Voleibol

Cosiris fomenta el deporte en cárcel Najayo-Mujeres

El deporte en la cárcel mejora las relaciones entre las internas, combate la monotonía generada por tanto tiempo libre, fomenta el trabajo en equipo y reduce el nivel de agresividad.

Cosiris Rodríguez, acompañada de Annerys Valdez, sentada en el centro, y personal de la Centro Peninteciario Najayo-Mujeres junto a integrantes de tres equipos de voleibol integrados por reclusas que participaron en un torneo realizado recientemente.

Durante muchos años, Co­siris Rodríguez ganó aplau­sos, fama y dinero por sus acciones en la cancha, prin­cipalmente con “Las Reinas del Caribe”, de la que fue su primera capitana.

Desde el 2015, la hoy in­mortal del deporte colabo­ra calladamente para hacer más llevadera la vida de las reclusas del Centro Peniten­ciario y Rehabilitación Na­jayo Mujeres, una labor so­cial que también le resulta muy gratificante.

En el 2003, la entonces salidora de la selección na­cional de voleibol lloró e hi­zo llorar a un país de emo­ción cuando, en el quinto set de la final de voleibol de los Juegos Panamerica­nos de 2003 contra Cuba --y con la pizarra 15-14 hizo- le hizo un bloqueo a Martha Sánchez para conquistar la medalla de oro en un atesta­do Palacio Ricardo Gioriver Arias.

No tanto como en esa oca­sión, pero fueron muchas las veces que las lágrimas ro­daron por sus mejillas mien­tras vestía el uniforme tri­color desde el 1994 hasta el 2009, cuando anunció su retiro del voleibol, así como con el Mirador y los equipos que reforzó durante su ca­rrera en Puerto Rico, Italia y España.

“La satisfacción y toda la emoción que yo puedo sen­tir cuando hago cualquier cosa por esas internas es in­mensa”, confiesa Cosiris.

“Son satisfacciones y ale­grías diferentes, pero no de­jan de ser alegrías y motiva­ción de festejos”, manifiesta.

De las más de 300 fémi­nas recluidas en el recinto, 165 participan en las distin­tas actividades deportivas, aeróbicos, clases de zuma y charlas auspiciadas por Co­siris, las cuales ayudan a combatir el aburrimiento, el hastío, uno de los peores cas­tigos que sufren.

“Me siento muy feliz de poderlas ayudar, no sola­mente dentro del penal, sino también fuera, no solamente con el deporte, sino también con cosas que ellas realmen­te necesitan, como lo es el cariño, entendimiento, tra­tar de no juzgarla, sino tra­tarlas como seres humanos normales”, declara.

“Solamente ellas, que es­tán privadas de su libertad saben lo que viven, lo que pasan, lo que sufren en cada fecha importante que hay en su familia, cada festejos que hay de manera normal en la vida cotidiana”, subraya.

Primera visita La primera visita al recinto de la otrora estrella de volei­bol se produjo en 2008, pero fue siete años después, aten­diendo a una invitación que el Día de las Madres le hizo su amigo Nelson Guillén, a la sazón alcalde San Cristó­bal, su ciudad natal, cuando se integró formalmente y le dio riendas sueltas a la soli­daridad.

“Fui con él a esa actividad y créeme que me pasé la ac­tividad llorando al ver la can­tidad de mujeres, y no solo mujeres, jovencitas que ha­bían ahí”, relata sobre la im­presión que tuvo en esa fe­cha. “Llore mucho porque ellas abrieron con un ballet folclórico, desfile y todas las cosas que crean dentro del penal”, apunta.

“Todo eso me conmovió. Realmente, ver jóvenes con tanto talento privadas de su libertad por algún error que habían cometido”, recuerda.

“Así empezó todo, toda es­ta historia bonita con mis ni­ñas, que así es que les llamó yo”, puntualiza

Cena navideña Cosiris anda feliz en estos días porque ya ha consegui­do casi todo lo necesario pa­ra brindarle el día 12 de di­ciembre, como cierre de año, la cena navideña gracias al aporte recibido por Alberto Pérez, presidente de la Fun­dación A&J Fundi, y de Cris­tóbal Marte, principales soportes también del Proyecto de Voleibol San Cristóbal, re­lanzado formalmente a prin­cipios de este mes.

“Estoy muy contenta por­que Alberto Pérez acaba de confirmarme que tendremos cena de navidad”, subraya.

“Eso es muy importante para mí y para ellas porque aunque hayan delinquido no dejan de seres humanos”, manifiesta.

“Creo que todos tenemos una oportunidad de reivin­dicarnos”, expresa confiada de que la mayoría logrará su reinserción en la sociedad.

La mayoría de las reclu­sas en Najayo Mujeres, es por violar la Ley 50-88 sobre dro­gas. Otras de las infracciones comunes es por robo, penali­zado en los artículos 379 del Código Penal Dominicano, así como por riña, homicidio y violencia intrafamiliar”.

En esta cruzada de cinco años que tiene colaboran­do con el deporte tras las re­jas en la Cárcel Modelo Naja­yo-Mujeres, Cosiris ha tenido también la entusiasta colabo­ración de la entrenadora de voleibol Dorka Rodríguez, compueblana suya.

“Para nosotros es más que un placer formar parte de es­te proyecto, ya que a través de él fomentamos activida­de sanas, recreativas en este deporte tan bonito, que nos gusta tanto”.

SEPA MÁS Labor anónima, pero loable Colaboración En el trabajo social que realiza ha contado tam­bién con el apoyo de ex­campañeras de la selec­ción, principalmente de las centrales Annerys Valdez y Marianne Fer­sol, quienes ofrecen clí­nicas de voleibol.

Primer premio En 1994 el orgullo del barrio Lavapie, de San Cristóbal, fue seleccio­nada Novata del Año del Torneo Superior de Voleibol del Distrito Na­cional, con el equipo de Mirador.

Trayectoria Ella es una de las juga­doras dominicanas que más participaciones ha tenido con la selección, habiendo representado a su país en 336 partidos internacionales.