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REPORTAJE

Criminólogo de profesión y criminal en la cancha

Gelvis Solano es un lujo que se puede dar la selección nacional de baloncesto

Gelvis Solano es uno de los más prolificos jugadores de la selección nacional de baloncesto.

Gelvis Solano es uno de los más prolificos jugadores de la selección nacional de baloncesto.

Fue a los nueve años cuando a Gelvis Solano –un apasionado por el béisbol- y luego de que su familia se mudara a la ciudad de Nueva York cuando comenzó la práctica del baloncesto.

No estaba haciendo nada en la casa y para que no estuviera de “vago” fue inscrito para entrenarse en el deporte del aro y el balón cada sábado.

Pero al principio no le llamaba para nada la atención. Prefería el bate y la pelota. Pero poco a poco, el aro y el balón fueron ocupando su mente y su corazón.

En estos momentos, cinco años después de debutar en la selección nacional es una de sus principales cartas de triunfo y dueño del puesto titular en la posición de armador.

“Lo que me gustaba era el béisbol. El baloncesto no me llamaba la atención. Cuando me mude a Nueva York con la familia, mi tía Arletys Solano me inscribió para practicar cada sábado. Con el tiempo comencé a mejorar y me empezó a gustar”, dijo Solano, quien a sus 26 años ya acumula una gran experiencia a nivel internacional.

Luego de terminar la escuela secundaria en High School For Health Profession And Human Services en Nueva York recibió una beca para estudiar en Merrimack College de la segunda división del baloncesto universitario de Estados Unidos (NCAA).

“Me vieron jugar en los playoffs de la secundaria y me invitaron a hacer un tour por la universidad. En la práctica me fue bien y me ofrecieron una beca de cuatro años. Fue una linda experiencia, tengo muchas buenas memorias de mis compañeros y los coaches que me ayudaron a desarrollar mi juego. Además me gradué en Criminología”, dice el defensa de 6-1 de estatura.

Pero si Solano terminó como un criminólogo en el aula, en la cancha fue todo un “criminal”.

Se convirtió en uno de seis en la historia de su Alma Mater en anotar al menos 2,000 puntos y terminó como tercero de por vida en la lista de los mejores anotadores (2,067). Uno de tres “Warrior” en acabar su carrera con 2,000 tantos y 500 rebotes. Concluyó empatado en el décimo puesto de por vida en rebotes (553).

En su último año (2015-16) lideró al equipo en puntos (19.3), bloqueos (1.0) y robos de balón (2.0) y quedó segundo en rebotes (6.1) y asistencias (3.6). En su tercer año (2014-15) encabezó su conferencia en puntos (23.2) y fue octavo a nivel de Estados Unidos. También fue segundo en el equipo en rebotes (6.0) y asistencias (3.8). Le anotó 44 puntos a Saint Rose.

Tras su graduación ha jugado baloncesto profesional en República Dominicana, Argentina, China, México e Italia.

En la pandemia

“Hemos tenido de adaptarnos. Muchos de los formatos de los torneos han sido estilo burbuja, no se puede salir, no se puede hacer nada. Solo de la habitación a la cancha. Ha sido un poco complicado y diferente a lo que estábamos acostumbrados. Hay que estar preparado también mentalmente ya que siempre habíamos jugado delante del público, con los fanáticos en las gradas”, explica.

Aunque su ídolo en la cancha fue Kobe Bryant, su otro “superhéroe” es su padre Andrés Solano –exjugador de béisbol y exselección de softbol-, a quien define como un luchador en todo lo que hace.

“Él –su padre- y mi madre, Paulina Paulino, son la razón por la que estoy donde estoy. Se han sacrificado muchísimo y son una bendición de Dios”, expresa el nacido en el popular sector de Los Mameyes, Santo Domingo Este y quien sostiene una relación con Riley Hammond que ya va por casi seis años.

Los 60 en China

En el mes de julio del 2017, Solano tuvo una extraordinaria actuación ofensiva cuando, con el equipo Hunan de la liga NBL (segunda división en China), anotó la friolera de 60 puntos en un triunfo con marcador de 123-119 sobre Hebei.

“Es una cultura diferente, la comida, pero nos adaptamos. Tengo muchos recuerdos de los entrenadores y los compañeros. Aunque no nos entendíamos bien éramos amigos, no había mala vibra. De ese partido solo recuerdo que cuando terminó miré hacia arriba y al lado de mi nombre había un número 60. Lo mejor es que fue en una victoria como visitante. Luego que vi el video fue que me acorde de lo que había hecho. Todo lo que tiraba se metía”, explica el tranquilo hombre joven de ojos dormilones y saltones.

De la selección

Debutó con el equipo nacional en el Centrobasket del 2016, pero su actuación más recordada se produjo en la Copa Mundial del 2019 en China durante una inesperada victoria 70-68 sobre Alemania que le permitió a la selección criolla avanzar a la segunda ronda. Cerró su accionar en ese encuentro con ocho puntos, cinco rebotes y 11 asistencias.

“Cada uno de mis compañeros en la selección, al igual que los entrenadores me han ayudado y me han enseñado mucho. Hay mucho talento joven que va subiendo, que juega en la NCAA en Europa y en todas las posiciones”, expresó.

Opinión

Melvin López

“Gelvis es un jugador al que le damos seguimiento desde el 2015 que vino a entrenar en la preselección para los Panamericanos de Toronto siendo Maíta Mercedes el entrenador y yo su asistente. Es un jugador con muchas habilidades y aptitudes. Desde las posiciones uno y dos puede cambiar los esquemas y el ritmo de juego de los contrarios y desequilibrar. Es un hombre muy dócil, de familia, un gran compañero. Es un lujo tener a Gelvis Solano en el seleccionado nacional”.

Maíta Mercedes

“Es un joven disciplinado, tranquilo. Tiene dos cosas buenas para la posición de armador: escucha y pregunta. Ha ido en ascenso en su desarrollo. En los fogueos para los Panam de 2015 lucía inmaduro. Ha crecido, ha mejorado su juego tras salir de la universidad y ver acción en ligas profesionales. Le ha dado estabilidad a la posición de armador tras la ausencia de Edgar Sosa. Se ha ido adueñando poco a poco de la posición. Debería estar en ligas de mayor nivel en Europa, Suramérica o Puerto Rico”.

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