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El Deporte miércoles, 27 de enero de 2021

Fanáticos de Patriots celebran a Tom Brady

La localidad de Foxborough vive un enero quieto mientras ve a un exhéroe regresar al Super Bowl con su nuevo equipo de Tampa Bay.

  • Fanáticos de Patriots celebran a Tom Brady

    Tom Brady va a disputar el partido por el título de la NFL por décima oportunidad.

AP
Foxborough

Inmediatamente des­pués que los Buccaneers de Tampa Bay se corona­ron campeones de la NFC, Brian Pope se apresuró en comprar una camiseta de Tom Brady para ponérse­la al verlos jugar en el Su­per Bowl.

Un detalle: Pope vive en Connecticut. Ni siquiera es un fanático de los Bucs — o al menos no lo era, has­ta que Brady decidió mar­charse de los Patriots de Nueva Inglaterra para as­pirar a otro título con Tam­pa Bay.

“Voy a ver el juego y es­taré alentando a Brady”, dijo Pope al echarle un mi­rada a un anaquel con ca­misetas del quarterback con los Patriots y la Uni­versidad de Michigan en la tienda del Gillette Sta­dium la tarde del lunes.

“Me hubiera gustado que no se fuera, pero así sucedió”, admitió Pope. “Aún soy aficionado de los Patriots, pero no me mo­lesta para nada que dispu­te el Super Bowl”.

Brady atrapó seis títulos del Super Bowl, un récord de la NFL, con los Patriots y disputó otros tres jue­gos por el campeonato de conferencia en sus 20 años en Nueva Inglaterra, una trayectoria que concluyó cuando firmó en marzo con los Buccaneers como agente libre.

Desde entonces, los afi­cionados que dejó atrás lo han seguido desde lejos. Y ahora que se alista para disputar su décimo Super Bowl, muchos lo alenta­rán como si no se hubiera ido.

“Estuvo aquí 20 años, hizo un gran trabajo. Nun­ca se metió en problemas. Entonces por qué no per­seguir su sueño”, reco­noció Kathie McCarthy, quien acudió al Gillet­te Stadium para recibir su vacuna contra el CO­VID-19.

“Me hubiera gustado que hubiera forma de man­tenerlo”, admitió, mientras revisaba su reloj para ase­gurarse que no iba a llegar tarde para su cita. “Pero a la gente se le olvida que este es su trabajo. Esta es su vi­da”.

Boston tiene una larga historia de ver a sus astros deportivos irse, remontán­dose a la venta de Babe Ru­th de los Medias Rojas a los Yanquis, su rival, en 1919. Ruth ganó seis Series Mun­diales con Nueva York y los Yanquis conquistaron un to­tal de 26 antes de que los Medias Rojas volvieran a conquistar una, poniendo fin a una sequía de 86 años en 2004.

Bobby Orr y Ray Bour­que, figuras de los Bruins del hockey sobre hielo, aca­baron con otros equipos.

Hace casi un año, los Me­dias Rojas canjearon a Moo­kie Betts — el MVP de la Li­ga Americana en 2018 — a los Dodgers de Los Ángeles, siguiendo el patrón previo de Ruth, Carlton Fisk y Ro­ger Clemens. Los Dodgers ganaron la Serie Mundial en octubre pasado.

 “Esto podría ser peor que Mookie debido a que (Brady) estuvo tanto tiem­po y ganó tantos campeona­tos”, dijo Pope. “Obviamen­te no estaba aquí cuando se fue Babe Ruth, pero creo que debe estar a la par”.

Pope comentó que des­pués del triunfo de los Buc­caneers por 31-26 ante los Packers de Green Bay el do­mingo se puso a navegar en la Internet para ordenar la camiseta de los Bucs con el número 12 de Brady. Pero le dieron fecha de entrega para el 11 de febrero, cua­tro días después del Super Bowl.

Por esto mismo mane­jó desde Connecticut para ver si la tienda Patriots Pro Shop contaba con alguna camiseta de Brady con los Bucs.

No tuvo suerte
En su lugar, la camiseta de Brady de cuando estaba con Nueva Inglaterra y Michi­gan colgaba de un perchero junto al de otros exjugado­res de los Patriots. Parte de la mercancía de Brady te­nía descuento, pero la répli­ca de su jersey mantenía el precio más alto.

Gracias a Brady, enero solía ser un agitado en Fox­borough, con los Patriots como locales en al menos un partido de postempora­da en 17 de sus 19 tempo­radas como quarterback ti­tular.

 Enero quieto en  Foxborough
Vacunas.
Este año, las cosas han sido más quietas, con unas cuantas personas dándose una vuelta en la tienda en un gélido y un puñado más en una tienda adyacente.

Había más movimiento al otro lado del estadio, donde cientos espera­ban para ser vacunados de COVID-19, en uno de los espacios que el esta­do de Massachusetts ha habilitado en una masi­va campaña de vacuna­ción.