidente del tribunal.

Valbuena no cede. Hay que subir el tono. Ahí aparece Zenati. Creció en el mismo bloque de viviendas sociales del barrio de Bron, a las afueras de Lyon, que Benzema. Es el contacto perfecto, porque el madridista le considera "un hermano". Le contrata cuando sale de prisión, le lleva consigo a España.

"Sata" sabe que es una puerta para seguir en contacto con futbolistas, pero ahora a un nivel superior. "Benzema es otra cosa, de salario y de talla", relata en el juicio.

Apenas tiene un contacto con el delantero, pero con Zenati la corriente pasa bien. Este convence a Benzema de que hable a Valbuena sobre el vídeo sexual. Sin saber que la policía estaba ya tras el caso.

Benzema asegura que actúa de buena voluntad. A través de sus abogados, porque ha preferido no asociar su imagen a la de esta comedia sórdida. "No hay ninguna prueba material" contra el madridista, afirma hoy uno de sus letrados, Antoine Vey.

Pero las conversaciones intervenidas le dejan en mal lugar, sobre todo cuando relata a su amigo la conversación que tuvo con Valbuena para advertirle del peligro que corría: "Se quedó blanco, se lo tragó todo".

"Si no acepta, que le coman esas pirañas, le van a mear encima", se ríe en una conversación con Zenati que trasmiten en la sala. "Y si no, que se folle a su abuela", responde el otro.

El amigo de la infancia trata de exculpar a su bienhechor, pero los abogados de Valbuena son contundentes: "No se ayuda a un amigo riéndose de él".