El Deporte

TRIBUNA ABIERTA

El error de Tony La Russa

Luis Scheker OrtizSanto Domingo

El legendario cátcher de los Yankees de New York, inmortal del Salón de la Fama de Cooperstown, se hizo famoso más por su excelencia como receptor que por su célebre frase “el juego no termina hasta que se termine”. Se refería al béisbol que es un juego de sorpresas. Hasta el último out nadie sabe lo que va a ocurrir. En cualquier momento, la pizarra puede dar un giro inesperado. De ahí lo emocionante del béisbol.

El fanático va al estadio a disfrutar del juego, a apoyar a su equipo. Se dice que “El que gana es el que goza” y esa es la pura verdad. Poco importa que gane su equipo por un error del contrario, una base por bola, un dead ball o un buen wild pitch, si es por una o más carreras, pero mientras más carreras haya, mayor la diversión.

De todas las emociones, la más excitante es el batazo de home run. No importa quién lo dé, ni como este el score, por eso el jonronero es el jugador más cotizado y más aplaudido. El público se desborda y los compañeros del dugout se lanzan al terreno, lo abrazan y lo felicitan, por eso también se dice “Dejen que el jugador goce su juego”.

De ahí, que batear un home run antes de 3 bolas sin strikes, no fue un error de Yermin Mercedes, que está pasando por la mejor racha de su carrera del béisbol, haciendo historia. El error fue de Tony La Russa que teniendo a su favor un score abultado, amonestó a su jugador Mercedes, un jonronero natural, porque en ese conteo le hace una seña de que esperar un primer strike, la pregunta: ¿Para qué? Para alcanzar una base por bola que nada significa para su equipo porque ni se gana, ni empata. ¡POR FAVOR!

Si el jugador no advirtió la seña o ignoró el mandato, admita su error Sr. La Russa. Felicítelo y, a puerta cerrada, sin que nadie lo sepa, converse con él y corríjalo, pero no le desconsidere como se hizo con Albert Pujols.